Alemania está pasando de debatir sobre soberanía digital a financiar infraestructura y plataformas concretas. El Gobierno federal ha adjudicado por unos 250 millones de euros una infraestructura cloud de inteligencia artificial vinculada al denominado Deutschland-Stack, con T-Systems y SAP por un lado y un segundo grupo formado por SVA, Schwarz Digits y Codesphere. El movimiento coincide con proyectos regionales de sustitución de software propietario y con otra aproximación distinta: nubes operadas por compañías europeas que mantienen tecnología de hiperescalares estadounidenses por debajo.
Las claves de la soberanía digital alemana en 30 segundos
- Alemania ha adjudicado unos 250 millones de euros para una plataforma cloud soberana destinada a servicios de IA de la Administración.
- T-Systems y SAP concentran aproximadamente el 70 % del contrato; SVA, Schwarz Digits y Codesphere, el 30 % restante.
- Schleswig-Holstein ya ha migrado casi 44.000 buzones y cerca del 80 % de sus puestos utiliza LibreOffice.
- Thales prepara en Alemania otra nube soberana operada independientemente, pero basada en tecnología de Google Cloud.
- Los proyectos muestran que “nube soberana” puede describir arquitecturas con grados de dependencia tecnológica muy diferentes.
La comparación resulta especialmente interesante porque Alemania está probando simultáneamente varias respuestas a la misma pregunta: ¿qué significa realmente tener soberanía digital?
Una interpretación busca controlar infraestructura, software, datos y operación mediante empresas europeas. Otra acepta tecnología de un proveedor estadounidense siempre que la operación, las claves, el acceso y la jurisdicción queden bajo control europeo.
Ambas pueden presentarse como soberanas, pero no proporcionan exactamente el mismo tipo de independencia.
Deutschland-Stack: 250 millones para llevar la soberanía a producción
El Deutschland-Stack pretende proporcionar una arquitectura tecnológica común para desarrollar servicios digitales y aplicaciones de inteligencia artificial bajo requisitos alemanes y europeos.
La adjudicación de aproximadamente 250 millones de euros supone un paso importante porque convierte esos principios en infraestructura operativa.
El contrato se ha repartido entre dos grupos. T-Systems y SAP lideran la parte principal, con alrededor del 70 %, mientras un segundo consorcio formado por SVA, Schwarz Digits, a través de STACKIT, y Codesphere se ocupa aproximadamente del 30 % restante.
La ausencia de los grandes hiperescalares estadounidenses entre los adjudicatarios es uno de los elementos más significativos del proyecto.
El planteamiento incorpora requisitos como arquitectura Zero Trust, control de las claves mediante modelos Bring Your Own Key (BYOK), estándares abiertos y utilización de tecnologías que reduzcan la dependencia de un único fabricante.
Pero existe otra pieza relacionada que conviene no mezclar directamente con la adjudicación.
Deutsche Telekom está construyendo en Múnich una Industrial AI Cloud junto a NVIDIA y SAP. Esta infraestructura fue presentada como parte de la estrategia alemana para proporcionar capacidad de IA local y cuenta con alrededor de 10.000 GPU NVIDIA. T-Systems la encuadra dentro de su visión más amplia del Deutschland-Stack.
Por tanto, los 10.000 aceleradores no deberían interpretarse simplemente como el hardware comprado mediante el contrato federal de 250 millones. Son iniciativas relacionadas dentro de la estrategia alemana de infraestructura soberana, pero no exactamente el mismo proyecto.
Esa distinción importa porque el Deutschland-Stack no es únicamente un centro de datos lleno de GPU. Aspira a cubrir diferentes capas de la infraestructura y plataforma necesarias para desarrollar y operar servicios digitales.
Schleswig-Holstein demuestra que también se puede actuar desde el escritorio
La estrategia alemana tiene otro ejemplo bastante más cotidiano.
El estado de Schleswig-Holstein lleva tiempo reduciendo su dependencia de Microsoft mediante una migración hacia tecnologías abiertas.
A finales de 2025, el Gobierno regional informó de que cerca del 80 % de sus puestos de trabajo ya utilizaba LibreOffice como solución ofimática estándar.
