Telefónica convierte sus antiguas centrales de cobre en nodos edge para IA, 5G y datos soberanos

Telefónica está dando un nuevo uso a una parte de su infraestructura histórica en España. La operadora ha puesto en marcha el Plan Edge, un despliegue con el que quiere transformar antiguas centrales de cobre en una red distribuida de centros de datos de baja latencia, preparada para acercar el procesamiento y almacenamiento de información a los lugares donde se genera.

El proyecto prevé alcanzar 17 nodos edge a lo largo de 2026, repartidos por todo el territorio nacional. La compañía presenta este despliegue como el mayor de Europa en su categoría y lo vincula a tres tendencias que están cambiando el mercado tecnológico: la necesidad de reducir latencias, el crecimiento de los servicios empresariales basados en datos y la importancia creciente de mantener la información bajo marcos de soberanía digital.

De centrales de cobre a infraestructura digital distribuida

La decisión tiene una lectura industrial interesante. Durante años, las centrales de cobre fueron una pieza esencial de la red de telecomunicaciones. Con la expansión de la fibra óptica, buena parte de esa infraestructura ha perdido su función original. Telefónica busca ahora reconvertir esos espacios en centros edge de alta disponibilidad, capaces de alojar capacidad de cómputo y almacenamiento más cerca de empresas, administraciones, fábricas, puertos, tiendas o infraestructuras críticas.

El edge computing parte de una idea sencilla: no todos los datos deben viajar a un gran centro de datos lejano o a una región cloud centralizada. Hay casos donde conviene procesarlos cerca del origen para reducir tiempo de respuesta, evitar saltos innecesarios por la red, disminuir dependencias externas y mejorar el control sobre la información.

Esto resulta relevante en aplicaciones industriales, sistemas de visión artificial, robótica móvil, logística, mantenimiento predictivo, gemelos digitales, seguridad, movilidad conectada o retail avanzado. En todos estos casos, unos pocos milisegundos pueden marcar la diferencia entre una aplicación viable y otra demasiado lenta o poco fiable.

La red prevista por Telefónica contará con dos nodos en Madrid y uno en Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Bilbao, A Coruña, Terrassa, Zaragoza, Las Palmas de Gran Canaria, Valladolid, Gijón, Santa Cruz de Tenerife, Santiago de Compostela y Mérida. La distribución muestra que el objetivo no es crear un único gran centro, sino una malla capilar capaz de acercar servicios digitales a distintas zonas del país.

Elemento del Plan EdgeDato destacado
Nodos previstos en 202617
Base físicaAntiguas centrales de cobre
Red de apoyoFTTH y 5G Stand Alone
Cobertura FTTH citadaMás de 31 millones de unidades inmobiliarias pasadas
Cobertura 5G SA citadaMás del 95 % de la población
Servicios inicialesEdge Básico y Smart Edge
EnfoqueEmpresas, administraciones e industria
ObjetivoBaja latencia, soberanía del dato y servicios digitales avanzados

Fibra, 5G SA y cloud propio como base del edge

El despliegue se apoya en dos activos principales de Telefónica: su red de fibra hasta el hogar, con más de 31 millones de unidades inmobiliarias pasadas en España, y su red 5G Stand Alone, disponible para más del 95 % de la población según la información facilitada por la compañía. Esa combinación permite reducir el número de saltos entre cliente y nodo, optimizar rutas de tráfico y ofrecer una latencia menor que la de modelos más centralizados.

La parte 5G SA es importante porque no se trata solo de más velocidad móvil. A diferencia de despliegues 5G apoyados en núcleo 4G, el 5G Stand Alone permite una arquitectura más preparada para servicios empresariales avanzados, segmentación de red, baja latencia y casos de uso donde la conectividad debe integrarse con cómputo cercano.

Telefónica también vincula el Plan Edge a sus plataformas cloud propias, TTCP, y a APIs abiertas del proyecto Open Gateway. Esta capa puede ser relevante para desarrolladores y empresas que quieran construir servicios sobre capacidades de red, identidad, calidad de servicio o localización, sin depender de integraciones cerradas.

El mensaje de fondo es que la operadora quiere ir más allá del papel tradicional de proveedor de conectividad. Con este despliegue, Telefónica se posiciona como proveedor de infraestructura digital distribuida: red fija, red móvil, centros edge, cloud propio y APIs para terceros. Es una evolución lógica en un mercado donde la conectividad pura tiende a tener menos margen y el valor se desplaza hacia servicios, datos, seguridad, automatización y plataformas.

