La inversión en robótica está viviendo un año excepcional. Las startups del sector habían captado 18.800 millones de dólares en todo el mundo hasta mediados de 2026, superando ya los 15.000 millones recaudados durante todo 2025, según datos de Crunchbase. Al mismo tiempo, SoftBank ultima la compra de ABB Robotics por 5.375 millones de dólares y NEURA Robotics ha anunciado una ronda de hasta 1.400 millones. El capital está entrando con fuerza en la llamada Physical AI, aunque conviene no confundir ese auge general de la robótica con el mercado mucho más específico de los robots blandos.
Las claves de la inversión en robótica en 30 segundos
- Las startups de robótica habían captado 18.800 millones de dólares en 2026 hasta junio, según Crunchbase.
- SoftBank acordó comprar ABB Robotics por 5.375 millones de dólares y prevé cerrar la operación durante 2026.
- NEURA Robotics anunció una Serie C de hasta 1.400 millones de dólares.
- En 2024 se instalaron 542.000 robots industriales en el mundo, según la IFR.
- La robótica blanda puede beneficiarse de esta inversión, pero representa un segmento específico y no debe confundirse con toda la Physical AI.
El informe publicado por Next Move Strategy Consulting (NMSC) sitúa precisamente la robótica blanda entre los mercados que podrían beneficiarse de esta ola. La consultora estima que este segmento pasó por un valor de 1.890 millones de dólares en 2024 y podría alcanzar 13.380 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 38,6 % entre 2025 y 2030.
Se trata de una previsión comercial de la propia consultora, no de un dato observado sobre el tamaño futuro del mercado. La diferencia importa especialmente en un sector donde las definiciones varían: un humanoide, un robot colaborativo o un brazo industrial con inteligencia artificial no se convierten automáticamente en robots blandos.
La robótica blanda se caracteriza por utilizar estructuras deformables, materiales flexibles y mecanismos capaces de adaptarse físicamente al objeto o entorno con el que interactúan. Ahí entran desde pinzas que manipulan alimentos sin dañarlos hasta dispositivos médicos, prótesis, exoesqueletos y actuadores construidos con elastómeros y otros materiales flexibles.
El dinero está entrando en la robótica, pero sobre todo por la IA física
Una de las cifras más contundentes procede de Crunchbase.
A 22 de junio de 2026, las startups de robótica habían captado 18.800 millones de dólares durante el año. Era más que los 15.000 millones de todo 2025 y también superaba los 14.100 millones registrados en 2021, hasta entonces uno de los máximos del sector.
El dato es de financiación de startups de robótica en general, no exclusivamente de robótica blanda.
Parte del cambio está relacionado con el desarrollo de modelos de inteligencia artificial capaces de interpretar imágenes, lenguaje y otras señales para controlar sistemas físicos. La industria ha agrupado buena parte de esta tendencia bajo expresiones como embodied AI o Physical AI.
El atractivo para los inversores está en trasladar algunos de los avances de la IA generativa desde una pantalla hasta máquinas capaces de actuar en el mundo físico.
El movimiento de SoftBank encaja directamente en esta tendencia.
En octubre de 2025 el grupo japonés firmó un acuerdo para adquirir ABB Robotics por 5.375 millones de dólares. La operación está pendiente de las condiciones y autorizaciones regulatorias correspondientes y SoftBank mantiene como previsión completar la adquisición entre mediados y finales de 2026.
Masayoshi Son, presidente y consejero delegado de SoftBank, presentó explícitamente la operación alrededor de la Physical AI.
ABB había anunciado meses antes su intención de separar Robotics y convertirla en una compañía independiente cotizada. La oferta de SoftBank cambió ese plan.
La división adquirida cuenta con unos 7.000 empleados y había generado aproximadamente 2.300 millones de dólares de ingresos en 2024, alrededor del 7 % de la facturación del grupo ABB.
| Movimiento | Importe anunciado | Situación |
|---|---|---|
| Financiación global de startups de robótica en 2026 hasta junio | 18.800 millones de dólares | Datos de Crunchbase |
| Compra de ABB Robotics por SoftBank | 5.375 millones | Pendiente de cierre |
| Serie C de NEURA Robotics | Hasta 1.400 millones | Anunciada en junio de 2026 |
| Financiación global de startups de robótica en 2025 | 15.000 millones | Año completo |
Otro ejemplo especialmente relevante está en Alemania.
NEURA Robotics anunció el 10 de junio una Serie C de hasta 1.400 millones de dólares, liderada por Tether y con participación anunciada de inversores y socios como Qualcomm Technologies, Amazon, NVIDIA, Bosch, Schaeffler, el Banco Europeo de Inversiones e imec.xpand, entre otros.
La expresión «hasta 1.400 millones» también merece atención. Es el tamaño máximo comunicado de la ronda y no debería presentarse automáticamente como 1.400 millones ya desembolsados.
NEURA desarrolla humanoides, brazos robóticos, robots móviles y otras plataformas de robótica cognitiva. De nuevo, es un buen ejemplo del crecimiento de la Physical AI, pero no una inversión pura en robótica blanda.
542.000 robots industriales instalados y China con más de la mitad del mercado
La inversión financiera coincide con un mercado industrial que ya tiene una escala considerable.
