La UE aprueba 659 millones para cuatro plantas de chips en Alemania

La Comisión Europea ha autorizado 659 millones de euros en ayudas públicas alemanas para construir cuatro instalaciones de semiconductores en Baesweiler, Itzehoe, Weilburg y Múnich. Los proyectos abarcan desde obleas de carburo de silicio hasta transistores de potencia, equipos de metrología y detectores especializados, cuatro áreas menos visibles que los procesadores avanzados, pero necesarias para fabricar chips y utilizarlos en automoción, industria, energía o análisis de materiales.

Las claves de las nuevas plantas de chips en Alemania en 30 segundos

  • Alemania repartirá las subvenciones entre Element 3-5, Vishay, KLA y KETEK.
  • Element 3-5 recibirá 353 millones, más de la mitad del paquete aprobado.
  • Las fábricas producirán obleas de carburo de silicio, MOSFET, equipos de medición y detectores.
  • Bruselas las considera instalaciones primeras en su categoría dentro de Europa.
  • Las empresas deberán colaborar con centros de investigación, atender crisis de suministro y devolver beneficios extraordinarios.

La ayuda procederá conjuntamente del presupuesto federal alemán y de los estados donde se ubica cada proyecto. Bruselas no ha publicado el coste total de las cuatro inversiones, por lo que los 659 millones no deben interpretarse como su presupuesto completo. Se trata únicamente de la parte que Alemania podrá aportar mediante subvenciones directas tras recibir el visto bueno europeo.

La decisión también muestra un cambio de enfoque en la política industrial europea. Los cuatro proyectos no compiten por fabricar las CPU o GPU más avanzadas del mercado. Cubren diferentes partes de una cadena que comienza en los materiales, continúa con los componentes de potencia y termina en los equipos de control y los detectores para aplicaciones especializadas.

Element 3-5 concentra más de la mitad de las ayudas

Element 3-5 recibirá 353 millones de euros para levantar en Baesweiler, en Renania del Norte-Westfalia, una fábrica de epiobleas de carburo de silicio. Esta ayuda representa aproximadamente el 53,6 % del importe total autorizado.

Las epiobleas incorporan sobre la oblea una capa cristalina de alta calidad sobre la que posteriormente se fabrican los dispositivos electrónicos. En el caso del carburo de silicio, conocido como SiC, el material permite desarrollar semiconductores de potencia capaces de trabajar con altas tensiones y temperaturas y con menores pérdidas energéticas que muchas soluciones convencionales de silicio.

La Comisión espera que las obleas producidas en Baesweiler terminen utilizándose en automoción, telecomunicaciones, instalaciones industriales y sistemas energéticos. El proyecto también introduce cambios en el proceso de fabricación destinados a mejorar la eficiencia energética, el rendimiento de producción y el aprovechamiento de cada oblea frente a los sistemas convencionales de deposición química en fase de vapor con pared caliente.

Element 3-5, una pequeña y mediana empresa que anteriormente operaba como AIXaTECH, desarrolla sistemas de epitaxia para semiconductores de banda ancha. La compañía ha recibido la aprobación como un primer paso, pero reconoce que todavía deberá construir la planta, desarrollar proveedores y trasladar sus procesos a una producción industrial de mayor escala.

EmpresaAyuda autorizadaUbicaciónProducción prevista
Element 3-5353 millones de eurosBaesweilerEpiobleas de carburo de silicio
Vishay Siliconix214 millones de eurosItzehoeMOSFET de potencia de silicio
KLA-Tencor MIE74,4 millones de eurosWeilburgEquipos ópticos de metrología
KETEK17,9 millones de eurosMúnichDetectores SDD y ventanas GREW

Los importes detallados suman 659,3 millones de euros. La Comisión utiliza una cifra redondeada de 659 millones en el anuncio general.

Vishay ampliará la fabricación europea de chips de potencia

Vishay Siliconix recibirá 214 millones de euros para incorporar nuevas capacidades de producción en Itzehoe, en Schleswig-Holstein. La planta fabricará una nueva generación de transistores MOSFET de potencia de silicio con canales N y P.

Un MOSFET es un transistor utilizado para conmutar o controlar corrientes y tensiones dentro de circuitos electrónicos. Estos componentes aparecen en sistemas de alimentación, convertidores, cargadores, vehículos, maquinaria industrial y numerosos productos electrónicos. No suelen ocupar titulares como una GPU para inteligencia artificial, pero condicionan la eficiencia, el consumo y el control eléctrico de muchos equipos.

La fábrica de Itzehoe utilizará obleas de 300 milímetros, frente a los 200 milímetros de las instalaciones anteriores de la compañía. Un diámetro mayor permite colocar más chips en cada oblea y, cuando el proceso alcanza un rendimiento adecuado, reducir el coste de producción por componente.

Vishay ha señalado que la ampliación incluye una sala limpia de aproximadamente 4.000 metros cuadrados y que añadirá alrededor de 150 empleos a un centro que ya cuenta con unos 550 trabajadores. En sus previsiones empresariales, el fabricante espera que la nueva planta ayude a elevar aproximadamente un 70 % su capacidad interna de obleas para 2028, aunque el ritmo de inversión continuará condicionado por los pedidos y la demanda del mercado.

La ayuda pública equivale además a una parte relevante de los desembolsos actuales de la compañía. Vishay prevé destinar entre 400 y 440 millones de dólares a inversiones de capital durante 2026, aproximadamente la mitad de ellos a la fábrica alemana de doce pulgadas.

