La actividad china sobre las industrias estratégicas de Países Bajos ya no debería analizarse como una sucesión de incidentes aislados, sino como un riesgo prolongado para su autonomía tecnológica y económica. Esa es la principal conclusión de un informe del Hague Centre for Strategic Studies (HCSS) y la China Knowledge Network que examina los sectores de semiconductores, transporte marítimo y aeroespacio.
Las claves de la presión china en Países Bajos en 20 segundos
- El informe considera la interferencia china un problema sistémico y acumulativo.
- Los semiconductores reciben la calificación de mayor riesgo y el sector marítimo, de riesgo alto.
- Aeroespacio queda en nivel moderado-alto por la tecnología de doble uso.
- HCSS propone compartir inteligencia, reforzar la seguridad industrial y mantener una relación selectiva con China.
El estudio, publicado el 03/07/2026, fue elaborado por los analistas Benedetta Girardi y Hans Horan. Se financió dentro del marco de la China Knowledge Network, respaldada por el Ministerio de Asuntos Exteriores neerlandés, aunque el documento precisa que sus conclusiones y opiniones son responsabilidad exclusiva de los autores.
La investigación combina fuentes abiertas, estudios anteriores y entrevistas con profesionales de la industria y especialistas. No es una resolución judicial ni demuestra que cada inversión, colaboración académica o contratación procedente de China forme parte de una operación dirigida por Pekín. Su objetivo es identificar patrones, puntos de entrada y posibles efectos acumulativos sobre sectores que sostienen la economía y la seguridad neerlandesas.
El diagnóstico coincide parcialmente con la evaluación oficial de amenazas publicada en 2025 por los servicios de inteligencia AIVD y MIVD y el coordinador nacional NCTV. Ese documento advertía de que la amenaza de espionaje procedente de China, Rusia e Irán seguía siendo elevada y de que los Estados utilizan dependencias económicas, restricciones comerciales y adquisición encubierta de tecnología para aumentar su capacidad de presión.
Los semiconductores concentran el mayor riesgo
Países Bajos ocupa una posición difícil de sustituir en la cadena mundial de chips. Su industria incluye a ASML, fabricante de los equipos de litografía más avanzados, pero también a NXP, ASM International, Nexperia y una amplia red de proveedores especializados en óptica, materiales, componentes y maquinaria.
HCSS clasifica los semiconductores como el sector con mayor riesgo estratégico. China continúa dependiendo de conocimientos y equipos extranjeros para fabricar los chips más avanzados, mientras las restricciones de exportación dificultan su acceso a determinadas tecnologías. El informe sostiene que esa combinación aumenta los incentivos para recurrir al ciberespionaje, la captación de profesionales, la adquisición de propiedad intelectual y el uso de materias primas como instrumento de presión.
| Sector analizado | Tamaño estimado en Países Bajos | Riesgo según HCSS | Principales vías señaladas |
|---|---|---|---|
| Semiconductores | Unos 30.000 millones de euros | Muy alto | Ciberespionaje, talento, propiedad intelectual y materias primas |
| Industria marítima | Unos 94.000 millones de euros | Alto | Datos portuarios, proveedores, equipos y plataformas logísticas |
| Aeroespacio | Unos 4.700 millones de euros | Moderado-alto | Investigación, tecnología dual, personal y materiales estratégicos |
Las cantidades corresponden a estimaciones sectoriales recopiladas en el informe y no miden únicamente exportaciones ni ingresos de empresas expuestas a China. Su utilidad está en mostrar que una interrupción puede extenderse a otros países europeos, especialmente en semiconductores y logística marítima.
El estudio recupera casos anteriores relacionados con el robo de secretos comerciales y la transferencia de conocimientos de fabricación. También advierte de un problema más difícil de controlar: gran parte de la ventaja neerlandesa no está contenida en una patente o una máquina concreta, sino en el conocimiento acumulado por ingenieros, investigadores y proveedores que saben integrar procesos extremadamente complejos.
