La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser una herramienta ocasional para convertirse en parte de la rutina laboral de millones de personas. La mitad de los trabajadores consultados por ADP Research utiliza aplicaciones como ChatGPT, Copilot o Midjourney varias veces por semana, mientras que el 20 % afirma recurrir a ellas casi todos los días. Sin embargo, esa adopción no se traduce necesariamente en una mayor sensación de productividad.
Las claves del uso de la IA en el trabajo en 30 segundos
- El 50 % de los trabajadores usa inteligencia artificial varias veces por semana y el 20 % lo hace casi a diario.
- Los usuarios diarios presentan más compromiso y menos estrés negativo que quienes nunca utilizan estas herramientas.
- También son cuatro veces más propensos a reconocer que podrían ser más productivos.
- En España, el 15 % emplea IA casi todos los días y el 17 % todavía no la ha probado.
- ADP señala la formación y la adaptación de los flujos de trabajo como tareas pendientes para las empresas.
Los datos forman parte de People at Work 2026, el informe de ADP Research basado en las respuestas de más de 39.000 trabajadores adultos de 36 mercados. La encuesta se realizó entre el 21 de julio y el 4 de agosto de 2025, con muestras organizadas por edad y género en cada país.
El estudio no mide directamente cuántas tareas completa cada empleado ni cuánto tiempo ahorra mediante la IA. Analiza cómo perciben los trabajadores su empleo, su productividad, el estrés, la seguridad laboral y la relación con sus equipos. Por eso, sus resultados describen sensaciones y asociaciones, pero no permiten afirmar que la inteligencia artificial cause por sí sola los cambios observados.
Más compromiso y menos estrés entre quienes utilizan IA
El uso frecuente de inteligencia artificial aparece relacionado con una experiencia laboral más positiva en varios indicadores.
El 30 % de quienes recurren a la IA casi todos los días se considera plenamente comprometido con su trabajo. Entre las personas que nunca la usan, la proporción baja al 14 %. Como referencia, el compromiso pleno de la fuerza laboral mundial se situó en el 19 % durante 2025.
La diferencia también aparece al analizar el estrés. Solo el 11 % de los usuarios diarios fue clasificado como trabajador sobrecargado, frente al 23 % registrado entre quienes nunca habían utilizado inteligencia artificial.
ADP distingue entre estrés positivo, que puede mantener a una persona activa y motivada, y estrés negativo, asociado al agotamiento y a la sensación de no tener más energía para continuar. Los usuarios habituales de IA declararon menos experiencias de este segundo tipo.
La investigación encuentra además una relación entre el uso de estas herramientas y la percepción del equipo. Quienes recurren más a la IA tienen mayores probabilidades de afirmar que forman parte de un equipo y, especialmente, de considerar que pertenecen al mejor equipo de su organización.
Estos datos no prueban que instalar un asistente de inteligencia artificial vaya a mejorar automáticamente el ambiente laboral. Es posible que los empleados más comprometidos, con mejores recursos o integrados en equipos tecnológicos tengan también más acceso a estas soluciones.
Aun así, la coincidencia plantea una pista útil para las empresas. La IA parece integrarse mejor cuando no se presenta como una aplicación aislada, sino como una herramienta acompañada de apoyo, formación y objetivos claros.
La paradoja de sentirse menos productivo al usar más IA
El resultado más llamativo del informe aparece al preguntar por la productividad.
El 16 % de quienes utilizan IA casi todos los días está totalmente de acuerdo con la afirmación de que últimamente no es tan productivo como podría ser. Ese porcentaje desciende progresivamente hasta el 5 % entre las personas que nunca han probado estas herramientas.
Esto significa que los usuarios diarios son más de tres veces, y aproximadamente cuatro veces según la interpretación de ADP, más propensos a reconocer una productividad inferior a la deseada que quienes no utilizan IA.
La comparación puede parecer contradictoria. Si la inteligencia artificial resume documentos, redacta borradores, analiza datos o automatiza procesos, cabría esperar que sus usuarios sintieran que trabajan más y mejor.
ADP advierte de que no dispone de una medición objetiva del rendimiento de cada encuestado. Por tanto, no puede determinar si esas personas producen realmente menos o si la tecnología está cambiando su manera de valorar el trabajo realizado.
Una posible explicación es que los empleados deleguen tareas rápidas y visibles en la IA para dedicar más tiempo a proyectos complejos, estratégicos o de largo plazo. Estos trabajos suelen ofrecer menos resultados inmediatos, aunque puedan tener mayor valor para la organización.
También puede producirse una elevación de las expectativas. Cuando una herramienta promete acelerar la redacción, el análisis o la programación, el trabajador puede considerar insuficiente cualquier mejora que no responda a esa promesa.
Otro factor es el trabajo de revisión. Una respuesta generada por IA no siempre está lista para utilizarse. Comprobar datos, corregir errores, adaptar el tono, revisar código o verificar fuentes puede consumir parte del tiempo ahorrado durante la primera fase.
La inteligencia artificial también puede añadir nuevas tareas: aprender a formular instrucciones, elegir modelos, controlar el uso de información confidencial, documentar procesos y decidir cuándo una respuesta automática es suficientemente fiable.
