SpaceX ha presentado ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) una solicitud para lanzar y operar hasta 100.000 satélites Starlink Gen3, también conocidos como Starlink V3. La propuesta, identificada como SAT-LOA-20260630-00264, plantea una expansión de escala inédita para la red de internet por satélite de la compañía y apunta a una nueva arquitectura en órbita terrestre muy baja.
La solicitud no equivale a una autorización. La FCC tendrá que revisar el expediente, analizar el uso de espectro, la coordinación con otros operadores, los riesgos de interferencia y las implicaciones de seguridad orbital. Pero el documento marca con claridad hacia dónde quiere ir SpaceX: una red mucho más densa, con satélites más grandes, más capacidad por unidad y una dependencia directa de Starship para desplegarla a gran escala.
Según la información recogida en la solicitud, SpaceX plantea dos grandes rangos orbitales para esta constelación Gen3: entre 323 y 327,5 kilómetros y entre 473 y 477,5 kilómetros, con inclinaciones que irían de 26º a 96,9º. Es decir, una red en órbita terrestre muy baja, más cerca de la superficie que buena parte de las capas actuales de Starlink.
Una constelación mucho mayor y satélites más pesados
La cifra de 100.000 satélites da una idea de la ambición del proyecto, pero no explica por sí sola el cambio técnico. Los Starlink Gen3 serían una generación bastante distinta a los satélites actuales. Wccftech recoge que cada unidad podría alcanzar hasta 2.000 kilos, frente a los aproximadamente 575 kilos citados para los Gen2 en esa misma información. También se habla de una plataforma más grande, antenas phased-array avanzadas, paneles solares de mayor tamaño, nuevos ordenadores de a bordo, módems actualizados y propulsores Hall de argón para maniobras y mantenimiento orbital.
Ese aumento de masa tiene una consecuencia directa: Falcon 9 deja de ser el vehículo natural para una constelación de este tipo si SpaceX quiere desplegarla con eficiencia. La propia SpaceX presenta Starship como un sistema diseñado para llevar más de 100 toneladas a órbita en configuración totalmente reutilizable, una capacidad mucho más alineada con satélites de mayor tamaño y lanzamientos masivos.
Starlink ya es la mayor constelación de satélites del mundo. Space.com situaba el número de Starlink en órbita en 10.413 unidades a 1 de junio de 2026, de las que 10.397 estaban operativas, según el seguimiento del astrónomo Jonathan McDowell. Reuters, por su parte, informó en enero de 2026 de que la FCC autorizó a SpaceX a desplegar otros 7.500 satélites Gen2, elevando a 15.000 el total autorizado para esa generación.
La nueva solicitud Gen3 va mucho más allá de esa escala.
Más capacidad, nuevas bandas y menos latencia
La lógica técnica de operar en órbitas tan bajas es sencilla: cuanto menor es la distancia entre el satélite y el usuario, menor puede ser la latencia. También mejora el presupuesto de enlace, aunque obliga a desplegar muchos más satélites para mantener cobertura, porque cada unidad ve una porción menor de la Tierra.
SpaceX quiere combinar esa cercanía con un uso mucho más amplio del espectro. La solicitud apunta a bandas Ku, Ka, V, E, W y D, con frecuencias de bajada como 10,7–13,4 GHz, 17,3–21,2 GHz y 37,5–42,5 GHz, además de bandas de subida que llegarían hasta 231,5–275 GHz. La compañía también pide operar parte de ese espectro de forma no conforme, en régimen no protegido y sin interferir a usuarios existentes, con coordinación de buena fe.
La arquitectura incluiría beamforming avanzado mediante antenas phased-array, direccionamiento electrónico del haz, enlaces ópticos entre satélites y control dinámico de potencia para repartir mejor la capacidad y reducir interferencias. Sobre el papel, esto permitiría atender a consumidores, empresas, gobiernos, movilidad, redes móviles y una nueva generación de dispositivos conectados asociados a IA.
Algunas estimaciones citadas a partir de la documentación hablan de hasta 1 Tbps de capacidad de descarga por satélite, entre 160 y 200 Gbps de subida y una capacidad combinada de radiofrecuencia y enlaces láser de alrededor de 4 Tbps por satélite. Son cifras que conviene tratar como objetivo técnico de la propuesta, no como servicio comercial disponible mañana.
| Elemento | Starlink Gen3, según la solicitud y análisis publicados |
|---|---|
| Satélites solicitados | Hasta 100.000 |
| Tipo de órbita | VLEO, órbita terrestre muy baja |
| Altitudes nominales | 323–327,5 km y 473–477,5 km |
| Inclinaciones | 26º a 96,9º |
| Bandas | Ku, Ka, V, E, W y D |
| Tecnologías | Phased-array, enlaces ópticos, direccionamiento electrónico, control dinámico de potencia |
| Vehículo clave | Starship |
El espacio también empieza a parecer una infraestructura de red
La propuesta confirma que Starlink ya no debe entenderse solo como internet por satélite para zonas rurales. SpaceX está construyendo una capa orbital de comunicaciones que puede competir en conectividad residencial, backhaul, movilidad, servicios gubernamentales, defensa, conectividad marítima y aérea, cobertura de emergencia y, cada vez más, redes para dispositivos y sistemas de IA.