Los controles de exportación pueden impedir la venta de un equipo, pero resultan menos eficaces ante el traslado de un trabajador, una participación minoritaria, una colaboración prolongada o el acceso indirecto a proveedores. El informe considera que la regulación neerlandesa está mejor preparada para revisar transacciones concretas que para detectar una pérdida gradual de conocimientos.
Países Bajos ya ha endurecido la exportación de determinados equipos de fabricación y desde 2023 aplica la ley Wet VIFO para examinar inversiones y adquisiciones en tecnologías sensibles. También destinó 2.510 millones de euros al denominado Proyecto Beethoven, concebido para reforzar el entorno industrial y educativo de Brainport Eindhoven.
En septiembre de 2025, el Gobierno recurrió además a la Ley de Disponibilidad de Bienes ante los problemas detectados en Nexperia, fabricante con sede en Nimega y propiedad china. La intervención buscaba evitar que capacidades, activos y conocimientos considerados importantes para Europa quedasen fuera de su alcance durante una crisis.
HCSS considera que estas medidas son relevantes, pero insuficientes para supervisar el acceso posterior a una inversión, las relaciones entre proveedores, la movilidad del personal o la transferencia informal de conocimientos.
El puerto de Róterdam también es una infraestructura de datos
La exposición marítima tiene una naturaleza distinta. China ya domina buena parte de la fabricación naval mundial, por lo que su interés no se limita a obtener tecnología. También puede buscar visibilidad sobre mercancías, movimientos militares, sanciones, cadenas industriales y funcionamiento de los grandes puertos europeos.
El informe sitúa el sector marítimo neerlandés en la categoría de riesgo alto por su tamaño, su digitalización y su dependencia de empresas internacionales. El puerto de Róterdam concentra más del 30 % del tráfico de contenedores de la Unión Europea, según los datos empleados por los autores, y conecta con redes ferroviarias, carreteras, vías fluviales, instalaciones energéticas y cadenas de suministro que atraviesan varios países.
HCSS presta especial atención a las participaciones de COSCO y Hutchison Port Holdings en la terminal Euromax. La presencia de estas compañías no demuestra por sí misma una operación de espionaje, pero el informe considera que la propiedad, la gestión logística y el acceso a sistemas portuarios pueden abrir vías hacia información sensible.
La transformación de Róterdam en un puerto inteligente amplía esas posibilidades. Sensores, inspecciones basadas en inteligencia artificial, grúas automatizadas, plataformas de reservas y sistemas de seguimiento mejoran la eficiencia, pero también aumentan la superficie que debe protegerse.
Un acceso indebido a los datos permitiría conocer volúmenes de carga, rutas, dependencias de determinados componentes o movimientos relacionados con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Una manipulación de esos datos podría retrasar operaciones sin necesidad de detener físicamente todo el puerto.
El informe considera más probable el espionaje digital, la recopilación de información y las interrupciones calibradas que un sabotaje abierto. Incluso una alteración limitada podría trasladarse al suministro energético, la industria alemana, el transporte interior y la logística militar de la Alianza Atlántica.
Países Bajos ya ha creado una estrategia de ciberseguridad para sus puertos y una plataforma nacional para compartir información. HCSS detecta, sin embargo, diferencias importantes entre grandes operadores y empresas pequeñas, como astilleros, transportistas, proveedores cloud o compañías de mantenimiento que pueden disponer de menos recursos.
El conocimiento aeroespacial puede terminar en aplicaciones militares
El sector aeroespacial recibe una calificación de riesgo moderado-alto. Su peso económico es menor, pero trabaja con tecnologías que pueden emplearse tanto en aviación civil como en defensa, satélites, observación terrestre y comunicaciones militares.
Países Bajos alberga más de 200 organizaciones relacionadas con el espacio, entre ellas Airbus Defence and Space Netherlands, ISISPACE, TNO y la Organización Neerlandesa para la Investigación Espacial. El país desarrolla estructuras para lanzadores, paneles solares, pequeños satélites y sistemas de observación.
El informe señala la captación de talento, las colaboraciones universitarias y el ciberespionaje como principales vías de acceso. Más de 90 investigadores chinos habrían participado en entornos neerlandeses relacionados con conocimientos aeroespaciales, según la evaluación oficial de amenazas de 2025 citada por los autores.
