Zhang Rujing, fundador de SMIC, ha puesto palabras a una tensión que atraviesa toda la industria de los semiconductores: no todo el éxito se mide por llegar antes a los 3 nm o a los 2 nm. En una entrevista recogida por medios chinos, el directivo sostiene que esa lectura es un “error de concepto” porque reduce un mercado inmenso a una carrera muy visible, muy cara y reservada a unos pocos actores.
La afirmación llega en un momento especialmente sensible para China. SMIC es la mayor fundición del país, pero sigue condicionada por las restricciones de exportación de equipos avanzados de litografía y por la dificultad de competir de tú a tú con TSMC, Samsung Foundry o Intel Foundry en los nodos más punteros. Por eso la tesis de Zhang tiene una doble lectura: es una crítica razonable a la obsesión por la vanguardia, pero también una adaptación pragmática a las limitaciones reales del ecosistema chino.
La mayor parte del mercado no vive en los nodos avanzados
Zhang defiende que, si se analiza el mercado por número de productos, los procesos avanzados representan menos del 20 % de la demanda, mientras que más del 80 % procede de procesos maduros y tecnologías especializadas. Es una forma de recordar algo que a menudo se pierde en el debate público: muchos chips esenciales no necesitan 3 nm, 2 nm ni las últimas generaciones de litografía.
Automoción, control industrial, electrónica de potencia, sensores, microcontroladores, PMICs, conectividad, electrodomésticos, wearables, maquinaria, IoT o dispositivos médicos dependen en gran medida de nodos maduros. Estos chips no siempre ocupan titulares, pero sostienen cadenas de suministro enteras. Un coche puede necesitar chips avanzados para sistemas de asistencia, pero también decenas o cientos de componentes fabricados en procesos mucho más antiguos. Lo mismo ocurre con una fábrica, una red eléctrica, un equipo sanitario o una línea de producción.
Desde esa perspectiva, la propuesta de Zhang tiene sentido industrial. China no necesita ganar todas las carreras a la vez para reducir dependencia exterior. Puede obtener avances más rápidos si identifica cuellos de botella concretos y construye capacidades en segmentos donde todavía depende de proveedores extranjeros: analógico, potencia, sensores, comunicaciones industriales, componentes embebidos y soluciones de nicho.
El argumento no es nuevo, pero sí gana fuerza por el contexto. La escasez de chips durante la pandemia mostró que los nodos maduros pueden paralizar sectores enteros. No hizo falta que faltaran GPUs de última generación para detener fábricas de coches. Bastó con que faltaran controladores, microchips de gestión energética y componentes aparentemente menos glamurosos.
El problema es que “maduro” no significa “fácil”. Muchos procesos especiales requieren know-how, control de calidad, materiales, empaquetado, certificaciones, fiabilidad a largo plazo y una relación estrecha con clientes industriales. En automoción o energía, un chip no se cambia cada seis meses. Tiene que funcionar durante años, resistir temperatura, vibraciones y condiciones exigentes. Ahí también hay barreras de entrada.
IA: no todo pasa por el gran centro de datos
El segundo punto de Zhang apunta a la inteligencia artificial. El fundador de SMIC critica que buena parte de la industria china esté demasiado concentrada en chips de gran potencia para centros de datos, justo el terreno más difícil: GPUs, aceleradores de entrenamiento, grandes interconexiones, memoria HBM, empaquetado avanzado y clientes con enormes presupuestos. Ese mercado lo dominan actores como NVIDIA, AMD, Google, Huawei y grandes plataformas cloud.
Para Zhang, las startups chinas deberían evitar entrar sin recursos suficientes en una carrera que exige capital masivo, ciclos largos y una cadena de suministro muy compleja. Su alternativa es la IA distribuida y el edge AI: chips adaptados a escenarios concretos, cerca del usuario o de la máquina, en lugar de depender siempre de la nube.
Ese enfoque encaja con muchas necesidades reales. La IA no solo se ejecutará en grandes clusters. También estará en cámaras industriales, robots, vehículos, wearables, sensores, fábricas, dispositivos médicos, maquinaria agrícola, electrónica de consumo y equipos de inspección. En muchos de esos casos importan más la eficiencia energética, el coste, la latencia, la seguridad y la integración con hardware específico que la potencia bruta de un acelerador de data center.
Ahí China puede tener más margen. No es lo mismo competir contra NVIDIA en GPUs de entrenamiento que diseñar un chip de inferencia para una línea industrial, un vehículo eléctrico o un dispositivo de visión embebida. Son mercados menos espectaculares, pero pueden ser enormes si se suman millones de unidades.
