El comercio fue la industria que recibió más actividad automatizada y más señales asociadas a bots de inteligencia artificial en la red de Akamai durante 2025. El nuevo informe Securing the Agentic Storefront sitúa al sector en el centro de una combinación de rastreo automatizado, abuso de interfaces de programación de aplicaciones (API), fraude sobre cuentas, phishing y ataques distribuidos de denegación de servicio en la capa de aplicación.
Las claves de los ataques al comercio digital en 30 segundos
- El comercio concentró el 48 % de las detecciones de bots de IA entre julio y diciembre de 2025.
- Los rastreadores destinados al entrenamiento de modelos representaron el 71 % de esa actividad.
- Los ataques web dirigidos a API aumentaron un 9 % interanual y superaron a los enfocados en aplicaciones tradicionales.
- Akamai registró casi 3 billones de alertas DDoS de capa 7 contra el sector, aunque estas cifras no equivalen a incidentes exitosos.
El informe necesita una lectura precisa. No sostiene que casi la mitad de todo el tráfico de las tiendas digitales proceda de agentes de IA. El 48 % indica que las empresas de comercio acumularon casi la mitad de las activaciones de reglas que Akamai utiliza para clasificar bots de IA entre todas las industrias analizadas. Estos bots continúan siendo una parte pequeña del volumen automatizado total.
También conviene interpretar correctamente las cifras de ataques. Akamai contabiliza alertas generadas por su firewall de aplicaciones web, sus sistemas de gestión de bots y sus herramientas contra ataques DDoS. Una alerta puede corresponder a una petición maliciosa bloqueada y no demuestra que el atacante lograse comprometer la aplicación, robar información o interrumpir el servicio. La metodología del informe lo aclara expresamente.
Los bots legítimos y los maliciosos empiezan a parecerse demasiado
El tráfico automatizado contra empresas de comercio creció un 19 % durante 2025 y superó los 17 billones de detecciones. El comercio minorista concentró el 61 % de la actividad, frente al 34 % registrado por el sector de viajes y el 5 % correspondiente a la hostelería.
Parte de ese tráfico cumple funciones legítimas. Los buscadores recorren catálogos para incorporar sus productos a los resultados, los comparadores consultan precios y disponibilidad, y los nuevos asistentes de compra buscan información para recomendar artículos o completar operaciones en nombre de una persona.
El problema es que las mismas capacidades pueden emplearse para extraer catálogos, vigilar precios, acaparar inventario, probar credenciales robadas o sobrecargar una aplicación.
Entre julio y diciembre de 2025, los rastreadores utilizados para recopilar datos destinados al entrenamiento de modelos representaron el 71 % de los bots de IA clasificados por Akamai en el comercio. Los fetchers, que recuperan contenidos solicitados por asistentes y servicios, alcanzaron el 14,8 %, mientras los rastreadores de búsqueda de IA sumaron otro 13,6 %.
| Tipo de bot de IA | Peso en las detecciones del comercio |
|---|---|
| Rastreadores para entrenamiento | 71,0 % |
| Recuperadores de contenidos | 14,8 % |
| Rastreadores para búsqueda de IA | 13,6 % |
| Otros agentes y categorías | Menos del 1 % |
OpenAI encabezó las detecciones atribuidas a operadores concretos con un 37 %, seguida de ByteDance con el 28 %, Anthropic con el 18 %, Meta con el 14 % y Perplexity con el 1 %. Estas cifras describen volumen de rastreo y no implican que esas compañías hayan realizado actividades maliciosas.
Las tiendas afrontan así una decisión difícil. Bloquear cualquier automatización puede reducir el abuso, pero también dejar sus productos fuera de los resultados generados por asistentes de compra. Permitirla sin límites facilita el rastreo masivo, distorsiona las métricas y consume infraestructura.
La mayoría ha optado por observar antes de actuar. Más del 90 % de la actividad clasificada como bots de IA quedó bajo políticas de monitorización. Una vez retirada esa categoría del análisis, las empresas de comercio permitieron pasar sin restricciones alrededor de tres cuartas partes del tráfico restante.
