TSMC ha comenzado a reanudar gradualmente la producción en su fábrica japonesa de Kumamoto después de completar las primeras inspecciones estructurales tras el terremoto de magnitud preliminar 7,1 registrado el 28 de julio. La compañía evacuó de forma preventiva a los empleados de Japan Advanced Semiconductor Manufacturing (JASM), confirmó que todo el personal estaba localizado y aseguró que los edificios examinados eran seguros, aunque todavía continúa evaluando el posible impacto sobre los equipos y las obleas en proceso.
Las claves del impacto del terremoto en TSMC en 30 segundos
- El terremoto alcanzó una magnitud preliminar de 7,1 y afectó a la prefectura japonesa de Kumamoto.
- TSMC evacuó al personal de su fábrica JASM siguiendo sus protocolos de emergencia.
- Las inspecciones iniciales no detectaron daños estructurales y la producción se está recuperando gradualmente.
- La construcción de la ampliación no sufrió daños, aunque los trabajos se suspendieron temporalmente por el riesgo de réplicas.
- Todavía falta conocer si hubo pérdidas de obleas o alteraciones en los equipos de fabricación.
El seísmo se sintió con una intensidad de 5 superior en la escala japonesa en Kikuyo, la localidad donde se encuentra el complejo de TSMC. Esta escala mide el grado de movimiento registrado en cada zona y no debe confundirse con la magnitud total del terremoto.
La compañía activó sus procedimientos de emergencia y desalojó temporalmente las instalaciones. La prioridad inicial fue comprobar el estado de los trabajadores y revisar la integridad de los edificios antes de permitir el regreso a las áreas de producción.
“Las inspecciones estructurales posteriores al terremoto han finalizado y han confirmado que las estructuras son seguras. Las operaciones se están reanudando gradualmente”, explicó TSMC en una declaración difundida tras el seísmo. La empresa añadió que continúan las inspecciones detalladas y las evaluaciones del impacto.
Una fábrica estratégica para la industria japonesa
Japan Advanced Semiconductor Manufacturing es la filial japonesa controlada por Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), con participación de Sony Semiconductor Solutions, Denso y Toyota.
La primera fábrica de Kumamoto comenzó la producción en masa a finales de 2024. Fabrica chips sobre obleas de 300 milímetros mediante procesos de 12 y 16 nanómetros FinFET, 22 y 28 nanómetros, y tecnologías de 40 nanómetros.
Estos nodos no son los más avanzados de TSMC, pero resultan esenciales para sectores como la automoción, la electrónica industrial, los sensores de imagen y numerosos dispositivos de consumo. Un vehículo moderno puede incorporar cientos o miles de semiconductores fabricados con procesos maduros, desde controladores de potencia hasta sistemas de seguridad y comunicaciones.
TSMC diseñó la planta para producir unas 55.000 obleas mensuales. Con la segunda fábrica prevista en el mismo complejo, la capacidad conjunta debería superar las 100.000 obleas de 300 milímetros al mes.
El proyecto completo representa una inversión superior a los 20.000 millones de dólares y forma parte del esfuerzo de Japón por reconstruir una cadena de suministro nacional de semiconductores. El Gobierno japonés ha concedido importantes ayudas públicas para atraer a TSMC y reducir la dependencia de la producción concentrada en Taiwán y otros países asiáticos.
La presencia de Sony, Denso y Toyota muestra además el tipo de clientes a los que se dirige la instalación. Sony necesita chips para sus sensores de imagen, mientras Denso y Toyota buscan asegurar el suministro de componentes para automóviles.
La producción puede verse afectada sin daños en el edificio
Que las estructuras hayan superado las inspecciones no significa necesariamente que la actividad se recupere de inmediato ni que no haya pérdidas de producción.
Las fábricas de semiconductores trabajan con procesos extremadamente sensibles. Una oblea puede pasar varias semanas dentro de la instalación y atravesar cientos de operaciones antes de convertirse en un conjunto de chips terminados.
Las vibraciones pueden alterar alineaciones de precisión, interrumpir procesos químicos o provocar que determinadas obleas deban descartarse. Algunos equipos utilizados en fotolitografía, deposición, grabado o inspección necesitan recalibrarse antes de volver a funcionar.
También deben comprobarse otros elementos:
- suministro eléctrico estable;
- sistemas de agua ultrapura;
- distribución de gases y productos químicos;
- control de partículas en las salas limpias;
- sistemas de vacío y refrigeración;
- alineación de maquinaria;
- estado de las obleas que estaban en proceso.
TSMC no ha detallado por ahora si se han perdido lotes ni cuánto tiempo necesitará para recuperar completamente el ritmo anterior al terremoto. La expresión “reanudar gradualmente” indica que las líneas y los equipos se están poniendo en marcha de forma escalonada, a medida que superan las revisiones de seguridad y precisión.
