La Administración de Donald Trump estudia una nueva ronda de aranceles sobre semiconductores que podría ampliar considerablemente el alcance de las medidas actuales y afectar no solo a los chips importados, sino también a productos que los incorporan, incluidos servidores para centros de datos, ordenadores portátiles y consolas. La propuesta todavía está en discusión y tanto los tipos aplicables como las posibles excepciones pueden cambiar antes de una decisión definitiva.
Las claves de los posibles aranceles de Trump en 30 segundos
- Washington estudia ampliar los aranceles desde los chips hasta determinados equipos que los incorporan.
- Los servidores utilizados en centros de datos podrían quedar afectados si prospera una de las opciones analizadas.
- La Administración estudia vincular las exenciones a inversiones en fabricación estadounidense de semiconductores.
- El tipo arancelario y las cuotas todavía no están decididos.
- La industria tecnológica advierte de que elevar costes ahora podría ralentizar la construcción de infraestructura para IA.
La información plantea una situación incómoda para la política tecnológica estadounidense. Washington quiere reducir su dependencia de la fabricación asiática de semiconductores y aumentar la producción nacional, pero al mismo tiempo necesita cantidades crecientes de procesadores, memoria y aceleradores para sostener la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial.
Los dos objetivos avanzan a velocidades diferentes.
Construir una fábrica de semiconductores de última generación requiere miles de millones de dólares y varios años. Los grandes proyectos de centros de datos, mientras tanto, están contratando hardware ahora y necesitan una cadena de suministro capaz de entregar componentes durante los próximos ejercicios.
Los aranceles pretenden modificar ese equilibrio favoreciendo la producción estadounidense. El riesgo es que, mientras esa capacidad industrial todavía no exista en volumen suficiente, aumenten los costes de la infraestructura que Estados Unidos necesita para desarrollar IA.
Los servidores podrían entrar en una nueva categoría de productos afectados
Según ocho personas conocedoras de las conversaciones citadas por POLITICO, una de las fórmulas estudiadas ampliaría los productos sujetos a derechos aduaneros.
Los aranceles dejarían de afectar exclusivamente a determinados semiconductores y podrían alcanzar también productos fabricados con esos chips.
Entre los ejemplos aparecen portátiles, consolas y servidores.
Esta última categoría es especialmente sensible debido al volumen de infraestructura que están desplegando las grandes compañías tecnológicas.
Un servidor de inteligencia artificial incorpora mucho más que una CPU. Puede contener varias GPU o aceleradores, grandes cantidades de memoria, interfaces de red de alta velocidad, almacenamiento y numerosos componentes electrónicos fabricados mediante cadenas de suministro internacionales.
Por eso el efecto económico dependería mucho de cómo terminase redactándose la medida.
No es lo mismo aplicar un arancel únicamente al semiconductor importado que hacerlo sobre el valor de un servidor completo. Tampoco se conoce todavía qué componentes, países, productos o usos quedarían exentos.
Las conversaciones siguen abiertas.
Las fuentes citadas señalan que la Administración estudia además un periodo de introducción gradual, mientras que el porcentaje exacto de los aranceles tampoco estaría decidido.
Otra posibilidad sería establecer tipos y cuotas diferentes según el país de procedencia.
Por tanto, no puede afirmarse que Estados Unidos vaya a imponer ya un nuevo arancel sobre todos los servidores de centros de datos. Es una de las posibilidades que están siendo consideradas.
La diferencia es relevante para las empresas que tienen que planificar inversiones a varios años.
Un gran centro de datos requiere comprometer con antelación terrenos, suministro eléctrico, edificios, refrigeración, redes y equipamiento informático. La incertidumbre sobre el coste futuro del hardware puede modificar los cálculos económicos incluso antes de que el arancel entre en vigor.
Producir en Estados Unidos podría convertirse en la vía para evitar parte del arancel
La fórmula que contaría con el respaldo del secretario de Comercio, Howard Lutnick, introduciría otro elemento.
Las compañías podrían disponer de una determinada cuota de semiconductores importados sin arancel, vinculada al volumen que se comprometieran a fabricar dentro de Estados Unidos.
Cuanto mayor fuera la inversión y producción estadounidense, mayor podría ser la cantidad importada con tratamiento favorable.
La lógica consiste en utilizar la política comercial para acelerar la construcción de fábricas.
La Casa Blanca defendió ante POLITICO que devolver producción de semiconductores a Estados Unidos continúa siendo una prioridad de Trump y relacionó su política con los cientos de miles de millones de dólares de inversiones anunciadas en el país.
El problema es el calendario.
La industria estadounidense todavía depende de una extensa cadena de suministro asiática. Taiwán mantiene una posición especialmente relevante en los procesos de fabricación más avanzados, mientras Corea del Sur, Malasia y otros países participan en diferentes partes de la producción, memoria, encapsulado y ensamblaje.
Las nuevas instalaciones estadounidenses tardarán años en modificar esa distribución.
El caso de TSMC muestra la escala del proceso. La compañía ha comprometido 265.000 millones de dólares en sus operaciones de Arizona, según los datos recogidos en la información de POLITICO. Incluso con el desarrollo previsto, la empresa calcula que aproximadamente un 30 % de su capacidad más avanzada se localizaría allí cuando se complete el proyecto.
Mientras tanto, empresas estadounidenses como NVIDIA y AMD continúan dependiendo de fabricantes externos para producir buena parte de sus chips más avanzados.