También tienen una ventaja estratégica: son más difíciles de bloquear con una sola restricción. Los aceleradores de IA de gama alta dependen de nodos avanzados, HBM, empaquetado 2,5D, software complejo y proveedores muy concentrados. En edge AI, el abanico de procesos, arquitecturas y casos de uso es más amplio. Eso no elimina las dependencias, pero reduce la presión sobre el punto más sancionado de la cadena.
La realidad incómoda: TSMC sí gana mucho con los nodos avanzados
La tesis de Zhang no debe confundirse con una negación del valor de los nodos avanzados. TSMC demuestra justo lo contrario. En el cuarto trimestre de 2025, su nodo de 3 nm aportó el 28 % de los ingresos por obleas, mientras que los procesos de 5 nm y 7 nm representaron el 35 % y el 14 %, respectivamente. En el conjunto de 2025, las tecnologías de 7 nm o inferiores sumaron el 74 % de los ingresos por obleas.
Esto explica por qué los 3 nm y 2 nm importan tanto. No son la mayor parte del mercado por número de productos, pero concentran una gran parte del valor económico, los márgenes, la atención de los clientes estratégicos y el control de segmentos críticos como IA, smartphones premium, HPC, networking avanzado y CPUs de alto rendimiento.
TSMC también afirma que su tecnología N2, basada en nanosheet transistors, inició producción en volumen en 2025 según lo previsto. Esa capacidad le permite captar pedidos de empresas que pueden pagar por lo último: Apple, NVIDIA, AMD, Qualcomm, Broadcom y otros diseñadores de chips de frontera. La ventaja no está solo en fabricar pequeño, sino en hacerlo con rendimiento, volumen, ecosistema de diseño, empaquetado y confianza.
Para China, esa distancia sigue siendo grande. SMIC ha demostrado capacidad para producir chips avanzados con equipos DUV y técnicas de multipatterning, como se vio con el proceso de clase 7 nm usado en el Kirin 9000S de Huawei. Pero fabricar nodos avanzados sin EUV suele implicar más pasos, más complejidad, menores rendimientos, costes superiores y más presión sobre los márgenes.
La barrera no es solo una máquina. EUV es una cadena entera de óptica, fuentes de luz, materiales, máscaras, metrología, software, mantenimiento y proveedores especializados. ASML no vende sus sistemas EUV más avanzados a China por las restricciones existentes, y en abril de 2026 legisladores estadounidenses impulsaron el MATCH Act, una propuesta para endurecer aún más el acceso de compañías chinas a equipos de fabricación de chips, incluidos sistemas DUV de inmersión y servicios de mantenimiento.
Ese contexto convierte la postura de Zhang en una estrategia defensiva y ofensiva a la vez. Defensiva, porque reconoce que la carrera directa contra TSMC en 2 nm es extremadamente difícil para China a corto plazo. Ofensiva, porque propone competir donde la industria china puede ganar antes: nichos críticos, sustitución doméstica, procesos maduros y soluciones de IA en el borde.
La clave está en no caer en una falsa dicotomía. Los nodos avanzados son esenciales para el liderazgo en IA de alto rendimiento y computación de frontera. Los procesos maduros son esenciales para la soberanía industrial, la automoción, la energía, la fabricación y millones de dispositivos conectados. Un país que aspire a autonomía tecnológica necesita ambas cosas, pero no necesariamente debe perseguirlas con la misma prioridad ni con los mismos actores.
China seguirá intentando avanzar en litografía, procesos punteros y aceleradores de IA. Sería ingenuo pensar lo contrario. Pero mientras ese camino avanza con sanciones, costes elevados y obstáculos técnicos, la vía de los procesos maduros ofrece resultados más cercanos y menos dependientes de una sola tecnología bloqueada. En semiconductores, ganar no siempre significa fabricar el chip más pequeño. A veces significa fabricar el componente que nadie puede permitirse que falte.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha dicho Zhang Rujing sobre los 3 nm y 2 nm?
Ha defendido que considerar los 3 nm o 2 nm como la única medida de éxito en semiconductores es un error, porque la mayor parte de los productos del mercado usan procesos maduros o especializados.
¿Por qué los procesos maduros siguen siendo importantes?
Porque sostienen sectores como automoción, industria, energía, sensores, microcontroladores, chips de potencia, IoT y electrónica embebida. Muchos de esos usos no necesitan nodos avanzados.
¿Puede China competir con TSMC sin EUV?
Puede avanzar en algunos procesos mediante DUV y multipatterning, pero competir en 3 nm o 2 nm sin acceso a EUV es mucho más caro y complejo, con mayores retos de rendimiento y eficiencia.
¿Qué papel tiene la IA edge en esta estrategia?
La IA edge permite diseñar chips para aplicaciones concretas en fábricas, vehículos, wearables, robótica o dispositivos médicos. Es un terreno menos concentrado que los grandes aceleradores de data center.
vía: MyDrivers