El proceso también ha afectado al correo electrónico.
Casi 44.000 buzones habían sido trasladados a Open-Xchange, dentro de una estrategia que contempla sustituir progresivamente diferentes componentes propietarios. El Gobierno regional cifró entonces en más de 15 millones de euros el ahorro anual en licencias derivado de su estrategia de software abierto.
Este caso ayuda a ampliar el concepto de soberanía.
No sirve de mucho disponer de un centro de datos situado en Europa si buena parte del funcionamiento diario de una administración depende de formatos, plataformas, identidades y herramientas sobre las que existe poca capacidad de decisión.
Schleswig-Holstein está actuando precisamente sobre esa capa.
La decisión tampoco significa que todo software estadounidense vaya a desaparecer inmediatamente. Una migración de decenas de miles de empleados necesita compatibilidad documental, formación, adaptación de aplicaciones internas y tratamiento específico de aquellos departamentos que dependen de integraciones desarrolladas alrededor de Microsoft Office.
El propio Gobierno regional reconoce que el 20 % restante requiere diferentes rutas de adaptación.
La soberanía, en este caso, se parece menos a una declaración política y más a años de migraciones bastante poco espectaculares.
Thales plantea otra respuesta: tecnología Google bajo control europeo
Alemania está viendo aparecer simultáneamente un modelo diferente.
Thales anunció en mayo un acuerdo con Google Cloud para crear una nueva oferta de nube soberana alemana dirigida especialmente al sector público y a industrias reguladas.
La arquitectura resulta interesante porque separa propiedad y operación de la plataforma de procedencia de la tecnología.
La infraestructura estará gestionada por una nueva sociedad alemana completamente propiedad y bajo control de Thales. La compañía afirma que contará con personal local y será legal y operacionalmente independiente de Google Cloud.
Pero la tecnología cloud subyacente procede de Google.
El objetivo consiste en proporcionar las capacidades de una plataforma de hiperescala manteniendo los datos y las operaciones sensibles bajo una entidad europea y protegiéndolos frente al alcance de legislación extraterritorial.
El servicio está actualmente en preview y Thales espera alcanzar disponibilidad general antes de finalizar 2026. También está diseñado para responder a requisitos alemanes como C5 y el nuevo marco C3A.
Aquí aparece una pregunta inevitable.
¿Es tan soberana esta arquitectura como una plataforma cuyo software, operación e infraestructura dependen exclusivamente de proveedores europeos?
Depende de qué soberanía se esté midiendo.
S3NS no es lo mismo que PREMI3NS
La relación entre Thales y Google en Francia ayuda a comprender el modelo alemán y también permite aclarar dos nombres que suelen confundirse: S3NS y PREMI3NS.
S3NS es la compañía francesa creada dentro de la alianza entre Thales y Google Cloud.
PREMI3NS es el producto.
Más concretamente, PREMI3NS es la oferta de Cloud de Confiance operada por S3NS, basada en tecnologías de Google Cloud y cualificada bajo SecNumCloud 3.2 por la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información francesa (ANSSI).
La nueva nube alemana seguirá un modelo tecnológico y operativo equivalente, pero mediante una nueva entidad alemana propiedad de Thales.
Thales quiere además conectar ambas regiones para ofrecer recuperación ante desastres entre Francia y Alemania manteniendo los controles soberanos correspondientes.
Por tanto, decir simplemente que “Thales utiliza Google Cloud” no describe suficientemente la arquitectura.
Pero afirmar que Google desaparece completamente de la ecuación tampoco sería correcto.
El proveedor estadounidense continúa proporcionando una parte fundamental de la tecnología sobre la que funciona el servicio.
La soberanía tiene varias capas
Los diferentes proyectos alemanes muestran por qué resulta difícil responder con un sí o un no cuando una compañía afirma disponer de una nube soberana.
Hay al menos cinco preguntas diferentes.
¿Quién posee la infraestructura física? ¿Quién opera los servidores? ¿Quién controla las claves criptográficas? ¿Quién desarrolla el software? ¿Y qué ocurriría si mañana desapareciese uno de los proveedores?
