Alcanzar la independencia tecnológica completa costaría a Europa unos 3,6 billones de euros en diez años, frente a unos 300.000 millones si apuesta por alianzas con otros países, según los cálculos de Nicklas Lundblad, investigador no residente del Center for European Policy Analysis (CEPA). El autor, que antes dirigió la política pública de Google DeepMind, defiende en el artículo «Digital Sovereignty: Can Europe Afford It?» que la Unión Europea debería sustituir la meta de la autosuficiencia por una red de interdependencias con Estados Unidos, India y el Sudeste Asiático. Sus cifras son estimaciones propias y, como reconoce, aproximadas.
Las claves del coste de la soberanía digital europea en 20 segundos
- Lundblad cifra la autosuficiencia tecnológica europea en unos 3,6 billones de euros en una década.
- Las alianzas con Estados Unidos, India y el Sudeste Asiático costarían unos 300.000 millones.
- Son cálculos aproximados de un exdirectivo de Google DeepMind, con un margen de error del 40 %.
El texto se publicó el 29 de octubre de 2025 en Bandwidth, la publicación de política tecnológica de CEPA, un centro de análisis con sede en Washington centrado en las relaciones transatlánticas. CEPA aclara que las opiniones son del autor. Un año después, el debate que plantea sigue abierto: la soberanía digital es una de las prioridades de la Comisión Europea y aparece cada semana en anuncios de nubes soberanas, desde el proyecto que estudian Telefónica e Indra hasta la nube soberana europea de AWS.
Cómo se llega a 3,6 billones
Lundblad suma seis partidas para una década. La mayor no es una inversión, sino un coste de oportunidad: 1,7 billones de euros, que salen de suponer que intentar ponerse al día restaría un 1 % anual al crecimiento de una economía de 17 billones. Le siguen los semiconductores, con 680.000 millones para construir una docena de fábricas y su cadena de suministro, tomando como referencia la inversión de TSMC en Arizona; la nube y la IA, con 500.000 millones, comparándolo con el gasto en infraestructura de Meta, Amazon u OpenAI; el software, con 300.000 millones; la diferencia salarial para atraer talento, con 250.000 millones, calculada con 500.000 trabajadores que cobrarían 50.000 euros más al año; y una capa de servicios equivalente a Google o Meta, con 200.000 millones.
| Partida (10 años) | Estimación del autor |
|---|---|
| Coste de oportunidad (1 % del PIB al año) | 1,7 billones de euros |
| Semiconductores | 680.000 millones |
| Nube e IA | 500.000 millones |
| Software | 300.000 millones |
| Diferencia salarial de talento | 250.000 millones |
| Capa de servicios | 200.000 millones |
| Total autosuficiencia | 3,6 billones |
| Vía de alianzas | 300.000 millones |
El propio autor presenta las cifras como cálculos aproximados y admite que podrían variar un 40 % arriba o abajo. Hay además algunos detalles que conviene tener en cuenta. Casi la mitad del total, el coste de oportunidad, depende de una hipótesis, ese 1 % anual de PIB, que el autor apoya en referencias generales de la OCDE y McKinsey sin un cálculo detallado. Las partidas de talento y la de la vía de alianzas descansan sobre todo en supuestos del autor. Y la diferencia entre ambos caminos, que el texto presenta como de diez a uno, es en realidad de unas doce veces con sus propias cifras. Los 3,6 billones equivalen a algo más de un 20 % del PIB de un año de la Unión, repartido en diez años.
La alternativa: interdependencia estratégica
Frente a una Europa encerrada en su propia tecnología, Lundblad propone gastar unos 300.000 millones en una década en centros de investigación conjuntos, organismos de normalización coordinados, fondos de coinversión y capacidad institucional, con el código abierto industrial como pieza central, al que asigna entre 30.000 y 50.000 millones. Plantea también abrir la contratación pública a este modelo y que Europa aproveche su papel como regulador y punto de encuentro entre ecosistemas tecnológicos. Su argumento de fondo es que el riesgo real no es depender de otros, sino depender de muy pocos, y que diversificar socios da más resiliencia que intentar hacerlo todo en casa.
Europa produce hoy alrededor del 10 % de los chips del mundo, según el artículo, y la Ley Europea de Chips aspira a llegar al 20 %. Para Lundblad, perseguir esa autonomía a cualquier precio no compensa, porque el dinero por sí solo no basta para recrear un Silicon Valley. El planteamiento choca con la línea que siguen gobiernos como el alemán, que ha empezado a convertir la soberanía digital en contratos, GPU y software europeo, y con quienes sostienen que una alianza con proveedores estadounidenses no elimina el riesgo de que las leyes de su país se apliquen a los datos europeos.
Lo que el análisis no resuelve
El artículo mide el coste de un extremo, la autarquía total. Buena parte del debate político se sitúa en un punto intermedio: qué capas conviene controlar, como los datos críticos, la nube de las administraciones o los chips para defensa, y en cuáles basta con diversificar proveedores. Tampoco calcula el coste de no actuar si un socio cambia las reglas, algo que la propia idea de diversificación reconoce como riesgo. Para muchas empresas, la soberanía se traduce en decisiones más pequeñas, como dónde alojar los datos y con qué tecnología, por ejemplo con nube privada y herramientas abiertas como Proxmox.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto costaría la soberanía digital completa de Europa?
Según las estimaciones de Nicklas Lundblad, publicadas por CEPA, unos 3,6 billones de euros en diez años, con un margen de error del 40 %.
¿Qué alternativa propone el análisis?
Una estrategia de alianzas con Estados Unidos, India y el Sudeste Asiático, con investigación conjunta, normas comunes, coinversión y código abierto, por unos 300.000 millones en una década.
¿Es un informe oficial de CEPA?
No. Es un artículo de opinión de un investigador no residente, publicado en octubre de 2025, y CEPA aclara que las opiniones son del autor.
Fuentes: