
Latinoamérica vive su fiebre de centros de datos, pero no todos ganarán igual
América Latina se ha convertido en uno de los nuevos territorios de expansión para centros de datos, cloud e infraestructura digital. Google construye un centro de datos de 850 millones de dólares en Uruguay, Amazon ha comprometido 5.000 millones para una nueva región cloud en México y Microsoft invertirá 2.700 millones en infraestructura cloud e inteligencia artificial en Brasil. La región aparece cada vez más en los mapas de inversión de los grandes operadores tecnológicos. La oportunidad es real, pero conviene no confundir construcción de infraestructura con desarrollo digital automático. Un centro de datos puede atraer capital, mejorar conectividad y reducir latencia, pero sus efectos económicos dependen de quién lo opera, qué cargas aloja, cuánta energía consume, qué talento local




