La fibra óptica se convierte en el siguiente cuello de botella de la IA

La carrera mundial por construir centros de datos para inteligencia artificial está descubriendo un límite menos visible que la disponibilidad de GPU o electricidad: la fibra óptica necesaria para conectar toda esa capacidad de computación. Solo Estados Unidos podría necesitar 66 millones de millas adicionales de fibra para conectar nuevos centros de datos antes de 2029, mientras Europa y Asia aceleran sus propias inversiones en redes troncales y cables submarinos para evitar que la conectividad termine frenando el despliegue de infraestructura de IA.

Las claves de la fibra óptica para la IA en 30 segundos

  • Estados Unidos podría pasar de 159 a 373 millones de millas de fibra en 2029.
  • Unos 66 millones de millas adicionales serían necesarias únicamente para conectar nuevos centros de datos.
  • La Fiber Broadband Association calcula que Norteamérica necesitará alrededor de 180.000 técnicos adicionales durante la próxima década.
  • Europa prepara Gigafábricas de IA con conectividad de alta velocidad y destina 200 millones de euros a nuevas redes troncales y cables.
  • Asia amplía rutas submarinas mientras crecen grandes mercados de centros de datos como India y el Sudeste Asiático.

El problema tiene una explicación sencilla. Los grandes clústeres de IA no funcionan como islas. Necesitan comunicarse con otras instalaciones, regiones cloud, redes empresariales, usuarios y puntos de intercambio de tráfico. También necesitan rutas redundantes para que una avería o un corte físico no deje aislada una instalación que puede haber requerido miles de millones de dólares de inversión.

Cuanto mayor es la concentración de computación, mayores son las necesidades de ancho de banda, baja latencia y redundancia.

Por eso la disponibilidad de fibra empieza a incorporarse junto a la electricidad, el suelo, el agua y los permisos entre los factores que determinan dónde puede construirse un nuevo campus de centros de datos.

Estados Unidos necesitaría más del doble de fibra antes de 2029

La dimensión del desafío estadounidense aparece en un estudio de la Fiber Broadband Association (FBA), realizado junto a RVA y con estimaciones de Corning.

La investigación calcula que las rutas de fibra necesarias podrían aumentar desde aproximadamente 95.000 hasta 187.000 millas en 2029. Si se mide la cantidad total de fibra instalada dentro de esas rutas, el salto sería todavía mayor: desde 159 millones hasta aproximadamente 373 millones de millas de fibra.

No toda esa infraestructura corresponde a nuevas carreteras digitales.

La estimación contempla unos 109 millones de millas adicionales de fibra sobre rutas ya existentes, donde será necesario incrementar la capacidad; otros 66 millones para conectar nuevos centros de datos; y alrededor de 38 millones para nuevas rutas de larga distancia.

El despliegue total sería aproximadamente 2,3 veces superior al actual.

Detrás está el crecimiento esperado de los centros de datos de hiperescala. La FBA calcula que su capacidad podría multiplicarse al menos por tres antes de 2029 como consecuencia, principalmente, del crecimiento de las aplicaciones de IA.

La cantidad de cable tampoco cuenta toda la historia.

Un campus de IA necesita múltiples conexiones físicas y rutas alternativas. Una excavadora que corte accidentalmente un conducto no debería ser capaz de interrumpir un clúster con decenas de miles de aceleradores.

Esto obliga a diseñar entradas independientes, rutas subterráneas redundantes y conexiones con varios operadores. La FBA apunta además hacia cables con 1.728 fibras o más y tecnologías de multiplexación por división de longitud de onda densa (DWDM), capaces de transportar múltiples canales ópticos simultáneamente sobre una misma fibra.

La fibra puede convertirse así en una limitación incluso cuando el centro de datos ya dispone de terreno y suministro eléctrico.

Tener cable no basta: también hacen falta miles de técnicos

El segundo problema es humano.

Instalar una red de fibra requiere equipos especializados capaces de desplegar cable, realizar empalmes, instalar conectores, efectuar mediciones ópticas, localizar averías y mantener posteriormente la infraestructura.

La Fiber Broadband Association estima que serán necesarios alrededor de 180.000 técnicos adicionales durante la próxima década en Norteamérica para atender las necesidades de construcción, mantenimiento y ampliación de las redes.

Esta cifra requiere una precisión.

Un estudio anterior realizado por la FBA y la Power & Communication Contractors Association (PCCA) calculaba unas necesidades inmediatas de aproximadamente 28.000 trabajadores adicionales para construcción de banda ancha y otros 30.000 técnicos, es decir, unos 58.000 profesionales para ejecutar los proyectos previstos.