La preocupación no se dirige a la nacionalidad de los investigadores, sino a posibles vínculos institucionales, conflictos de interés o colaboraciones con universidades asociadas al complejo militar chino. Aplicar filtros generales basados en el origen de las personas sería discriminatorio y podría perjudicar la investigación. HCSS propone controles basados en funciones, acceso, afiliaciones y sensibilidad del proyecto.
La dependencia europea de tierras raras, aleaciones y materiales procesados en China añade otra dimensión. Pekín todavía necesita tecnología occidental para algunos programas aeronáuticos, mientras fabricantes europeos dependen de suministros chinos. El informe denomina “interdependencia gestionada” a una política que preserve parte de esa relación, pero reduzca las dependencias que puedan utilizarse durante una crisis.
Del control de exportaciones a una defensa industrial compartida
La principal crítica de HCSS es la fragmentación. Ministerios, servicios de inteligencia, universidades, puertos y empresas disponen de información parcial, pero no siempre existe un sistema estable para relacionar incidentes ocurridos en sectores diferentes.
El informe propone crear un consejo nacional de interferencias extranjeras bajo la coordinación del NCTV, con grupos específicos para chips, transporte marítimo y aeroespacio. También plantea una plataforma segura para que AIVD, MIVD, ministerios y empresas autorizadas intercambien inteligencia en ambas direcciones.
La segunda recomendación es imponer estándares de seguridad proporcionales al riesgo. Estos incluirían ciberseguridad, integridad de proveedores, análisis de inversiones, protección frente a amenazas internas y controles reforzados para los puestos con acceso a procesos sensibles.
HCSS también sugiere crear un fondo público-privado que ayude a pequeñas empresas y centros de investigación a asumir el coste de estos requisitos. Sin financiación, unas obligaciones más estrictas podrían concentrarse en grandes grupos como ASML, mientras los proveedores pequeños continuarían siendo el eslabón más accesible.
La propuesta no consiste en romper las relaciones económicas con China. Los autores defienden mantener cooperación en áreas donde existan beneficios mutuos, reciprocidad y mecanismos para limitar la exposición. Esa posición se acerca más a la reducción selectiva de riesgos que a una separación completa.
El propio Gobierno neerlandés mantiene esa doble línea. Ha ampliado los controles de exportación y la legislación contra el espionaje, pero también sigue considerando a China un socio comercial con el que pretende conservar canales de cooperación. En mayo de 2025, ambos gobiernos acordaron continuar el diálogo económico y tecnológico, incluido el ámbito de los semiconductores.
El informe advierte de que el peligro no siempre se presenta como una crisis visible. Puede consistir en la acumulación durante años de accesos, dependencias, conocimientos transferidos y posiciones comerciales que reduzcan las opciones de Países Bajos ante una disputa internacional. Su recomendación es proteger antes de que esa dependencia resulte difícil de revertir, sin tratar cada relación china como una amenaza por defecto.
Preguntas frecuentes
¿Quién ha elaborado el informe sobre la interferencia china?
El Hague Centre for Strategic Studies y la China Knowledge Network. El trabajo fue financiado dentro de un programa del Ministerio de Asuntos Exteriores neerlandés, pero sus autores son responsables de las conclusiones.
¿Qué sector considera más expuesto?
Los semiconductores. El informe les asigna el mayor nivel de riesgo por la posición de empresas neerlandesas en la fabricación avanzada de chips y el interés chino en reducir su dependencia tecnológica.
¿Afirma el estudio que las inversiones chinas son siempre espionaje?
No. Identifica puntos potenciales de acceso y patrones de riesgo. Una inversión, colaboración universitaria o contratación no constituye por sí sola una operación de interferencia.
¿Propone Países Bajos cortar las relaciones comerciales con China?
El informe no recomienda una ruptura completa. Defiende una “interdependencia gestionada”, con cooperación selectiva, reciprocidad, diversificación de proveedores y protección de tecnologías sensibles.
Vía: HCSS