Europa también financia las máquinas que controlan la fabricación

La tercera ayuda, de 74,4 millones de euros, se dirige a KLA-Tencor MIE. La empresa ampliará en Weilburg, en el estado de Hesse, la producción de sistemas ópticos para medir la superposición de las diferentes capas de un chip y controlar el grosor de las películas depositadas durante la fabricación.

Cada circuito integrado se construye mediante una sucesión de capas y patrones extremadamente pequeños. Un desplazamiento entre ellas puede convertir el dispositivo en defectuoso. Los sistemas de metrología permiten localizar esas desviaciones, ajustar el proceso y mejorar el rendimiento de las fábricas.

La Comisión indica que los equipos de KLA podrán utilizarse tanto en las fases iniciales de fabricación sobre la oblea como en procesos posteriores de ensamblaje y encapsulado. También incluirán subconjuntos relevantes producidos en Alemania. La compañía mantiene actividad de desarrollo y fabricación de equipos de inspección en Weilburg desde que adquirió allí la división Microelectronic Inspection Equipment de Vistec en 2008.

El proyecto resulta estratégico porque la autonomía en semiconductores no depende únicamente de disponer de fábricas. También requiere materiales, maquinaria, sistemas de inspección, productos químicos, propiedad intelectual y personal capaz de operar procesos complejos.

KETEK recibirá los 17,9 millones restantes para construir dos líneas dentro de una sala limpia en Múnich. Una fabricará chips detectores de deriva de silicio, conocidos como SDD, y otra producirá ventanas de entrada de radiación basadas en grafeno, denominadas GREW.

Los SDD detectan y miden radiación, especialmente rayos X, y se utilizan en microscopios electrónicos, espectrómetros, equipos de clasificación y sistemas de reciclaje. KETEK desarrolla en Múnich desde las obleas hasta los chips y los módulos completos para análisis de materiales.

El nuevo proyecto reunirá las dos líneas de producción en la misma sala limpia. Según la evaluación de Bruselas, esa integración permitirá fabricar la siguiente generación de detectores con un proceso más eficiente que las soluciones utilizadas hasta ahora.

Las ayudas incluyen condiciones para evitar subvenciones sin retorno

La Comisión ha autorizado las medidas al considerar que las cuatro instalaciones serán las primeras de su tipo en Europa. Esa expresión no significa necesariamente que las tecnologías no existan en otros continentes, sino que no se fabrican actualmente en la Unión Europea con las características y procesos incluidos en estos proyectos.

Bruselas también concluyó que Element 3-5, Vishay y KLA no realizarían las inversiones dentro de la UE sin ayuda pública. En el caso de KETEK, la Comisión considera que el proyecto directamente no se ejecutaría sin la subvención.

Las cuatro compañías han asumido varios compromisos:

  • Colaborar con universidades, centros de investigación, empresas emergentes y pequeñas compañías.
  • Desarrollar programas de formación para aumentar el número de trabajadores especializados.
  • Priorizar determinados pedidos europeos si se produce una crisis de suministro.
  • Extender los beneficios tecnológicos de los proyectos a otras partes de la cadena europea.
  • Compartir con Alemania los beneficios extraordinarios que superen las previsiones presentadas al solicitar las ayudas.

Este último mecanismo intenta limitar el riesgo de que el Estado asuma parte de la inversión mientras el beneficiario conserva íntegramente una rentabilidad mucho mayor de la esperada. La Comisión sostiene que las subvenciones se han limitado al mínimo necesario después de analizar las brechas de financiación de cada proyecto.

Las compañías también han solicitado que sus instalaciones sean reconocidas como centros de producción integrados bajo el Reglamento Europeo de Chips. Esa categoría conlleva obligaciones relacionadas con la seguridad del suministro y la gestión de posibles crisis.

La autorización llega pocas semanas después de que la Comisión presentara su propuesta de Reglamento Europeo de Chips 2.0, diseñada para ampliar el apoyo a materiales, equipos, chips convencionales y tecnologías avanzadas. Desde la creación del marco inicial, Bruselas ha aprobado 18 decisiones de ayudas directas que permiten a los Estados miembros aportar alrededor de 14.200 millones de euros a distintos proyectos de semiconductores.

Los cuatro proyectos alemanes no resolverán por sí solos la dependencia europea de Asia y Estados Unidos. Su importancia está en la variedad: abarcan materiales para electrónica de potencia, fabricación de componentes, maquinaria para controlar procesos y sensores especializados. La política europea empieza así a mirar más allá de las grandes fábricas de procesadores y a financiar los eslabones que permiten que esas plantas funcionen.

Preguntas frecuentes

¿Qué empresas recibirán los 659 millones de euros?

Element 3-5 recibirá 353 millones, Vishay Siliconix 214 millones, KLA-Tencor MIE 74,4 millones y KETEK 17,9 millones.

¿Qué fabricarán las cuatro plantas alemanas?

Producirán epiobleas de carburo de silicio, transistores MOSFET de potencia, equipos ópticos de medición para fábricas de chips y detectores especializados de radiación.

¿Procede el dinero directamente de la Unión Europea?

No. Son ayudas financiadas por el Gobierno federal alemán y los estados regionales correspondientes. La Comisión Europea ha evaluado y autorizado su concesión bajo las normas comunitarias.

¿Por qué considera Bruselas que estas plantas son especiales?

La Comisión las clasifica como instalaciones primeras en su categoría dentro de Europa y sostiene que las inversiones no se realizarían en la UE, o no se ejecutarían, sin apoyo público.

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