Cataluña impulsa 26 nuevos centros de datos: 2.000 MW en juego

La Generalitat de Cataluña ha puesto sobre la mesa 26 proyectos de centros de datos que aspiran a ser declarados estratégicos o de interés general superior, con una potencia agregada cercana a los 2.000 MW. La cifra contrasta con los 122 MW instalados hoy en los 17 centros que la administración catalana tiene contabilizados, lo que supondría multiplicar por más de 16 la capacidad actual si todos los planes salen adelante. El despliegue, sin embargo, llega cargado de letra pequeña: presión sobre la red eléctrica, consumo de agua, debate territorial y reacciones desiguales de ayuntamientos, vecinos y entidades ecologistas.

El movimiento se enmarca en la carrera europea por los data centers, alimentada por el auge de la nube, los servicios digitales y, sobre todo, la demanda de cómputo de la inteligencia artificial. Cataluña quiere posicionarse como uno de los grandes hubs del sur del continente, junto a Madrid, Aragón y Portugal, pero el reto va más allá de captar inversión: pasa por demostrar que esa potencia se traduce en empleo cualificado, soberanía tecnológica y un retorno aceptable para el territorio.

Qué proyectos están sobre la mesa

La Generalitat ha definido siete polos territoriales para ordenar la llegada de los nuevos centros de datos y canalizar el interés de promotores privados. El objetivo declarado es agilizar trámites, coordinar permisos, revisar suministro eléctrico, fibra y agua, y mediar con los ayuntamientos en los cambios urbanísticos necesarios. Los proyectos se concentran en la mitad sur de Cataluña y en el área metropolitana de Barcelona, mientras que Girona queda, por ahora, fuera del nuevo mapa.

Entre los proyectos más voluminosos figuran los dos centros de ADEQUA Real Estate en Santa Bàrbara (Montsià) y Òdena (Anoia), con 200 MW cada uno. Òdena aparece como uno de los puntos más relevantes, con varios proyectos adicionales previstos. También destacan las iniciativas de Ponentia Logistics en l’Hospitalet de l’Infant, l’Espluga de Francolí y Lleida, que en conjunto sumarían 460 MW. Barcelona ciudad mantiene cinco proyectos en zonas como Zona Franca, Sant Martí, La Sagrera y Sant Andreu, y a ellos se suman seis nuevos centros previstos en Cerdanyola del Vallès, en el entorno del Parc de l’Alba.

El listado de promotores combina nombres locales e internacionales: Goodman, MERLIN Properties, Quetta Data Centers y Ark Data Centres. Esta última ha anunciado más de 600 millones de euros para un centro de datos urbano en el entorno de La Maquinista (Barcelona), sobre unos 30.000 m² de suelo industrial y con capacidad prevista de hasta 45 MW IT.

Zona o promotorLocalización principalPotencia o inversión previstaSituación destacada
ADEQUA Real EstateSanta Bàrbara y Òdena200 MW por centroDos de los proyectos de mayor tamaño identificados
Ponentia Logisticsl’Hospitalet de l’Infant, l’Espluga de Francolí y Lleida460 MW en conjuntoFuerte presencia en el sur y el interior
Barcelona ciudadZona Franca, Sant Martí, La Sagrera y Sant AndreuNo detallada por proyectoCinco proyectos urbanos o metropolitanos
Cerdanyola del VallèsParc de l’AlbaSeis nuevos centrosPolo tecnológico vinculado al entorno científico
Ark Data CentresLa Maquinista, Barcelona+600 millones de euros y hasta 45 MW ITProyecto urbano del operador británico

Tensión energética y red eléctrica

El número clave del expediente es 2.000 MW. Para ponerlo en contexto, la potencia eléctrica total instalada en Cataluña ronda los 12.000 MW según los datos públicos de Red Eléctrica, lo que significa que la suma de los nuevos data centers equivaldría al consumo punta de varias comarcas enteras. La pregunta no es solo si las subestaciones podrán absorber esa demanda, sino con qué mezcla energética.

Cataluña ha avanzado en eolica y solar en los últimos años, pero arrastra un retraso conocido en la tramitación de nuevos parques. La construcción de nuevas líneas de evacuación y subestaciones tampoco va al ritmo de los anuncios. Eso convierte el cuello de botella eléctrico en la primera línea roja real de cualquier despliegue: sin acceso a red, los megavatios anunciados se quedan en planos.

Agustí Emperador, especialista en centros de datos de Ecologistas en Acción, ha advertido en declaraciones a SER Catalunya de que una planta de 100 MW puede consumir tanta electricidad como una ciudad del tamaño de l’Hospitalet de Llobregat. La cifra ayuda a calibrar el orden de magnitud: 2.000 MW comprometidos suponen, en consumo eléctrico medio, una demanda equiparable a varias ciudades grandes funcionando en paralelo, aunque el factor de carga real dependerá del uso (entrenamiento, inferencia, almacenamiento) y del nivel de redundancia.

El agua es el otro punto crítico. Cataluña ha vivido episodios de sequía severa con restricciones a poblaciones enteras. Los operadores defienden tecnologías de refrigeración más eficientes y soluciones que reducen el uso de agua, pero el impacto final depende del diseño concreto de cada instalación, su potencia, el clima local, la fuente energética y el sistema de enfriamiento elegido. La presión por data centers intensivos en cómputo de IA —mucho más exigentes en refrigeración que los servidores clásicos— añade tensión al debate.