Akamai considera agotado el modelo binario de permitir o bloquear. La alternativa es clasificar la automatización según su identidad, comportamiento, utilidad comercial y riesgo. Un rastreador verificado de un buscador no debería recibir el mismo tratamiento que un bot que rota direcciones IP, imita un navegador y consulta miles de páginas de inventario en pocos minutos.
La dificultad crecerá con el comercio agéntico. Un asistente autorizado puede navegar, comparar precios y utilizar credenciales de pago en nombre de su propietario. Si un delincuente consigue secuestrar ese agente, heredará una relación que los sistemas del comercio ya consideraban legítima.
La columna invitada incluida en el informe advierte también del uso de modelos para crear identidades sintéticas. Estos perfiles mezclan datos reales con elementos inventados y se mantienen durante meses para adquirir una apariencia normal antes de utilizarse en fraude. Es una evaluación de especialistas del Retail & Hospitality Information Sharing and Analysis Center, no una cifra medida directamente por la telemetría de Akamai.
Las API se convierten en la nueva superficie de la tienda
La web visible ya no contiene por sí sola toda la lógica de un comercio electrónico. El catálogo, la aplicación móvil, el inventario, los pagos, las promociones, los programas de fidelización y los proveedores logísticos se comunican mediante API.
Los ataques web dirigidos a estas interfaces aumentaron un 9 % entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025. Durante ese último trimestre, las alertas contra API superaron a las dirigidas a aplicaciones web convencionales.
En el conjunto de los dos años analizados, las API concentraron el 49 % de los ataques web observados en el comercio. El comercio minorista acumuló el 58 % de las alertas contra estos endpoints, seguido de la hostelería con el 33 % y los viajes con el 9 %.
El problema no se limita a vulnerabilidades en el código. Las interfaces pueden funcionar exactamente como fueron diseñadas y seguir siendo abusadas mediante:
- Consultas automatizadas de inventario y precios.
- Intentos masivos de inicio de sesión.
- Uso de tarjetas robadas en pagos de pequeño importe.
- Extracción de puntos de programas de fidelización.
- Saltos en los límites de promociones o devoluciones.
- Acceso a endpoints antiguos que la empresa ya no controla.
- Uso no autorizado de servicios de IA pagados por el comercio.
Este último caso aparece en el informe como AI token freeloading. Un atacante envía sus propias cargas de trabajo a un chatbot o endpoint público de una empresa, obligándola a asumir el coste de la inferencia. Además del gasto económico, estas consultas pueden degradar el servicio para clientes legítimos.
Una encuesta separada de Akamai encontró que el 85 % de los participantes del sector había sufrido al menos un incidente relacionado con API durante los doce meses anteriores. El 77,7 % aseguraba disponer de un inventario completo, pero únicamente el 22,3 % de ese grupo sabía cuáles exponían información sensible. El problema no sería únicamente tener API desconocidas, sino desconocer el tipo de datos que circula por las que sí están registradas.
Los ataques DDoS de capa 7 añaden otra presión. Akamai registró casi 3 billones de alertas contra el comercio en 2025, con un 31 % dirigido a API. El comercio minorista acumuló el 84 % del volumen, los viajes el 10 % y la hostelería alrededor del 5 %.
A diferencia de un ataque volumétrico que intenta saturar el ancho de banda, una operación de capa 7 puede enviar peticiones HTTP aparentemente válidas contra funciones costosas. Consultar inventario, iniciar una compra o calcular una promoción puede consumir bases de datos y servidores de aplicaciones con mucho menos tráfico.
Los picos coincidieron con el cuarto trimestre y los grandes periodos de compras. El atacante puede esconder sus solicitudes entre el aumento legítimo de clientes, justo cuando una interrupción causa un mayor daño económico.