Casos de uso: industria, logística, movilidad y retail

La compañía ya ha comenzado la comercialización de servicios B2B en varios nodos desplegados, con dos niveles de servicio: Edge Básico y Smart Edge. La diferencia entre ambos dependerá de las necesidades de cada empresa, pero la idea general es ofrecer capacidad de cómputo cercana para aplicaciones que no encajan bien en una nube lejana o en infraestructura local aislada.

En industria 4.0, el edge puede apoyar robótica móvil, análisis de vídeo, mantenimiento predictivo, digitalización de líneas de producción y trazabilidad. Una fábrica puede procesar datos de sensores y cámaras cerca de sus instalaciones, con menor latencia y mayor control. En logística y puertos, puede ayudar a optimizar rutas, gestionar flotas o coordinar operaciones en tiempo real. En movilidad, puede reforzar sistemas de conducción asistida, percepción interior en trenes o análisis de seguridad.

Uno de los ejemplos citados es el piloto con CAF en Bilbao, presentado como el primer caso europeo que integra edge computing y 5G aplicado al sector ferroviario. La solución permite detectar automáticamente la ocupación del tren y la presencia de objetos sospechosos en vagones. Es un caso útil para entender el tipo de aplicación que Telefónica quiere habilitar: datos capturados cerca del usuario, procesados con baja latencia y aplicados a seguridad y eficiencia operativa.

En retail, el edge puede utilizarse para analítica avanzada en tienda, automatización, gestión de inventario, experiencia de cliente y procesamiento local de datos. También puede tener sentido en administraciones públicas, sanidad, educación, seguridad urbana o servicios municipales que requieran procesamiento cercano y cumplimiento normativo.

Soberanía del dato y competencia con el cloud centralizado

Uno de los argumentos más repetidos por Telefónica es la soberanía del dato. La expresión debe usarse con cuidado, porque alojar datos cerca no basta por sí solo para garantizar soberanía digital completa. También importan la propiedad de la infraestructura, la jurisdicción, la gestión de claves, el software utilizado, los proveedores implicados, los procedimientos de operación y la capacidad real de auditoría.

Aun así, el edge local puede reforzar la posición de empresas y administraciones que necesitan mantener ciertos datos dentro de España, reducir dependencia de rutas externas o cumplir requisitos sectoriales. En aplicaciones sensibles, no siempre tiene sentido enviar toda la información a una región cloud distante si puede procesarse de forma cercana y controlada.

El proyecto también tiene respaldo europeo. Según la información publicada, está impulsado por la Comisión Europea dentro de un Proyecto de Interés Común Europeo, IPCEI, y cuenta con apoyo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Ese contexto refuerza la dimensión estratégica del despliegue: no se trata solo de una oferta comercial de Telefónica, sino de una pieza dentro del debate europeo sobre autonomía digital, infraestructura crítica y capacidad tecnológica propia.

El gran reto será la adopción. El edge computing lleva años prometiendo mucho, pero su despliegue real depende de casos de uso sólidos, precios razonables, integración sencilla, ecosistema de partners y capacidad de las empresas para rediseñar aplicaciones. No todas las cargas necesitan edge. Muchas seguirán funcionando mejor en cloud centralizado o en infraestructura local tradicional. La clave estará en identificar dónde la baja latencia, la proximidad, el control del dato y la conectividad 5G aportan valor medible.

Telefónica parte con una ventaja evidente: ya tiene la red, las ubicaciones, la capilaridad y la relación con empresas y administraciones. Si logra convertir esos activos en una plataforma abierta, interoperable y fácil de consumir, el Plan Edge puede situar a España en una posición destacada dentro del mapa europeo de infraestructura distribuida.

El edge no sustituirá al cloud. Lo complementará. La arquitectura que viene será híbrida por naturaleza: grandes regiones cloud para cargas masivas, centros de datos privados para procesos críticos, nodos edge para baja latencia y dispositivos inteligentes en el extremo de la red. Telefónica quiere ocupar esa capa intermedia, justo donde la red deja de ser solo transporte y empieza a convertirse en capacidad de procesamiento cercana.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Plan Edge de Telefónica?
Es un despliegue de nodos edge en España para procesar y almacenar datos cerca de donde se generan, usando antiguas centrales de cobre reconvertidas en centros de alta disponibilidad.

¿Cuántos nodos edge tendrá Telefónica en España?
La compañía prevé contar con 17 nodos edge a lo largo de 2026, distribuidos por distintas ciudades del país.

¿Para qué sirve el edge computing?
Sirve para reducir latencia, procesar datos cerca del origen, mejorar eficiencia y habilitar aplicaciones avanzadas en industria, logística, movilidad, retail o administraciones.

¿El edge computing sustituye al cloud?
No. Lo complementa. El edge es útil para cargas que necesitan baja latencia, proximidad o control local del dato, mientras que el cloud centralizado seguirá siendo clave para muchas aplicaciones.

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