Japón cambia de estrategia ante el avance chino y taiwanés en componentes

Los fabricantes japoneses de componentes electrónicos han empezado a corregir una estrategia que durante años parecía lógica: abandonar productos de menor margen para concentrarse en componentes avanzados y más rentables. El problema es que ese espacio dejado en la parte baja y media del mercado ha servido para que competidores de China y Taiwán ganen escala, experiencia industrial y cuota global.

Según datos citados por Nikkei Asia y recogidos por Taiwan News, la participación japonesa en la producción mundial de componentes electrónicos ha caído del 43 % en 2006 al 32 % en 2025. La cifra no significa que Japón haya dejado de ser relevante. Murata, TDK, Taiyo Yuden, Nidec, Nippon Chemi-Con y otras compañías siguen siendo nombres esenciales en componentes pasivos, condensadores, inductores, sensores, motores y piezas de alta fiabilidad. Pero el desplazamiento muestra una pérdida de terreno en volumen que empieza a preocupar a la industria japonesa.

El cambio de respuesta es especialmente llamativo. Murata Manufacturing, líder mundial en condensadores cerámicos multicapa, estaría reforzando su presencia en productos de bajo precio incluso a costa de márgenes más estrechos. Nippon Chemi-Con seguiría una línea similar en componentes de consumo y gamas más comunes. El objetivo no es maximizar rentabilidad a corto plazo, sino impedir que rivales chinos y taiwaneses sigan creciendo desde abajo hasta atacar productos de más valor.

La lección de los componentes básicos

En tecnología, los productos de menor margen suelen verse como una carga. Requieren volumen, eficiencia fabril, control de costes y una presión comercial constante. Durante años, muchas compañías japonesas optaron por concentrarse en gamas avanzadas, donde podían defender precios más altos gracias a calidad, fiabilidad, certificaciones y relaciones estrechas con clientes industriales y automotrices.

Esa estrategia funcionó durante un tiempo. Japón mantuvo una posición fuerte en componentes para automoción, industria, telecomunicaciones, servidores, equipos médicos y electrónica de alta fiabilidad. Pero al retirarse de ciertas gamas más comunes, dejó una puerta abierta. Las empresas chinas y taiwanesas ocuparon esos segmentos, ganaron escala, mejoraron procesos y empezaron a acercarse gradualmente a categorías más complejas.

El caso de los MLCC es uno de los mejores ejemplos. Estos condensadores cerámicos multicapa están presentes en prácticamente todos los dispositivos electrónicos: smartphones, vehículos eléctricos, servidores, placas base, fuentes de alimentación, routers, equipos industriales y centros de datos. Pueden parecer piezas pequeñas y baratas, pero sin ellas no funciona la electrónica moderna.

La demanda se ha disparado con la inteligencia artificial, los coches eléctricos y la electrificación industrial. Un servidor de IA o una placa aceleradora necesitan una gran cantidad de componentes pasivos para filtrar, estabilizar y gestionar energía en entornos de alto consumo. Los modelos más avanzados exigen condensadores más pequeños, fiables y con mejor comportamiento térmico. Ahí Japón y Corea del Sur conservan ventaja. Pero en las gamas más estandarizadas, China y Taiwán han avanzado con rapidez.

IndicadorLectura industrial
Cuota japonesa en componentes en 200643 % de la producción mundial
Cuota japonesa en 202532 % de la producción mundial
Principales rivales en expansiónChina y Taiwán
Estrategia anterior japonesaPriorizar productos de mayor margen
Respuesta actualDefender volumen en gamas más comunes
Segmento claveMLCC y otros componentes pasivos
Factor de demandaIA, servidores, vehículos eléctricos y electrónica industrial

Murata prefiere sacrificar margen antes que ceder escala

La decisión atribuida a Murata tiene una lectura defensiva, pero también estratégica. Si una empresa abandona por completo las gamas más baratas, no solo pierde ventas. También pierde contacto con clientes, capacidad productiva, aprendizaje de procesos, poder de compra en materiales y presencia en cadenas de suministro de gran volumen.

Ese punto es importante porque los componentes básicos pueden ser la entrada hacia productos más avanzados. Un fabricante que empieza vendiendo condensadores de menor complejidad puede usar esa base para mejorar control de calidad, automatización, costes y conocimiento de cliente. Con el tiempo, puede escalar hacia productos más sofisticados. Es justo lo que Japón quiere evitar que ocurra sin resistencia.

Por eso la nueva estrategia de Murata no debe entenderse como una simple guerra de precios. Es una forma de proteger la arquitectura industrial completa. Mantener cuota en productos más comunes ayuda a sostener fábricas, proveedores, materiales, equipos de producción y relaciones comerciales. Aunque el margen por unidad sea menor, el volumen puede servir como defensa frente a competidores que buscan construir músculo industrial.

