La industria de la memoria lleva meses tensionada, pero el último aviso de Phison eleva mucho más el tono del debate. Su fundador y consejero delegado, K.S. Pua, ha planteado que la escasez de memoria, especialmente en NAND Flash, podría no resolverse por completo hasta dentro de una década si la demanda asociada a la Inteligencia Artificial mantiene el ritmo actual. No es una previsión menor ni un comentario aislado: llega en un momento en el que el mercado ya convive con subidas muy fuertes de precios, capacidad comprometida y una presión creciente de los centros de datos de IA sobre toda la cadena de suministro.
La clave está en que Phison no habla solo de una fase alcista más dentro de un mercado cíclico. Lo que su máximo responsable está describiendo es un desequilibrio estructural entre una demanda que se dispara por el despliegue de IA y una capacidad industrial que no puede crecer al mismo ritmo. Según distintas coberturas del sector tecnológico asiático y estadounidense, Pua sostiene que el volumen de datos y de memoria necesario para la nueva infraestructura de IA avanza muy por encima de la capacidad de expansión de los fabricantes. Su conclusión es dura: mientras las aplicaciones de IA no se frenen, la demanda de memoria no se debilitará de forma significativa.
Ese mensaje coincide, al menos en parte, con previsiones mucho más prudentes, pero también muy contundentes, de firmas como Gartner. La consultora estima que los precios de la DRAM subirán un 125% en 2026 y los de la NAND flash un 234%, y no espera un alivio relevante hasta finales de 2027. Gartner no avala en ningún momento el escenario de diez años, pero sí confirma que la inflación de memoria será uno de los grandes factores del mercado tecnológico este año y que podría retrasar o dañar parte de la demanda no vinculada a la IA hasta 2028. Eso da contexto a la advertencia de Phison: puede sonar extrema, pero no nace en un vacío.
Una advertencia muy agresiva, pero no del todo aislada
Conviene matizar bien la dimensión de estas declaraciones. Phison no es un gran fabricante de obleas de memoria como Samsung, SK hynix o Micron. Su papel está más centrado en controladores y soluciones de almacenamiento, lo que le da visibilidad muy directa sobre pedidos, disponibilidad y evolución de precios, pero no la convierte por sí sola en árbitro del mercado. Aun así, sus mensajes importan porque llegan desde una compañía muy conectada con la cadena comercial de la NAND y con clientes empresariales y de consumo. Y además no es la primera vez que Pua viene advirtiendo de una situación excepcional en memoria. Ya a finales de 2025 y comienzos de 2026 había anticipado una “superciclo” de memoria y una fuerte presión sobre la oferta.
Ahora el discurso ha subido un escalón. Según la cobertura más reciente del sector, Phison considera que la segunda mitad de 2026 será especialmente dura, con un cuarto trimestre en el que podría darse una situación en la que “ni con dinero” se pudiera conseguir stock de NAND en algunos segmentos. La compañía estaría reaccionando de forma muy poco habitual para su perfil: reforzando financiación, acumulando inventario y tratando de asegurarse suministro antes de que el cuello de botella empeore. Digitimes informó esta semana de que Phison busca hasta 1.400 millones de dólares de financiación para afrontar esa tensión, mientras otros medios del sector sitúan su inventario NAND ya por encima de los 50.000 millones de dólares taiwaneses.
La razón de fondo no cuesta entenderla. La IA está absorbiendo una parte cada vez mayor de la oferta de memoria de alto valor. No se trata solo de HBM para aceleradores, sino también de DRAM para servidores, SSD empresariales y NAND en distintas capas de almacenamiento asociadas a centros de datos y sistemas de inferencia. Micron, por ejemplo, viene señalando que la memoria y el almacenamiento se están convirtiendo en activos estratégicos dentro de la nueva pila de IA y que la demanda en centros de datos sigue siendo extraordinariamente fuerte. Lo mismo reflejan las previsiones de ingresos de TSMC, donde la presión de la IA sigue sosteniendo ritmos de crecimiento muy altos en 2026.