El lenguaje de la solicitud también va en esa dirección. SpaceX vincula la Gen3 con “progreso impulsado por IA” y con la necesidad de gran capacidad de subida. Aunque esa formulación tiene una carga comercial evidente, el punto técnico es real: muchas aplicaciones futuras no solo descargarán datos desde internet, sino que enviarán vídeo, sensores, telemetría, comandos, imágenes y datos desde ubicaciones distribuidas.
Una red orbital ultradensa podría servir para zonas sin fibra, operaciones remotas, barcos, aviones, defensa, respuesta ante desastres, minería, energía, agricultura, investigación polar y despliegues industriales donde la conectividad terrestre es cara o frágil. También podría reforzar el papel de SpaceX como proveedor de infraestructura para clientes gubernamentales y empresariales, no solo para usuarios domésticos.
El debate: capacidad orbital, interferencias y basura espacial
La parte incómoda está en la escala. 100.000 satélites no son una ampliación menor. Aunque operar en VLEO puede reducir el tiempo de permanencia de un satélite fuera de servicio, porque la resistencia atmosférica acelera la reentrada, también aumenta la densidad de tráfico orbital y la necesidad de coordinación.
Los satélites a baja altura tienen ventajas para la retirada natural, pero la gestión de maniobras, colisiones, interferencias de radio, brillo en el cielo y efectos atmosféricos por reentradas repetidas será cada vez más discutida. Space.com recuerda que el tamaño de Starlink ya preocupa a astrónomos y especialistas en seguridad espacial por su impacto en observaciones, riesgo de colisión y efectos derivados de la reentrada de grandes cantidades de material en la atmósfera.
La FCC también tendrá que valorar la convivencia con otras constelaciones y con servicios ya existentes. Amazon avanza con su red Project Kuiper, operadores como OneWeb/Eutelsat compiten en otras capas, y cada vez más países ven la conectividad orbital como una infraestructura estratégica. El espacio cercano a la Tierra se está convirtiendo en una extensión de las redes de telecomunicaciones, pero no es infinito ni está libre de conflictos.
Una apuesta que depende de Starship
La solicitud Gen3 también es una apuesta por la industrialización completa de Starship. Sin una cadencia alta de lanzamientos y una capacidad de carga muy superior a Falcon 9, desplegar 100.000 satélites de hasta dos toneladas sería extremadamente complejo y caro.
SpaceX está intentando cerrar el círculo: fabricar satélites en masa, lanzarlos con su propio cohete reutilizable de gran capacidad, operarlos con su propia red, vender conectividad global y, si la demanda de IA y datos crece como espera, convertir la órbita baja en una capa más de la infraestructura digital.
Eso no significa que el proyecto vaya a aprobarse tal como se ha presentado ni que se despliegue completo. Las solicitudes regulatorias suelen ser ambiciosas y dejan margen para ajustes, fases y negociaciones. Pero sí muestran la dirección: Starlink Gen3 no es solo una actualización de velocidad. Es el intento de escalar internet satelital hacia una red orbital masiva, con más capacidad, más espectro y un papel mucho más amplio en la economía digital.
La pregunta ya no es si Starlink seguirá creciendo. La pregunta es cuánto espacio regulatorio, técnico y orbital está dispuesto a conceder Estados Unidos a una sola empresa para convertir la órbita baja en una red de comunicaciones de escala planetaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha pedido SpaceX a la FCC?
Ha solicitado autorización para lanzar y operar hasta 100.000 satélites Starlink Gen3 en órbita terrestre muy baja.
¿La FCC ya ha aprobado estos satélites?
No. Se trata de una solicitud regulatoria. La FCC debe revisarla antes de conceder, modificar o rechazar la autorización.
¿Qué diferencia tendría Starlink Gen3 frente a generaciones anteriores?
Satélites más grandes, más capacidad, uso de más bandas de frecuencia, enlaces ópticos entre satélites, antenas avanzadas y operación en órbitas más bajas.
¿Por qué los Gen3 dependerían de Starship?
Porque su mayor masa y el tamaño previsto hacen que Starship sea el vehículo lógico para desplegarlos a gran escala con menor coste por satélite.
¿Qué riesgos plantea una constelación de 100.000 satélites?
Mayor tráfico orbital, coordinación más compleja, posibles interferencias, impacto en astronomía y más reentradas atmosféricas al final de la vida útil de los satélites.
STARLINK: SpaceX filed FCC application SAT-LOA-20260630-00264 seeking authority to launch and operate up to 100,000 Gen3 NGSO satellites in two very-low Earth orbit shells at nominal altitudes of 323–327.5 km and 473–477.5 km with inclinations from 26° to 96.9°.
— S.E. Robinson, Jr. (@SERobinsonJr) July 7, 2026
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