Phishing, malware y fraude forman una misma cadena
La investigación observa además una industrialización del robo de credenciales. Entre noviembre de 2025 y abril de 2026, el malware representó el 56,5 % de la actividad detectada en endpoints de clientes del sector. El phishing concentró el 37,6 % y las comunicaciones con infraestructuras de mando y control, el 5,9 %.
El promedio diario de actividad de phishing pasó de unas 56.600 detecciones en febrero a 121.500 en marzo y 134.600 en abril.
El objetivo no suele terminar con el primer clic. Las credenciales obtenidas alimentan ataques de apropiación de cuentas, compras fraudulentas, robo de puntos, cambios de direcciones de entrega y reutilización de contraseñas contra otros servicios.
Akamai describe una cadena cada vez más repetible:
Phishing → ejecución → cargador → mando y control → persistencia
Dentro de las familias de malware observadas aparecen herramientas de acceso remoto como AsyncRAT y GoatRAT, además de infraestructuras reutilizadas para mantener comunicación con los equipos comprometidos.
El comercio ofrece varias formas rápidas de monetización. Una cuenta de fidelización puede contener puntos canjeables; un perfil de cliente puede guardar medios de pago; una cuenta comprometida puede utilizarse para compras o para probar el mismo acceso en otras plataformas.
El informe recomienda por eso integrar la ciberseguridad con los equipos de prevención del fraude. Un centro de operaciones de seguridad puede detectar malware, mientras el área antifraude observa cambios en los patrones de compra. Si trabajan por separado, cada una conserva solo una parte de la historia.
Las prioridades propuestas incluyen mantener un inventario continuo de API, clasificar los bots por intención, utilizar autenticación multifactor basada en riesgo y habilitar mecanismos automáticos para congelar cuentas cuando se detecte un vaciado anómalo de puntos o compras encadenadas.
La microsegmentación constituye otra de las recomendaciones. Aunque el 92 % de las organizaciones consultadas utiliza alguna forma de segmentación de red, solo el 35 % habría avanzado hacia una separación detallada de aplicaciones y cargas. El objetivo es evitar que una credencial o un token válido permita moverse desde una aplicación de cara al público hasta bases de datos y sistemas internos.
Para los responsables de seguridad, las campañas comerciales deben tratarse como pruebas de continuidad del negocio. Antes de una gran promoción conviene comprobar la capacidad de las protecciones DDoS, revisar los límites de las API, ensayar procedimientos de crisis y validar las integraciones con proveedores de pagos, logística y servicios cloud.
La tienda agéntica no elimina al cliente humano. Añade nuevos intermediarios que pueden actuar a una velocidad y escala mayores. El reto será permitir que los asistentes legítimos descubran y compren productos sin conceder la misma confianza a las automatizaciones que intentan extraer datos, secuestrar cuentas o convertir una API en una herramienta de fraude.
Preguntas frecuentes
¿El 48 % de todo el tráfico del comercio procede de bots de IA?
No. El comercio concentró el 48 % de las activaciones de reglas asociadas a bots de IA entre todas las industrias analizadas. Los bots de IA continúan representando una parte pequeña del tráfico automatizado total observado por Akamai.
¿Qué tipo de bot de IA aparece con mayor frecuencia?
Los rastreadores destinados a recopilar datos para entrenar modelos, con el 71 % de las detecciones de bots de IA registradas en el sector.
¿Por qué las API reciben cada vez más ataques?
Conectan pagos, inventario, aplicaciones móviles, programas de fidelización y proveedores. Esa concentración de funciones y datos las convierte en una vía útil para el fraude, la extracción de información y los ataques DDoS.
¿Las cifras de Akamai representan ataques exitosos?
No necesariamente. Son alertas y solicitudes detectadas por sus herramientas de seguridad. La metodología aclara que no indican por sí solas que el atacante consiguiera comprometer el sistema.
Fuentes:
- Akamai, informe Securing the Agentic Storefront: Attacks on Commerce, State of the Internet/Security, volumen 12, número 3, 2026.