Impacto en el mapa europeo de datacenters

Cataluña no juega sola. Madrid concentra el grueso de la capacidad española actual, con un cinturón de operadores ya consolidado en Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Meco. Aragón se ha convertido en el destino preferente de los hiperescalares, con el complejo de AWS en Villanueva de Gallego y los proyectos anunciados por Microsoft y Meta. Portugal, por su parte, suma capacidad gracias a la conectividad atlántica. Más allá del marco europeo, el patrón se repite en Estados Unidos: sirve de referencia el caso de Meta inaugurando un datacenter optimizado por IA en Tulsa (Oklahoma), una pieza más del despliegue global que está marcando la pauta de potencia, refrigeración y emplazamientos lejos de los grandes núcleos urbanos.

El argumento de la Generalitat es que Cataluña aporta posición geográfica, conectividad submarina, ecosistema científico (sincrotrón Alba, BSC) y demanda industrial cercana. La directora ejecutiva de Spain DC, Begoña Villacís, ha defendido que la región puede convertirse en uno de los grandes hubs del sur de Europa, con énfasis en la soberanía tecnológica: almacenar y procesar datos en territorio europeo se ha consolidado como una cuestión estratégica para empresas y administraciones, especialmente con la entrada en vigor de la AI Act y el ajuste reglamentario europeo que repasamos en el análisis sobre Europa y la cadena de valor de la IA.

La demanda de cómputo no afloja. La presión del mercado de inferencia, que está obligando a los data centers a replantear su mezcla de CPU, GPU y memoria, ya empieza a notarse en los resultados de los grandes fabricantes, como detallamos en la cobertura sobre la inferencia de IA y la tensión sobre las CPU.

Reacciones: administración, vecinos y sector tech

El Govern calcula que el sector puede generar 2.200 puestos de trabajo en Cataluña hasta 2027 y movilizar una inversión acumulada cercana a los 60.000 millones de euros. Son cifras vinculadas al desarrollo del sector en su conjunto y no equivalen al impacto cerrado de los proyectos actualmente sobre la mesa. La experiencia en otros mercados muestra que los data centers mueven inversiones muy elevadas en construcción, energía y equipamiento, pero su empleo directo una vez inaugurados suele ser más limitado que el de otras actividades industriales intensivas en mano de obra: una planta operativa puede gestionarse con plantillas de decenas de personas, frente a las miles necesarias durante la construcción.

La oposición más vocal llega de entidades ecologistas y de algunos municipios afectados. La crítica recurrente apunta al consumo de electricidad y agua, al impacto paisajístico y a la calidad del empleo permanente, concentrado en seguridad, mantenimiento y servicios auxiliares. El sector tecnológico, por su parte, defiende que las nuevas instalaciones traerán red eléctrica reforzada, fibra y servicios cloud locales que beneficiarán al tejido empresarial.

El éxito del despliegue dependerá de la capacidad para tejer un ecosistema completo alrededor de los data centers. Si las instalaciones atraen empresas de IA, cloud, ciberseguridad, software e investigación, el efecto tractor puede ser relevante. Si se quedan en consumo de suelo, energía y agua, el rechazo social tiene vía libre.

Próximos pasos regulatorios

La Generalitat ha definido un mecanismo de simplificación que exigirá a los proyectos cumplir estándares europeos y criterios de contratación pública ecológica para centros de datos, salas de servidores y servicios cloud. Los promotores deberán acreditar aportación estratégica al sistema productivo, al ámbito universitario y de investigación, y a la generación de talento e innovación.

Algunas piezas todavía están por concretar. La declaración de proyectos estratégicos exige tramitación administrativa propia, con plazos y criterios definidos, y va a coincidir con la ola de iniciativas que se están moviendo al amparo del marco europeo de centros de datos eficientes. Convendrá vigilar la disponibilidad pública del mapa definitivo de polos territoriales, los criterios de evaluación y los compromisos ambientales concretos que se exijan a cada promotor.

El paralelismo con otras regiones europeas que han apostado por los data centers sugiere que las decisiones que se tomen en los próximos meses pesarán más que cualquier titular. Cataluña tiene posibilidades reales de jugar la liga del sur de Europa. Lo que quede del intento dependerá de la capacidad para combinar planificación eléctrica, gestión hídrica y compromiso industrial sin hipotecar recursos esenciales.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos centros de datos nuevos quiere impulsar Cataluña?

La Generalitat ha identificado 26 proyectos potenciales de centros de datos que podrían declararse estratégicos o de interés general superior para acelerar su tramitación. En conjunto, sumarían una potencia cercana o superior a los 2.000 MW.

¿Dónde se concentrarán los nuevos centros de datos en Cataluña?

Los proyectos se concentran principalmente en la mitad sur de Cataluña y en el área metropolitana de Barcelona. Destacan ubicaciones como Santa Bàrbara, Òdena, l’Hospitalet de l’Infant, l’Espluga de Francolí, Lleida, Barcelona ciudad y Cerdanyola del Vallès.

¿Cuánta electricidad supondrían 2.000 MW en Cataluña?

2.000 MW comprometidos a centros de datos equivalen, en orden de magnitud, al consumo eléctrico de varias ciudades grandes funcionando en paralelo. Una sola planta de 100 MW puede consumir tanto como una ciudad del tamaño de l’Hospitalet de Llobregat. La cifra final dependerá del factor de carga y del uso (entrenamiento, inferencia, almacenamiento).

¿Qué beneficios reales puede aportar un centro de datos al territorio?

Inversión en construcción y refuerzo eléctrico, mejora de la conectividad y servicios cloud locales. El empleo directo permanente suele ser más limitado que en otras industrias. El impacto real depende de la integración con el tejido tecnológico local y de los compromisos ambientales del proyecto.

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