
La tarifa plana de la IA empieza a mostrar sus límites
El negocio de la Inteligencia Artificial generativa se ha apoyado en una promesa muy atractiva para el usuario: pagar una cuota mensual y acceder a modelos cada vez más potentes sin pensar demasiado en tokens, inferencia, ventanas de contexto o coste real de cómputo. El problema es que esa simplicidad comercial empieza a chocar con una realidad técnica conocida por cualquiera que haya operado infraestructura: cada petición cuesta dinero, y algunas tareas de IA consumen mucho más de lo que aparentan. Un análisis independiente difundido en redes por usuarios que compraron varios planes de Anthropic y OpenAI ha puesto cifras a esta tensión. La prueba consistió en ejecutar tareas largas de programación hasta agotar los límites semanales de cada suscripción