El impacto económico dependerá de cuánto tiempo permanezca detenida cada fase y del número de obleas afectadas. Una parada breve puede recuperarse ajustando los turnos y la planificación. Un daño en equipos especializados o en los suministros básicos tendría consecuencias más duraderas, algo que las primeras inspecciones no parecen indicar.
La construcción continúa, pero con precauciones
TSMC señaló que la zona de construcción del complejo no sufrió daños directos. Aun así, suspendió temporalmente los trabajos como medida preventiva ante la posibilidad de réplicas.
La empresa desarrolla en Kumamoto una segunda instalación que ampliará la capacidad y permitirá fabricar chips más avanzados. Los planes iniciales contemplaban procesos de 6 y 7 nanómetros, aunque TSMC también ha planteado producir semiconductores de 3 nanómetros en Japón a partir de 2028.
La incorporación de los 3 nanómetros cambiaría el papel del complejo japonés. JASM dejaría de estar centrada únicamente en procesos maduros y pasaría a participar en la producción de chips destinados a inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y dispositivos avanzados.
Los planes todavía dependen de decisiones de inversión, demanda de clientes y apoyo público. El terremoto no parece haber alterado de forma inmediata las obras, pero las inspecciones deberán continuar mientras se mantenga el riesgo de nuevas sacudidas.
Kumamoto concentra una parte creciente de la fabricación de chips
La isla de Kyushu es conocida como la “Silicon Island” japonesa por la concentración de plantas de semiconductores, empresas químicas, fabricantes de equipos y proveedores especializados.
Además de TSMC, compañías como Sony, Renesas, Mitsubishi Electric y Tokyo Electron mantienen instalaciones o actividades en la región. Esta concentración facilita el acceso a personal cualificado y proveedores, pero también expone una parte importante de la cadena a los mismos riesgos naturales.
Japón cuenta con normas de construcción antisísmica y las fábricas modernas incorporan sistemas para detener automáticamente equipos, cerrar conducciones peligrosas y proteger al personal. Sin embargo, ningún protocolo puede eliminar por completo el riesgo de interrupción.
Los terremotos han afectado anteriormente a la industria de semiconductores japonesa. En 2016, una sucesión de seísmos en Kumamoto obligó a detener plantas de Sony y otros fabricantes, con efectos sobre el suministro mundial de sensores de imagen y componentes electrónicos.
La respuesta de TSMC muestra la importancia de contar con procedimientos que permitan evacuar, inspeccionar y recuperar la producción sin acelerar el regreso a las instalaciones. La empresa había aplicado protocolos similares en sus fábricas de Taiwán después de otros terremotos.
El impacto en el suministro parece limitado por ahora
Con la información disponible, no hay indicios de una interrupción prolongada en la fábrica de JASM. Las estructuras han sido declaradas seguras, los servicios esenciales están siendo revisados y la actividad ha empezado a recuperarse.
Tampoco se ha anunciado ninguna modificación en los calendarios de construcción o en los planes de expansión de TSMC en Japón.
No obstante, todavía es pronto para calcular el efecto final. Las inspecciones detalladas pueden detectar desviaciones en equipos que no resultan visibles durante una revisión estructural. Además, las réplicas podrían obligar a realizar nuevas evacuaciones o detener temporalmente la puesta en marcha.
La planta de Kumamoto tiene un peso limitado dentro de la capacidad mundial de TSMC, pero sus productos son relevantes para clientes japoneses de automoción y electrónica. Una parada de varios días podría alterar entregas concretas, aunque no debería provocar por sí sola una escasez mundial.
La recuperación gradual reduce ese riesgo. El dato más importante llegará cuando TSMC confirme que todos los equipos funcionan con normalidad y determine si las obleas que estaban dentro de la fábrica pueden continuar su proceso.
Preguntas frecuentes
¿Ha sufrido daños la fábrica de TSMC en Japón?
Las primeras inspecciones no han detectado daños estructurales y TSMC ha confirmado que los edificios son seguros. La empresa continúa revisando los equipos y evaluando el impacto operativo.
¿Se ha detenido la producción de chips en Kumamoto?
La producción se suspendió tras la evacuación, pero está reanudándose gradualmente. TSMC todavía no ha indicado cuándo recuperará completamente el ritmo habitual.
¿Qué chips fabrica TSMC en la planta japonesa?
La primera fábrica de JASM produce chips con procesos de 12, 16, 22, 28 y 40 nanómetros destinados principalmente a automoción, electrónica industrial, sensores y productos de consumo.
¿El terremoto afectará al suministro mundial de semiconductores?
Por ahora no existen señales de una interrupción prolongada. El impacto dependerá de las inspecciones de los equipos, de las posibles pérdidas de obleas y de la evolución de las réplicas.