Pero el problema se amplía cuando se analiza una década completa. Alrededor de 119.200 trabajadores podrían abandonar el sector por jubilación y otras causas, lo que eleva el déficit potencial acumulado hasta aproximadamente 180.000 profesionales.

La asociación está intentando aumentar la cantera mediante su programa OpTIC Path.

A mayo de 2026, la iniciativa funcionaba en más de 20 estados, tenía otros ocho incorporándose y contaba con más de 38 organizaciones educativas asociadas. Más de 1.550 alumnos habían terminado ya la formación.

El programa consta de 144 horas y enseña instalación, empalme, pruebas, resolución de averías y mantenimiento de redes ópticas. Durante el tercer trimestre de 2026 está previsto además el lanzamiento de un módulo específico para técnicos de centros de datos.

La situación muestra una característica poco comentada de la expansión de la IA: automatizar determinadas tareas digitales no elimina la necesidad de realizar una enorme cantidad de trabajo físico.

Alguien tiene que construir los centros de datos, instalar la refrigeración, tender los cables y empalmar las fibras que los conectan.

Europa tiene mucha fibra, pero la IA exige otra escala de conectividad

Europa parte de una situación diferente.

La cobertura de fibra hasta las instalaciones (FTTP) alcanzaba en 2025 el 74,1 % de los hogares de la Unión Europea, mientras las redes fijas de muy alta capacidad llegaban al 85,6 %. La fibra se ha convertido ya en la tecnología fija individual con mayor cobertura en Europa.

Pero conectar viviendas y conectar centros de datos de IA son problemas distintos.

Un clúster con decenas de miles de aceleradores necesita rutas troncales capaces de transportar cantidades enormes de tráfico entre centros de datos, puntos de intercambio, redes cloud y otros países.

La propia estrategia europea de IA reconoce esta dependencia.

La Unión Europea lanzó en julio una convocatoria para establecer hasta siete Gigafábricas de IA, respaldada por hasta 10.000 millones de euros de financiación pública europea y nacional y con la expectativa de movilizar al menos otros 20.000 millones privados.

Estas instalaciones combinarán más de 100.000 procesadores avanzados de IA con centros de datos, software, cloud, suministro eléctrico y explícitamente redes avanzadas y conectividad de alta velocidad.

A ello se suman las 19 AI Factories que ya forman parte de la estrategia europea.

La fibra se convierte por tanto en una pieza necesaria para que esa capacidad pueda trabajar como una infraestructura distribuida y no como una colección de superordenadores aislados.

La Comisión Europea también está intentando reducir otro de los problemas habituales del despliegue: los permisos.

El Gigabit Infrastructure Act, plenamente aplicable desde el 12 de mayo de 2026, pretende reducir costes y simplificar el despliegue de redes de muy alta capacidad. La propia Comisión relaciona expresamente esa necesidad de mayor ancho de banda con el crecimiento del cloud y la inteligencia artificial.

Europa también mira hacia los cables submarinos

El cuello de botella no termina en las fronteras terrestres.

Buena parte del tráfico internacional entre centros de datos circula mediante cables submarinos. La Comisión Europea recuerda que estas infraestructuras y otras redes troncales de fibra transportan alrededor del 99 % del tráfico mundial de Internet.

En marzo de 2026 Bruselas abrió convocatorias por 200 millones de euros para reforzar esta infraestructura.

Unos 180 millones están destinados al despliegue o actualización de redes troncales, especialmente cables submarinos pero también fibra terrestre y estaciones de comunicaciones por satélite. Otros 20 millones financiarán sistemas de cable inteligente capaces de mejorar la monitorización de estas infraestructuras.

España aparece directamente dentro de algunos de estos proyectos.

El futuro sistema PISCES conectará Irlanda, Portugal, España y Francia mediante aproximadamente 3.000 kilómetros de cable submarino. Su arquitectura prevista contempla 16 pares de fibra y un modelo de acceso abierto para operadores de telecomunicaciones, proveedores cloud e instituciones académicas.

Además de capacidad, Europa busca diversidad de rutas. Irlanda, por ejemplo, depende actualmente en gran medida de conexiones que atraviesan Reino Unido, mientras parte de la infraestructura submarina europea está envejeciendo.

La expansión de los centros de datos convierte esa redundancia en una cuestión económica además de técnica.

Asia construye sus propias autopistas submarinas para la IA

Asia-Pacífico presenta otro escenario. Allí coinciden algunos de los mayores mercados digitales del planeta con una geografía que hace especialmente importantes los cables submarinos.

