
Linux no se puede dejar en piloto automático: Copy Fail, Dirty Frag y ssh-keysign-pwn lo demuestran
Durante años se ha repetido una idea cómoda: Linux es seguro, estable y perfecto para servidores que pueden pasar meses funcionando sin tocarse. La primera parte sigue siendo cierta en muchos sentidos. Linux es una base sólida, auditable y con una comunidad de seguridad enorme detrás. La segunda, sin embargo, se ha vuelto peligrosa. Un servidor Linux no puede instalarse, endurecerse una vez y quedar abandonado hasta el siguiente cambio de hardware. Las últimas semanas han dejado una cadena de avisos que debería hacer reaccionar a cualquier administrador: Copy Fail, Dirty Frag, Fragnesia y ssh-keysign-pwn. No son fallos menores ni vulnerabilidades teóricas enterradas en un subsistema exótico que nadie usa. Varias de ellas permiten escalada local de privilegios hasta root,