Nippon Chemi-Con se movería en la misma dirección. La compañía, especializada en condensadores, ha señalado en sus informes que mercados como centros de datos, comunicaciones, automoción y equipos industriales seguirán tirando de la demanda de componentes. Si los fabricantes japoneses no quieren quedar encerrados solo en nichos premium, necesitan seguir presentes en categorías de mayor volumen.

La consecuencia para los inversores es clara: la atención no debería limitarse al precio de los MLCC terminados. Si los fabricantes deciden competir por cuota, el beneficio puede desplazarse hacia quienes suministran equipos, materiales, polvos cerámicos, electrodos, hornos, sistemas de inspección, máquinas de apilado, corte, metalización y test. La expansión de capacidad necesita una cadena industrial amplia.

China y Taiwán avanzan por caminos distintos

El avance chino se apoya en una combinación de mercado interno, política industrial y escala manufacturera. Pekín lleva años intentando reforzar sus cadenas de suministro tecnológicas, especialmente desde que las tensiones con Estados Unidos hicieron evidente la dependencia exterior en semiconductores y componentes. Aunque China todavía tiene límites en algunas gamas de alta fiabilidad, su capacidad para producir volumen y mejorar calidad ejerce presión sobre los líderes tradicionales.

Taiwán, por su parte, cuenta con una posición única en fabricación electrónica por contrato, semiconductores, placas, servidores y ensamblaje avanzado. Sus compañías no siempre compiten exactamente en los mismos segmentos que las japonesas, pero se benefician de estar cerca de los grandes clientes de electrónica y de los nuevos centros de demanda vinculados a IA.

La caída de cuota japonesa no se explica por un solo factor. Influyen el cambio de cartera de productos, la presión de precios, la expansión de rivales, la fortaleza de la fabricación china, el papel de Taiwán en la cadena tecnológica y la evolución de la demanda global. También pesa la propia decisión japonesa de priorizar rentabilidad en gamas altas durante años.

La paradoja es que la IA vuelve a poner en valor muchos componentes que parecían poco glamourosos. La conversación pública se centra en GPU, memoria HBM, equipos de litografía o centros de datos, pero detrás de cada servidor hay miles de piezas pasivas sin las que el sistema no puede operar de forma estable. La infraestructura de IA no solo necesita chips punteros. Necesita una base de componentes fiables, disponibles y producidos a escala.

Una guerra menos visible que la de los chips

La batalla por los componentes electrónicos será menos mediática que la de los semiconductores avanzados, pero puede tener consecuencias igual de importantes. Si Japón decide competir de nuevo en gamas comunes, los márgenes del sector pueden estrecharse. Si China y Taiwán siguen ganando cuota, los fabricantes japoneses podrían quedar más concentrados en nichos de alta fiabilidad. Y si la demanda de IA mantiene la presión sobre capacidad, los equipos y materiales para fabricar MLCC y otros componentes pasivos podrían convertirse en una zona de crecimiento.

Para las empresas japonesas, la decisión es incómoda. Defender cuota exige aceptar rentabilidades menores en algunas líneas. No hacerlo puede permitir que competidores más agresivos construyan escala y luego ataquen productos más rentables. Murata parece haber optado por el primer camino: renunciar a parte del margen para no ceder el terreno industrial.

La lectura para Europa también es útil. Las cadenas tecnológicas no se pierden de golpe. Se erosionan cuando una región decide abandonar segmentos considerados poco atractivos y descubre años después que esos segmentos eran necesarios para mantener capacidad productiva, proveedores y conocimiento acumulado. La soberanía industrial no se sostiene solo con productos premium. También necesita volumen.

Japón conserva tecnología, marcas, calidad y experiencia. Pero China y Taiwán han demostrado que la escala puede convertirse en una forma de poder. La reacción de Murata y Nippon Chemi-Con indica que los fabricantes japoneses han entendido el riesgo. La próxima batalla no estará solo en quién fabrica el condensador más avanzado, sino en quién controla suficiente capacidad para abastecer la electrónica que alimenta la IA, los vehículos eléctricos y los centros de datos.

Preguntas frecuentes

¿Qué está pasando con los fabricantes japoneses de componentes?
Han perdido cuota global frente a competidores de China y Taiwán. Según datos citados por Nikkei Asia, su participación cayó del 43 % en 2006 al 32 % en 2025.

¿Por qué Murata quiere vender más productos de bajo precio?
Para evitar que rivales chinos y taiwaneses ganen más escala en gamas comunes y después puedan competir con más fuerza en productos de mayor valor.

¿Qué son los MLCC?
Son condensadores cerámicos multicapa usados en casi todos los dispositivos electrónicos. Ayudan a estabilizar y filtrar energía en placas, servidores, vehículos, móviles y equipos industriales.

¿Por qué la IA aumenta la demanda de componentes pasivos?
Los servidores de IA, aceleradores, fuentes de alimentación y sistemas de red requieren muchos componentes para gestionar energía, señal y estabilidad en entornos de alto consumo.

vía: Nikkei y Jukan

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