La Federación Internacional de Robótica (IFR) contabilizó 542.000 nuevos robots industriales instalados durante 2024. Fue el segundo registro anual más alto de la historia, solo un 2 % por debajo del máximo alcanzado en 2022.
Durante cuatro años consecutivos las instalaciones mundiales se han mantenido por encima de las 500.000 unidades.
El parque mundial de robots industriales operativos alcanzó los 4,664 millones de unidades en 2024, un 9 % más que el año anterior.
La distribución geográfica muestra además dónde está desplazándose el centro de gravedad de la automatización.
| Región | Cuota de nuevas instalaciones en 2024 |
|---|---|
| Asia | 74 % |
| Europa | 16 % |
| América | 9 % |
China por sí sola representó aproximadamente el 54 % de las instalaciones mundiales, con 295.000 robots.
Hay otro cambio importante. Por primera vez, los fabricantes chinos superaron a los proveedores extranjeros dentro de su propio mercado y alcanzaron una cuota del 57 %, según la IFR. Aproximadamente una década antes representaban alrededor del 28 %.
Europa evolucionó en sentido contrario durante 2024.
Las instalaciones europeas descendieron un 8 %, aunque el resultado continuó siendo el segundo más alto registrado en la región. Alemania instaló cerca de 27.000 unidades y mantuvo su posición como principal mercado europeo.
La diferencia entre Europa y Asia es relevante para la robótica blanda porque fabricar robots comercialmente viables requiere algo más que algoritmos.
Actuadores, reductores, motores, sensores, cámaras, electrónica de potencia, baterías, materiales y capacidad de producción forman una cadena industrial donde la escala puede reducir considerablemente los costes.
La IA puede mejorar la autonomía de una máquina, pero no elimina la necesidad de fabricarla.
La robótica blanda intenta resolver un problema que los robots rígidos llevan décadas evitando
Buena parte de la automatización industrial tradicional funciona porque el entorno está cuidadosamente controlado.
Un robot sabe dónde encontrará una pieza, cuál será su geometría y cómo debe moverla. Las fábricas diseñan células, jaulas, cintas y utillajes precisamente para reducir las situaciones inesperadas.
La robótica blanda busca trabajar mejor cuando esa rigidez deja de ser una ventaja.
Una pinza convencional puede manipular miles de piezas idénticas con enorme velocidad y precisión. El problema aparece cuando tiene que recoger tomates, pan, fruta, productos de geometría irregular o tejidos sin aplastarlos.
Una pinza flexible puede deformarse alrededor del objeto y distribuir la presión.
Ese principio explica por qué uno de los mercados más desarrollados para esta tecnología es la manipulación de alimentos.
También tiene aplicaciones evidentes en logística, donde los almacenes contienen objetos de tamaños, pesos y formas muy diferentes.
En medicina la flexibilidad abre otras posibilidades. Dispositivos que interactúan directamente con el cuerpo humano pueden beneficiarse de estructuras deformables y materiales que reduzcan las fuerzas concentradas. Exoesqueletos blandos y prendas robóticas buscan además proporcionar asistencia sin recurrir necesariamente a estructuras metálicas rígidas.
La dificultad está en controlar esas máquinas.
Un brazo industrial rígido puede modelarse matemáticamente con bastante precisión porque sus articulaciones tienen movimientos definidos. Una estructura blanda puede deformarse simultáneamente en muchos puntos.
Añadir inteligencia artificial puede ayudar a interpretar sensores, cámaras y fuerzas para ajustar el movimiento en tiempo real, pero también aumenta la complejidad del sistema.
Ahí aparece una de las conexiones reales entre el auge actual de la IA y la robótica blanda.
Los modelos de visión, aprendizaje por refuerzo, planificación y modelos multimodales pueden permitir que un robot se adapte mejor a objetos y situaciones que no estaban exactamente definidos durante su programación.
Pero todavía existe una distancia considerable entre una demostración de laboratorio y una máquina que pueda repetir una operación millones de veces en una fábrica.
Durabilidad de los materiales, precisión, mantenimiento, coste, integración y seguridad siguen siendo obstáculos importantes.
También explica por qué las previsiones de crecimiento de este mercado deben interpretarse con cautela. El 38,6 % anual previsto por NMSC produciría una expansión muy rápida, pero dependerá de que tecnologías que hoy funcionan en aplicaciones concretas puedan fabricarse y desplegarse a mayor escala.
La inversión récord en robótica durante 2026 proporciona capital para intentarlo.
La compra de ABB Robotics muestra que SoftBank está dispuesto a pagar miles de millones para participar en la convergencia entre inteligencia artificial y máquinas físicas. La ronda de NEURA refleja el interés por nuevos fabricantes de robots cognitivos. Y las cifras de la IFR demuestran que la automatización industrial no parte de cero: ya existen casi 4,7 millones de robots industriales trabajando en todo el mundo.
La robótica blanda ocupa una posición más pequeña dentro de ese mercado.
Su oportunidad está precisamente en las tareas que siguen siendo difíciles de automatizar porque implican objetos delicados, cuerpos humanos o entornos demasiado variables para los robots rígidos tradicionales.
El dinero que está llegando a la Physical AI puede acelerar su desarrollo, pero todavía queda por demostrar cuánto de esa inversión terminará convertido en robots blandos desplegados comercialmente y cuánto se concentrará en humanoides, brazos industriales y otras arquitecturas convencionales equipadas con mejores modelos de IA.
vía: nextmsc