La IA ya no solo tensiona las GPU: también faltan chips de potencia

La carrera por construir centros de datos de inteligencia artificial está encontrando un cuello de botella menos visible que las GPU, la memoria HBM o los switches de red: los semiconductores de potencia. Son componentes mucho menos mediáticos, pero sin ellos un servidor no puede convertir, estabilizar ni distribuir la energía que necesitan sus procesadores, aceleradores, memorias y tarjetas de red. Y ahora empiezan a escasear.

La presión ya se nota en los plazos de entrega. Según TrendForce, los tiempos de espera de algunos PMIC, los circuitos integrados que gestionan la alimentación eléctrica dentro del servidor, han pasado de 21-26 semanas a 35-40 semanas. La firma ha rebajado además su previsión de crecimiento de envíos mundiales de servidores para 2026: del entorno del 20 % interanual a alrededor del 13 %. La demanda sigue ahí, pero la cadena de suministro no puede acompañarla al mismo ritmo.

El servidor de IA consume más y exige más control eléctrico

El problema nace de una realidad sencilla: los servidores de IA consumen mucha más energía que los servidores convencionales. Un rack con aceleradores de última generación no solo necesita más potencia total, sino una entrega eléctrica mucho más fina, estable y repartida entre varios niveles. Cada GPU, CPU, memoria, NIC o placa requiere tensiones concretas y una respuesta rápida ante cambios bruscos de carga.

Ahí entran los PMIC, MOSFET y otros componentes analógicos y de potencia. Un MOSFET actúa como un interruptor electrónico de alta precisión: permite abrir o cerrar el paso de corriente con rapidez y eficiencia. En un servidor de IA, miles de pequeñas decisiones eléctricas de este tipo ocurren de forma constante. Si estos componentes no llegan a tiempo, el servidor entero se retrasa, aunque haya GPU disponibles.

La arquitectura de los nuevos sistemas también aumenta la dependencia de estos chips. Los diseños de potencia en varias etapas, la alimentación directa a módulos de alto consumo y la necesidad de evitar pérdidas térmicas hacen que cada servidor incorpore más componentes de gestión energética que antes. La IA no solo pide más cómputo; pide una electrónica de alimentación más sofisticada.

Este desplazamiento está afectando a proveedores como Infineon, Texas Instruments y onsemi, pero también abre espacio a fabricantes de segundo y tercer nivel en Taiwán y otros mercados asiáticos. Cuando los grandes proveedores priorizan productos de mayor margen para servidores de IA, la demanda que no encuentra hueco se desplaza hacia alternativas menos conocidas, especialmente en componentes analógicos y de potencia.

La nueva escasez llega al silicio menos visible

Durante los últimos años el debate se ha centrado en NVIDIA, AMD, HBM, TSMC o ASML. Tiene sentido, porque son nombres asociados a los puntos más caros y complejos de la infraestructura de IA. Pero el caso de los semiconductores de potencia recuerda que la cadena real es mucho más amplia. Un centro de datos no se construye solo con aceleradores. Necesita placas, fuentes de alimentación, controladores, materiales, refrigeración, sustratos, condensadores, cableado, red y energía disponible.

TrendForce explica que los proveedores están asignando capacidad a productos de mayor valor vinculados a servidores de IA. En paralelo, Samsung prevé cerrar su fábrica S7 de 8 pulgadas en Corea, lo que puede añadir presión sobre la capacidad disponible para PMIC fabricados en procesos maduros. La paradoja es clara: una parte crítica de la IA depende de nodos de fabricación que no siempre están en la frontera tecnológica, pero que son difíciles de ampliar rápido.

Las obleas de 8 pulgadas siguen siendo relevantes para muchos componentes analógicos, de potencia y de gestión. No tienen el glamour de los 2 nm o 3 nm, pero sostienen gran parte de la electrónica industrial. Cuando la demanda se dispara a la vez en servidores, coches eléctricos, renovables, defensa y automatización, las fábricas maduras también se saturan.

