
Los snapshots no son backups: el error silencioso que acaba rompiendo entornos virtualizados
Los snapshots son una de esas herramientas que todos los administradores agradecen cuando toca hacer una actualización delicada, cambiar una configuración o probar algo que puede salir mal. Permiten guardar un punto de estado de una máquina virtual y volver atrás si la intervención falla. Bien usados, son rápidos, cómodos y muy útiles. Mal gestionados, pueden convertirse en una fuente de problemas de rendimiento, consumo de almacenamiento y riesgo operativo. El caso se repite más de lo que parece: alguien crea un snapshot antes de una actualización «por si acaso», la tarea termina, la máquina sigue funcionando y nadie vuelve a acordarse de él. Semanas después, meses después o incluso años después, el entorno empieza a ir lento, el almacenamiento