El crecimiento de centros de datos en India, Malasia, Indonesia, Japón y otros mercados del Sudeste Asiático está aumentando las necesidades de conectividad entre regiones.

India es uno de los ejemplos más claros.

Su capacidad operativa de centros de datos habría alcanzado aproximadamente 1,7 GW, cuatro veces más que seis años atrás, según datos de BloombergNEF publicados este agosto. A esa cifra se añaden unos 1,3 GW en construcción y 3,2 GW de proyectos aprobados.

La conectividad internacional tendrá que crecer con ellos.

Uno de los proyectos anunciados este verano es I-2SEA, un nuevo sistema submarino de unos 3.600 kilómetros que conectará India, Malasia y Singapur. En el consorcio participan Microsoft, Lightstorm, Tata Communications, Singtel, ASEAN Cableship y NEC, y su entrada en servicio está prevista para el cuarto trimestre de 2029.

India cuenta actualmente con 17 cables submarinos activos que suman aproximadamente 960 Tbps de capacidad, mientras existen al menos otros diez proyectos previstos.

En el Sudeste Asiático la inversión también está creciendo rápidamente. AWS, Google y Microsoft han comprometido conjuntamente más de 50.000 millones de dólares en infraestructura cloud y centros de datos preparados para IA en la región, según un informe respaldado por Singapore Economic Development Board.

Proyectos como Apricot y SJC2 añaden nuevas rutas entre mercados como Japón, Singapur, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Hong Kong y otros puntos asiáticos.

Aquí aparece una diferencia importante frente a Estados Unidos: en Asia, aumentar la infraestructura de IA requiere simultáneamente ampliar la fibra terrestre y una enorme red submarina que atraviesa miles de kilómetros de océano.

De las GPU a la infraestructura física que las mantiene comunicadas

La expansión de la inteligencia artificial está mostrando que un centro de datos no puede analizarse únicamente por el número de GPU que contiene.

Primero apareció el problema eléctrico. Después crecieron las necesidades de refrigeración, transformadores, subestaciones, turbinas y sistemas de almacenamiento energético. La disponibilidad de terrenos adecuados y los tiempos de conexión a las redes eléctricas se añadieron a la lista.

Ahora la conectividad óptica empieza a ocupar un lugar similar.

Además existe una relación entre todos esos recursos. Los centros de datos se están desplazando hacia ubicaciones donde existe electricidad disponible, pero esas localizaciones no siempre disponen de las rutas de fibra que tradicionalmente acompañaban a los grandes mercados de centros de datos.

Construir donde existe energía puede obligar después a llevar hasta allí las telecomunicaciones.

Estados Unidos tiene probablemente el ejemplo más visible por la velocidad de crecimiento de sus campus de IA, pero Europa y Asia afrontan el mismo problema desde posiciones diferentes. Europa necesita combinar su extensa infraestructura de telecomunicaciones con nuevas redes troncales y una capacidad de computación de IA mucho mayor. Asia necesita conectar mercados separados por enormes distancias y océanos mientras construye rápidamente nuevos polos de centros de datos.

El resultado es que la infraestructura física necesaria para la IA continúa ampliándose. GPU, electricidad y centros de datos necesitan una cuarta pieza para funcionar como un sistema: millones de kilómetros de fibra capaces de mover los datos entre ellos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta fibra adicional necesitará Estados Unidos por los centros de datos?

La Fiber Broadband Association estima que serán necesarios alrededor de 66 millones de millas adicionales de fibra únicamente para conectar nuevos centros de datos antes de 2029, además de ampliaciones sobre rutas existentes y nuevas conexiones de larga distancia.

¿Por qué los centros de datos de IA necesitan tanta fibra?

Los grandes clústeres necesitan intercambiar datos con otras instalaciones, redes cloud, usuarios y servicios de Internet con mucho ancho de banda y baja latencia. También necesitan varias rutas físicas independientes para mantener el servicio ante averías.

¿Existe también un problema de falta de técnicos?

Sí. La FBA estima unas necesidades de aproximadamente 180.000 técnicos adicionales durante la próxima década en Norteamérica, contando el crecimiento de las redes y la sustitución de trabajadores que abandonarán el sector.

¿Europa y Asia tienen el mismo problema?

La situación es diferente, pero la necesidad es similar. Europa está reforzando redes troncales y cables submarinos mientras construye AI Factories y futuras Gigafábricas de IA. Asia está desplegando nuevas rutas terrestres y submarinas para conectar mercados de centros de datos que están creciendo rápidamente.

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