Templus amplía su data center de Málaga para llegar a 3 MW en 2027

Málaga quiere seguir ganando peso en el mapa digital del sur de Europa y una parte importante de esa ambición pasa por sus centros de datos. En ese contexto, Templus ha iniciado la ampliación de su instalación en el polígono del Guadalhorce, un proyecto con el que prevé elevar su capacidad hasta los 3 MW en 2027 y aumentar su superficie de 400 a 700 metros cuadrados mediante la construcción de una cuarta sala de operaciones. La visita institucional del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y de la concejala Alicia Izquierdo a las instalaciones ha servido para poner visibilidad a una infraestructura que la propia compañía considera estratégica para la ciudad.

La ampliación no se limita a sumar potencia. También busca triplicar el número de empresas alojadas, pasando de alrededor de 100 clientes a más de 300 en los próximos años, según el plan explicado por la compañía y recogido por medios sectoriales. Templus sostiene además que este centro ya canaliza en torno al 75% del tráfico digital de la provincia, una cifra difundida por responsables de la firma en publicaciones profesionales y redes profesionales ligadas al anuncio, y que refuerza la idea de que no se trata de una instalación secundaria, sino de una pieza muy relevante dentro del ecosistema digital malagueño.

Más capacidad para un nodo que quiere jugar en otra liga

La expansión encaja con una tendencia más amplia: Málaga sigue consolidándose como polo tecnológico, pero necesita más infraestructura física para absorber el crecimiento de empresas digitales, servicios cloud, edge computing y nuevas cargas de trabajo vinculadas a datos e Inteligencia Artificial. Templus presenta su centro andaluz como uno de los nodos regionales de su plataforma ibérica, y en su web corporativa ya sitúa la instalación en 2,8 MW de utility power, con 600 metros IT disponibles, más de 10 carriers, uso de energía 100% renovable y clasificación Tier III. El salto a 3 MW en 2027 serviría, por tanto, para reforzar una base que ya venía creciendo.

La compañía quiere que Málaga gane peso no solo como mercado local, sino como emplazamiento de infraestructura digital regional. La idea de fondo es sencilla: si una ciudad quiere atraer más empresas tecnológicas, proyectos cloud o cargas de computación avanzada, necesita latencia baja, potencia disponible, conectividad y capacidad de crecimiento. Y eso no se improvisa. Los centros de datos son, cada vez más, una infraestructura tan estratégica como la energía o las telecomunicaciones.

Refrigeración líquida y nuevas cargas de IA

Uno de los puntos más llamativos del proyecto es la incorporación de tecnología de liquid cooling, pensada para soportar densidades mucho más altas por rack que las que suele tolerar la refrigeración por aire tradicional. En la información publicada por C de Comunicación y replicada por la propia empresa, Jesús Langa, responsable de Templus en Andalucía, explica que este sistema permite gestionar más de 40-50 kW por rack, algo especialmente relevante para cargas intensivas ligadas a IA y supercomputación. La firma presenta este despliegue como una palanca para atraer nuevos perfiles de cliente, incluidos actores nacionales e internacionales que buscan redundancia geográfica dentro de España.

Ese ángulo es importante porque conecta la ampliación de Málaga con una tendencia que ya se está viendo en otros mercados: los centros de datos regionales ya no solo compiten por proximidad o conectividad, sino también por su capacidad para alojar cargas de alto consumo térmico y eléctrico. En otras palabras, la IA no está transformando únicamente el negocio del chip o del cloud público; también está cambiando la forma en que se diseñan y amplían los centros de datos en ciudades que quieren atraer inversión tecnológica.

Impacto económico y reto energético

Templus también está utilizando la ampliación para subrayar el efecto económico indirecto que generan este tipo de infraestructuras. La compañía cita estimaciones de Spain DC para sostener que cada euro invertido en el sector puede multiplicarse entre 7 y 8 euros en el PIB, una idea coherente con trabajos previos de la asociación que ya hablaban de un impacto de al menos 7 euros en PIB nacional por cada euro invertido y, en algunos escenarios regionales, de multiplicadores superiores. Aunque esas cifras se mueven en estimaciones sectoriales y dependen del alcance geográfico del análisis, sirven para entender por qué cada nueva ampliación de un data center se presenta hoy también como una cuestión de política industrial y atracción de actividad económica.

No obstante, la expansión llega en un momento en que el gran límite para este tipo de proyectos no siempre es el suelo ni la demanda, sino la energía. La propia compañía reconoce, en las declaraciones recogidas por la prensa sectorial, que escalar potencia en el contexto actual es un desafío, especialmente en territorios donde la disponibilidad eléctrica para nuevas instalaciones empieza a tensarse. En ese sentido, el proyecto de Málaga se beneficia de haber sido planificado con antelación, algo que cada vez pesa más en un mercado donde muchas inversiones digitales dependen de la capacidad real de conectarse a la red.

Málaga gana peso, pero también asume más responsabilidad

La ampliación de Templus no convierte por sí sola a Málaga en un gran hub europeo de centros de datos, pero sí refuerza una tendencia evidente: la ciudad está dejando de ser solo un polo de atracción para startups, oficinas tecnológicas o talento digital y empieza a querer más infraestructura crítica sobre la que apoyar ese crecimiento. Esa diferencia es importante. Un ecosistema tecnológico sólido no vive solo de empresas visibles o de eventos; también necesita centros de datos, conectividad y potencia suficiente para sostener el crecimiento de forma duradera.

Templus, por su parte, ya anticipa nuevas fases de crecimiento una vez que la nueva sala alcance entre el 50% y el 60% de ocupación, lo que sugiere que Málaga podría seguir ganando capacidad si la demanda acompaña. El mensaje de fondo es claro: la batalla por la economía digital del sur de Europa no se jugará solo en software, turismo tecnológico o talento. También se jugará en la infraestructura física que haga posible que todo eso escale de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta potencia tendrá el data center de Templus en Málaga tras la ampliación?
La compañía prevé alcanzar los 3 MW en 2027, frente a la capacidad actual cercana a 2,8 MW que figura en su web corporativa.

¿Cuánto crecerá la superficie del centro de datos de Málaga?
Según el Ayuntamiento de Málaga, la instalación pasará de 400 a 700 metros cuadrados con la construcción de una cuarta sala de operaciones.

¿Qué papel jugará la refrigeración líquida en esta ampliación?
Templus la plantea como un elemento clave para alojar cargas de IA y supercomputación, al permitir densidades superiores a 40-50 kW por rack, muy por encima de las habituales en refrigeración por aire.

¿Por qué es importante este centro de datos para Málaga?
Porque la compañía sostiene que ya canaliza alrededor del 75% del tráfico digital de la provincia y porque la ampliación permitirá aumentar capacidad, atraer más clientes y reforzar el papel de Málaga como nodo tecnológico regional.

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