El riesgo real no está solo en el precio
La parte más llamativa del discurso de Phison no es únicamente la duración de la escasez, sino su impacto potencial sobre el mercado de consumo. La compañía viene advirtiendo de que la memoria destinada a IA y a infraestructura cloud tiene prioridad económica para los grandes fabricantes, y que eso puede dejar en una situación mucho más débil a fabricantes de PC, móviles, televisores y electrónica generalista. En febrero, distintas publicaciones ya recogían declaraciones de Pua en las que alertaba de que muchos fabricantes de electrónica de consumo podrían verse obligados a salir de determinadas líneas de producto si no lograban asegurar suministro. No es un escenario confirmado ni uniforme para todo el sector, pero sí refleja el miedo a una industria partida en dos: una parte bien abastecida por pertenecer al mundo de la IA y otra mucho más vulnerable a precios y plazos.
Ese es, probablemente, el punto más importante. La memoria no se está encareciendo solo porque falte oferta, sino porque el mercado está reasignando valor y capacidad hacia donde hay más margen, más urgencia y más visibilidad de crecimiento. En ese contexto, las empresas pequeñas y medianas que dependen de NAND o DRAM para productos masivos tienen menos poder de negociación que los hiperescalares, los grandes fabricantes de servidores o los proveedores del ecosistema de IA. Phison lo formula con crudeza porque vive muy cerca de ese desequilibrio, pero la tendencia general sí aparece ya en previsiones de mercado mucho más conservadoras.
¿De verdad puede durar diez años?
Esa es la gran pregunta, y la respuesta honesta hoy es que nadie lo sabe con certeza. La cifra de diez años no forma parte de una previsión consensuada del sector, sino de una advertencia muy agresiva lanzada por el CEO de Phison. Es perfectamente posible que el mercado encuentre antes puntos de equilibrio gracias a nuevas fábricas, cambios de arquitectura, mejoras de eficiencia, una moderación de la demanda o una redistribución distinta del gasto en IA. De hecho, Gartner insiste en que la “memflation” es profunda, pero no eterna.
Lo que sí parece cada vez más claro es que la escasez de memoria no será un problema de unos pocos trimestres. La IA ha cambiado la naturaleza del mercado. Antes, las tensiones de oferta y precio en memoria solían leerse sobre todo como ciclos industriales. Ahora también tienen una dimensión estratégica. La memoria ya no es solo un componente: es uno de los recursos más críticos de la infraestructura de IA. Y cuando eso ocurre, los plazos de normalización dejan de depender solo de cuánto se fabrica y pasan a depender también de quién puede pagar más, quién tiene prioridad y qué sectores se consideran más rentables o más importantes.
En ese sentido, la advertencia de Phison puede ser exagerada en el calendario, pero no en el diagnóstico de fondo. La presión de la IA sobre la memoria es real, está alterando precios, inventarios y estrategias de compra, y puede seguir haciéndolo bastante más tiempo del que le gustaría a buena parte de la industria electrónica. El debate ya no es si habrá tensión, sino cuánto durará y quién podrá soportarla mejor.
Preguntas frecuentes
¿Phison ha dicho oficialmente que la escasez de memoria durará 10 años?
Sí ha habido declaraciones atribuidas a su CEO, K.S. Pua, en medios del sector en las que plantea que el desequilibrio podría no resolverse completamente en los próximos diez años. Pero esa cifra no es una previsión consensuada de toda la industria, sino una advertencia especialmente dura de Phison.
¿Qué parte del mercado de memoria está más afectada por la IA?
La presión alcanza a HBM, DRAM para servidores y NAND empresarial, pero Gartner también prevé subidas muy fuertes en DRAM y NAND en general durante 2026, lo que puede afectar a productos de consumo y a segmentos no ligados directamente a la IA.
¿Cuándo podría empezar a aliviarse el problema de precios en memoria?
Según Gartner, no se espera un alivio significativo hasta finales de 2027. Eso no implica que toda la escasez desaparezca entonces, pero sí que las fuertes subidas actuales no deberían mantenerse indefinidamente con la misma intensidad.
¿Por qué preocupa tanto la NAND en 2026?
Porque la demanda de IA, cloud y centros de datos está absorbiendo cada vez más capacidad, mientras empresas como Phison alertan de que en la segunda mitad del año, especialmente en el cuarto trimestre, podría haber una situación de oferta muy ajustada incluso para clientes con capacidad financiera.
Fuentes:
Gartner, “Gartner Forecasts Worldwide Semiconductor Revenue to Exceed $1.3 Trillion in 2026”
Digitimes, “Phison eyes US$1.4B fundraising to tackle severe NAND shortage in 4Q26”