
China acelera en fosfuro de indio, el nuevo cuello de botella de la IA
El auge de la inteligencia artificial no solo está tensionando el mercado de GPUs, memoria HBM o centros de datos. También está llevando al límite materiales mucho menos conocidos, pero imprescindibles para que esas infraestructuras puedan comunicarse a la velocidad que exige el entrenamiento y la inferencia de grandes modelos. Uno de ellos es el fosfuro de indio, conocido por sus siglas en inglés InP, un semiconductor compuesto utilizado en láseres y dispositivos ópticos de alta velocidad. China está empezando a mover ficha en este mercado con una intensidad que recuerda a lo ocurrido en otros materiales estratégicos. Todavía no domina el segmento de sustratos de fosfuro de indio de alta calidad, y las barreras técnicas siguen siendo elevadas, pero