Infineon ya está viendo esa oportunidad. La compañía alemana elevó sus previsiones para 2026 al calor de la demanda de soluciones de alimentación para centros de datos de IA y estima que sus ingresos procedentes de aplicaciones de data center de IA alcancen unos 1.500 millones de euros en el ejercicio fiscal 2026 y alrededor de 2.500 millones en 2027. No es una cifra marginal: muestra que la alimentación eléctrica se ha convertido en negocio de crecimiento dentro de la infraestructura de IA.

Corea quiere reducir dependencia en SiC y GaN

Corea del Sur también está moviendo ficha. El Gobierno coreano ha puesto el foco en los semiconductores de potencia de nueva generación, especialmente los basados en carburo de silicio (SiC) y nitruro de galio (GaN). Estos materiales soportan mejor altas tensiones, temperaturas elevadas y conmutaciones rápidas que el silicio tradicional, por lo que son atractivos para vehículos eléctricos, redes eléctricas, defensa, energías renovables y centros de datos.

El Ministerio de Comercio, Industria y Energía de Corea lanzó en marzo una task force para semiconductores de potencia de nueva generación, con el objetivo de elevar la autosuficiencia tecnológica del 10 % actual al 20 % en 2030. La estrategia incluye una hoja de ruta tecnológica, proyectos de I+D, revisión normativa y despliegue en sectores como redes eléctricas nacionales, centros de datos de IA y sistemas de defensa.

Busan se está posicionando como una de las piezas principales de esa estrategia. La ciudad ha sido seleccionada para dos proyectos del Ministerio de Comercio, Industria y Energía y ha asegurado 20.000 millones de wones en financiación estatal. El plan local contempla una inversión total de 28.600 millones de wones para ampliar infraestructura de semiconductores compuestos de 8 pulgadas, además de una segunda fábrica dedicada a SiC prevista para 2027.

La apuesta tiene lógica industrial. SiC y GaN no son solo una mejora técnica; reducen pérdidas, ayudan a controlar mejor la energía y permiten diseños más compactos. En un centro de datos de IA, donde cada vatio cuenta y la refrigeración se convierte en un coste enorme, mejorar la eficiencia de conversión eléctrica puede tener un impacto directo en operación, densidad por rack y consumo total.

PwC también apunta en esa dirección en su informe global sobre semiconductores para 2026. La consultora prevé que el mercado global de semiconductores supere el billón de dólares en 2030 y sitúa el área de servidores y redes como la de mayor crecimiento, con una tasa anual del 11,6 %. También advierte de que el consumo eléctrico de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030, empujado por la demanda de IA.

El resultado es que los semiconductores de potencia dejan de ser un componente de segundo plano. Si faltan, los servidores se retrasan. Si son ineficientes, el coste energético sube. Si dependen de una cadena demasiado concentrada, la infraestructura de IA queda expuesta a nuevos cuellos de botella.

La IA está obligando a mirar la cadena tecnológica completa. Primero fueron las GPU. Después la HBM. Luego la red, los sustratos, la refrigeración y la energía. Ahora el foco se desplaza a los chips que hacen posible que toda esa potencia llegue de forma estable al hardware. Puede que no aparezcan en las presentaciones más vistosas, pero empiezan a decidir quién puede desplegar capacidad de IA a tiempo y quién tendrá que esperar casi un año por componentes que antes pasaban desapercibidos.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los PMIC y por qué importan en los servidores de IA?
Los PMIC son circuitos integrados de gestión de energía. Controlan la alimentación eléctrica de distintos componentes del servidor y son esenciales para mantener estabilidad, eficiencia y seguridad en sistemas de alto consumo.

¿Qué es un MOSFET?
Un MOSFET es un transistor que funciona como interruptor electrónico. Permite controlar el paso de corriente con rapidez y precisión, algo necesario en fuentes de alimentación, conversores y sistemas de control energético.

¿Por qué los plazos de entrega se han alargado tanto?
La demanda de servidores de IA ha elevado la necesidad de chips de potencia, mientras la capacidad de fabricación en procesos maduros, como obleas de 8 pulgadas, no crece con la misma rapidez.

¿Por qué Corea del Sur apuesta por SiC y GaN?
Porque estos materiales son más adecuados que el silicio convencional para aplicaciones de alta potencia, alta frecuencia y mayor eficiencia energética, como centros de datos, vehículos eléctricos, redes eléctricas y defensa.

vía: biz.chosun y PWC

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