Los aranceles afectarían así a productos diseñados por compañías estadounidenses pero fabricados fuera del país.
El choque entre fabricar chips en EE. UU. y acelerar la IA
La preocupación de la industria tecnológica se concentra precisamente en ese periodo de transición.
Estados Unidos está desplegando una cantidad de infraestructura para inteligencia artificial difícil de comparar con ciclos anteriores de expansión de centros de datos.
Los hiperescalares y otros operadores están reservando enormes cantidades de aceleradores y contratando capacidad eléctrica con varios años de antelación.
Añadir aranceles a una cadena de suministro que ya presenta restricciones en algunos componentes podría aumentar el coste de los proyectos.
Eso no implica necesariamente que las empresas vayan a cancelar centros de datos. Las consecuencias dependerán del porcentaje del arancel, las excepciones, la capacidad para repercutir costes y la disponibilidad de alternativas.
Pero la industria está presionando para mantener exenciones.
Según la información publicada, representantes tecnológicos han mantenido reuniones durante el verano con responsables del Departamento de Comercio para intentar que el nuevo sistema conserve excepciones parecidas a las introducidas anteriormente.
Entre ellas se encontraban determinados usos relacionados con centros de datos, investigación y desarrollo, startups, sector público y aplicaciones industriales.
Las últimas conversaciones descritas por las fuentes apuntan, sin embargo, a una posición más favorable a aplicar los aranceles de forma amplia para aumentar la presión sobre los fabricantes y conseguir nuevas inversiones en Estados Unidos.
El debate enfrenta dos plazos diferentes.
La infraestructura de IA necesita chips durante 2026, 2027 y los años inmediatamente posteriores. Las fábricas que deberían reducir la dependencia exterior pueden necesitar más de cinco años para alcanzar una escala suficiente, según una de las estimaciones recogidas por POLITICO.
Un arancel puede modificar el precio relativo de importar frente a producir localmente, pero no crea inmediatamente las fábricas necesarias.
También hacen falta ingenieros y técnicos especializados, proveedores, permisos, electricidad, agua, equipamiento de fabricación y capacidad de empaquetado avanzado.
Esa es una de las razones por las que algunos economistas defienden combinar política comercial con otras medidas industriales.
Los centros de datos añaden otro coste a una carrera ya condicionada por la energía
Para los operadores de centros de datos, la discusión llega en un momento complicado.
La disponibilidad de GPU no es el único límite para construir infraestructura de inteligencia artificial. En determinadas regiones estadounidenses, conseguir potencia eléctrica suficiente se ha convertido en uno de los principales condicionantes para nuevos proyectos.
A ello se suman transformadores, equipos eléctricos, refrigeración, redes y plazos de construcción.
Un posible arancel sobre servidores añadiría otra variable.
El efecto final dependerá especialmente de cómo se defina el producto sujeto al gravamen. Si se aplicara sobre sistemas completos importados, podría modificar decisiones sobre dónde ensamblar los servidores. Si recayera principalmente sobre determinados componentes, el impacto se distribuiría de otra manera dentro de la cadena.
También podría afectar de forma diferente a grandes hiperescalares y operadores pequeños.
Las mayores compañías tecnológicas tienen capacidad para negociar contratos de suministro a largo plazo, financiar directamente proyectos y realizar compras a una escala difícil de igualar por proveedores independientes.
Una subida generalizada del coste del hardware podría resultar proporcionalmente más difícil de absorber para compañías de menor tamaño que están construyendo nubes especializadas de GPU.
La Administración Trump debe decidir hasta dónde quiere utilizar los aranceles para modificar esa cadena industrial.
Reducir la dependencia de Asia puede considerarse un objetivo económico y de seguridad nacional, especialmente ante el peso de Taiwán en los semiconductores avanzados.
Pero la infraestructura estadounidense de inteligencia artificial continúa necesitando precisamente esos chips mientras las nuevas fábricas nacionales se construyen.
Ahí está la contradicción que deberá resolver la propuesta definitiva: encarecer las importaciones puede incentivar la fabricación estadounidense a largo plazo, pero también puede elevar a corto plazo el coste de los centros de datos con los que Estados Unidos pretende mantener su posición en inteligencia artificial.
Por ahora no existe una estructura definitiva. Los aranceles, las cuotas, los países afectados, las excepciones y el calendario continúan bajo discusión, por lo que las cifras o mecanismos que se barajan deben tratarse como propuestas y no como medidas aprobadas.
Preguntas frecuentes
¿Trump ha aprobado nuevos aranceles para servidores de centros de datos?
No. La Administración está estudiando diferentes fórmulas y una de ellas podría incluir productos que incorporan semiconductores, como servidores. Los detalles todavía pueden cambiar.
¿Los nuevos aranceles afectarían solamente a los chips?
Una de las opciones analizadas ampliaría los gravámenes a determinados productos fabricados con semiconductores, incluidos portátiles, consolas y potencialmente servidores para centros de datos.
¿Podrían existir excepciones para empresas que fabriquen en Estados Unidos?
La Administración estudia vincular determinadas cuotas de importación libres de aranceles con compromisos de producción de semiconductores dentro de Estados Unidos. El mecanismo todavía no está cerrado.
¿Por qué preocupa la medida a la industria de la IA?
Los centros de datos necesitan grandes cantidades de GPU, CPU, memoria y otros componentes que todavía dependen considerablemente de cadenas de suministro asiáticas. Los fabricantes estadounidenses no pueden sustituir inmediatamente todo ese volumen.
Fuente: politico