Un servicio puede mantener los datos exclusivamente en Alemania y, al mismo tiempo, depender tecnológicamente de software estadounidense.
Otro puede utilizar software abierto europeo pero ejecutar parte de su infraestructura sobre componentes fabricados en Estados Unidos o Asia.
Incluso la infraestructura de IA alemana depende inevitablemente de NVIDIA para buena parte de su capacidad de aceleración.
Por eso soberanía no significa necesariamente autosuficiencia.
La cuestión práctica está en decidir qué dependencias son aceptables y cuáles pueden comprometer la capacidad de una organización o un Estado para seguir funcionando de manera autónoma.
Desde esa perspectiva, el modelo Deutschland-Stack y el de Thales-Google responden a prioridades diferentes.
El primero intenta construir más capas mediante proveedores europeos y estándares abiertos. El segundo busca conservar las capacidades tecnológicas de Google Cloud introduciendo barreras jurídicas, operativas y técnicas entre el hiperescalar y los datos sensibles.
No es necesario considerar uno soberano y el otro no.
Tiene más sentido hablar de grados y dimensiones de soberanía.
Europa tendrá que decidir cuánto control quiere realmente
El debate alemán anticipa una discusión que probablemente se extenderá por Europa.
Durante años la soberanía cloud se ha asociado principalmente con la ubicación de los datos.
Eso ya resulta insuficiente.
Una aplicación puede almacenar toda su información en Frankfurt y depender completamente de un proveedor extranjero para identidad, APIs, actualizaciones, orquestación, software de base y administración.
También puede ocurrir lo contrario: utilizar software europeo y abierto sobre hardware diseñado y fabricado fuera del continente.
La verdadera pregunta es qué ocurre cuando una de esas relaciones se rompe.
¿Puede cambiarse de proveedor? ¿Puede mantenerse funcionando el servicio? ¿Existen formatos abiertos para recuperar los datos? ¿Quién controla las claves? ¿Puede una empresa extranjera acceder técnicamente a la infraestructura? ¿Existe legislación extraterritorial aplicable? ¿Hay personal europeo capaz de operar independientemente la plataforma?
Esas preguntas permiten medir mucho mejor la soberanía que la dirección postal del centro de datos.
Alemania está probando varias respuestas simultáneamente.
El Deutschland-Stack intenta aumentar el peso de proveedores y tecnologías europeos. Schleswig-Holstein actúa directamente sobre la dependencia del software de escritorio. Thales intenta construir una frontera jurídica y operativa alrededor de tecnología de Google Cloud.
Los tres modelos pueden aumentar la autonomía respecto a la situación anterior.
Pero lo hacen de maneras diferentes.
La cuestión que empieza a plantearse para Alemania, España y el resto de Europa ya no es simplemente si necesitan una nube soberana.
Es bastante más concreta: qué capas consideran estratégicas y qué dependencias están dispuestos a seguir aceptando.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Deutschland-Stack?
Es una iniciativa alemana destinada a proporcionar una arquitectura digital soberana y basada en estándares europeos para servicios públicos y empresariales. Una de sus piezas es la infraestructura cloud de IA adjudicada por aproximadamente 250 millones de euros.
¿Quién participa en la nube soberana alemana de IA?
La adjudicación se reparte principalmente entre T-Systems y SAP, con alrededor del 70 %, y un segundo grupo formado por SVA, Schwarz Digits y Codesphere, con aproximadamente el 30 %.
¿Qué diferencia hay entre S3NS y PREMI3NS?
S3NS es la compañía francesa vinculada a Thales y Google Cloud; PREMI3NS es su oferta de nube de confianza basada en tecnología Google Cloud. PREMI3NS obtuvo la cualificación SecNumCloud 3.2 de ANSSI en 2025.
¿Una nube basada en Google Cloud puede considerarse soberana?
Puede cumplir determinados criterios de soberanía si existen separación jurídica y operativa, control local de los datos, claves e infraestructura y protección frente a accesos extraterritoriales. Pero seguirá existiendo una dependencia tecnológica de Google, por lo que su grado de autonomía es diferente al de una plataforma construida íntegramente sobre tecnologías controladas en Europa.