El informe no permite saber cuál de estas razones pesa más. Sí muestra que adoptar herramientas no basta para que los empleados perciban una mejora clara de su rendimiento.
España avanza, aunque lejos de los mercados con mayor adopción
En España, el 15 % de los trabajadores afirma utilizar inteligencia artificial generativa casi todos los días. Otro 17 % todavía no la había probado cuando se realizó la encuesta.
El uso diario español queda por debajo del 20 % registrado en el conjunto mundial. También se sitúa lejos de los mercados que encabezan el estudio: India, con un 41 % de usuarios diarios; Nigeria, con un 39 %, y Vietnam, con un 36 %.
Brasil alcanza el 31 %, Emiratos Árabes Unidos el 30 % e Indonesia el 29 %. Entre las grandes economías occidentales, Estados Unidos registra un 19 %, Reino Unido un 20 %, Alemania un 14 % y Francia un 11 %.
Japón presenta el menor uso diario entre los países incluidos, con un 8 %. También concentra el mayor porcentaje de trabajadores que no han probado la IA, un 43 %. En el extremo contrario, solo el 2 % de los trabajadores de India y China asegura no haberla utilizado nunca.
Las diferencias pueden responder a la edad de la población activa, la estructura económica, el acceso a herramientas digitales, el tipo de empleo y el ritmo con el que las empresas han permitido incorporar soluciones generativas.
El informe muestra además que la familiaridad reduce algunas diferencias demográficas. Los hombres expresan algo más de optimismo que las mujeres sobre el efecto de la IA, pero la distancia prácticamente desaparece entre los usuarios frecuentes. Algo parecido ocurre con la edad: el optimismo disminuye entre los trabajadores mayores, aunque la brecha se estrecha cuando se comparan personas que usan la tecnología a diario.
Usar IA también modifica la percepción de seguridad laboral
Cuanto más frecuente es el uso de inteligencia artificial, mayor es la confianza declarada en que el puesto de trabajo no será eliminado.
Esta relación no significa que los usuarios habituales estén objetivamente protegidos frente a una reestructuración. Puede indicar que se sienten mejor preparados para adaptarse, que trabajan en empresas con más inversión tecnológica o que ocupan puestos donde la IA complementa sus funciones.
Los trabajadores del conocimiento son, de hecho, quienes muestran una mayor sensación de seguridad laboral en el conjunto del informe. El 30 % cree con firmeza que su puesto no será eliminado, frente al 18 % de quienes realizan tareas especializadas y el 16 % de quienes desempeñan trabajos repetitivos.
La confianza general sigue siendo baja. Solo el 22 % de los trabajadores mundiales considera que su empleo está asegurado. En España, el porcentaje alcanza el 24 %.
El uso de IA puede aumentar la confianza personal, pero no elimina la preocupación por la automatización. Los trabajadores jóvenes, aunque son los que más utilizan estas herramientas, muestran una cautela considerable ante las consecuencias que puedan tener sobre el empleo.
ADP cita investigaciones que relacionan una mayor exposición a la IA con una menor creación de puestos para jóvenes en determinados sectores. El informe evita, no obstante, ofrecer una predicción cerrada sobre cuántos empleos desaparecerán o se crearán.
La formación importa más que repartir licencias
El informe plantea que las organizaciones deben ayudar a los trabajadores a comprender dónde aporta valor la IA y cómo integrarla en su actividad diaria.
Comprar licencias y habilitar un asistente no resuelve cuestiones como la calidad de las respuestas, la confidencialidad, los permisos de acceso, la revisión humana o la medición del trabajo. Tampoco garantiza que los empleados sepan qué tareas conviene delegar y cuáles requieren criterio profesional.
La formación necesita ir más allá de enseñar a escribir instrucciones. También debe cubrir la verificación de resultados, el tratamiento de datos personales, la propiedad intelectual, los errores de los modelos y los límites de cada herramienta.
Las empresas tendrán además que revisar cómo evalúan la productividad. Contar correos enviados, documentos terminados o líneas de código puede perder utilidad cuando una parte de esas tareas se automatiza.
El valor puede desplazarse hacia la calidad de las decisiones, el tiempo necesario para resolver un problema, la atención al cliente, la reducción de errores o la capacidad de asumir proyectos más complejos.
La adopción de IA avanza más rápido que la adaptación de muchas organizaciones. Los datos de ADP reflejan una fuerza laboral que utiliza cada vez más la tecnología, se siente más comprometida y declara menos estrés, pero que todavía no percibe con claridad la mejora de productividad prometida.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos trabajadores utilizan IA en su trabajo?
La mitad de los encuestados utiliza inteligencia artificial varias veces por semana. El 20 % afirma emplearla casi todos los días como parte de su manera de trabajar.
¿La inteligencia artificial hace que los empleados sean más productivos?
El informe no mide la productividad real. Los usuarios diarios presentan más compromiso y menos estrés, pero también son más propensos a sentir que podrían ser más productivos.
¿Cuánto se utiliza la IA en España?
El 15 % de los trabajadores españoles utiliza IA generativa casi todos los días. El 17 % todavía no había probado estas herramientas cuando se realizó la encuesta.
¿Qué países lideran el uso diario de IA?
India ocupa el primer puesto con un 41 %, seguida de Nigeria con un 39 % y Vietnam con un 36 %.