Por qué Google acelera sus centros de datos en Asia

La carrera por la infraestructura de Inteligencia Artificial ya no se está jugando solo en Estados Unidos o en Europa. Asia se ha convertido en una pieza central del mapa global del cloud, y Google está reforzando su presencia con nuevos centros de datos y regiones cloud en mercados donde coinciden tres factores decisivos: crecimiento digital, presión regulatoria y necesidad de capacidad para cargas de IA. La señal más visible está en India, donde Andhra Pradesh figura ya en la web oficial de Google como ubicación “en desarrollo” dentro de su red global de centros de datos.

El proyecto indio ha ganado relevancia en las últimas semanas porque The Economic Times asegura que Google prevé iniciar a finales de abril las obras de un gran campus de centros de datos en el entorno de Visakhapatnam. Ese medio cifra la inversión en unos 15.000 millones de dólares, habla de una capacidad prevista de 1 GW repartida en tres campus y sitúa la ceremonia de arranque el 28 de abril. Google, sin embargo, no ha detallado públicamente en su página oficial ni el importe final ni la potencia total del proyecto, por lo que esas cifras deben leerse, por ahora, como información adelantada por prensa india y no como una ficha técnica cerrada por la compañía.

Asia ya no es un mercado periférico para Google

La mejor prueba de ese cambio de escala está en el propio mapa de Google. Su red de centros de datos suma 29 ubicaciones activas en 11 países, y en Asia ya aparecen, además de las instalaciones operativas en Singapur, Japón y Taiwán, tres grandes desarrollos en marcha: Andhra Pradesh, Chonburi y Selangor. Es decir, India, Tailandia y Malasia forman parte de la siguiente ola de expansión física del grupo en la región.

En Malasia, Google anunció en mayo de 2024 una inversión de 2.000 millones de dólares para levantar su primer centro de datos y su primera región cloud en el país, con el argumento explícito de responder a la demanda local de servicios cloud y de IA. Meses después, en septiembre de 2024, la compañía comunicó también un plan de 1.000 millones de dólares para construir infraestructura cloud y de centros de datos en Tailandia. No son movimientos tácticos ni aperturas menores: muestran una estrategia regional coherente para acercar capacidad a mercados donde el uso de servicios digitales y de cargas empresariales en la nube sigue creciendo.

Google no está sola. AWS confirmó en 2024 que su nueva región Asia Pacific (Bangkok) entraría en servicio a comienzos de 2025, con una inversión prevista de más de 5.000 millones de dólares en Tailandia hasta 2037. Microsoft, por su parte, sostiene que en 2025 lanzó nuevas regiones de centros de datos en Malasia e Indonesia y que prepara más aperturas en India y Taiwán en 2026. La conclusión es bastante clara: Asia ha dejado de ser un complemento de la infraestructura global y ha pasado a convertirse en uno de sus principales frentes de expansión.

La demanda se desplaza hacia donde están los usuarios y los datos

Una de las razones de fondo es la propia evolución del mercado asiático. La región combina escala demográfica, adopción digital y una base empresarial que todavía sigue migrando muchas cargas desde sistemas locales a plataformas cloud. En ese contexto, construir más cerca del usuario ya no es solo una cuestión comercial, sino técnica. Menos distancia significa menos latencia, mejor respuesta para aplicaciones en tiempo real y más margen para operar servicios sensibles a retrasos, desde analítica hasta asistentes basados en IA.

En el caso de Google, además, no se trata únicamente de servir aplicaciones cloud de terceros. Sus centros de datos sostienen también servicios propios como Search, Maps o Workspace. Cuando la compañía anunció su inversión en Malasia, dejó claro que esa infraestructura serviría tanto para sus productos globales como para ampliar el acceso a capacidades de IA y cloud dentro del país. Esa dualidad explica por qué el despliegue físico gana peso: Google necesita capacidad para clientes corporativos, pero también para alimentar su propia capa de servicios digitales en regiones cada vez más intensivas en datos.

India encaja especialmente bien en esta lógica. Google Cloud ya ofrece controles de residencia de datos para India y dispone de herramientas específicas para entornos que necesitan mantener cargas dentro del país. A eso se suma la evolución regulatoria india, con la Ley de Protección de Datos Personales Digitales de 2023 y normas posteriores que han reforzado el foco sobre tratamiento, control y transferencia de datos. El marco no equivale a una prohibición general de transferencias internacionales, pero sí empuja a los proveedores a reforzar infraestructura local y opciones de residencia de datos para empresas y administraciones.

Algo parecido sucede en otros mercados del sudeste asiático. Indonesia aprobó su ley general de protección de datos en 2022, con requisitos específicos para transferencias transfronterizas, mientras que Vietnam reforzó con el Decreto 53 la aplicación práctica de sus exigencias de localización en determinados supuestos vinculados a ciberseguridad. No son normas idénticas, pero sí apuntan en una dirección común: el diseño de la infraestructura cloud en Asia cada vez depende más de soberanía, cumplimiento y control local.

La IA cambia por completo el tipo de centro de datos que hace falta

La segunda gran razón del giro asiático tiene que ver con la IA. Un centro de datos pensado para cargas cloud tradicionales no es exactamente lo mismo que una instalación diseñada para una nueva generación de inferencia, entrenamiento, almacenamiento intensivo y redes de alta velocidad. La Agencia Internacional de la Energía advirtió hace solo unos días de que el consumo eléctrico de los centros de datos va camino de duplicarse de aquí a 2030 y de que el uso energético de los centros centrados en IA podría triplicarse.

Eso obliga a buscar ubicaciones con suelo, conectividad y, sobre todo, energía disponible a gran escala. Asia ofrece varias combinaciones atractivas para esta ecuación: costes aún competitivos frente a ciertos mercados occidentales, gobiernos interesados en atraer inversión digital y una demanda regional que justifica campus cada vez mayores. En Andhra Pradesh, por ejemplo, The Economic Times habla de más de 600 acres reservados para el desarrollo y de una capacidad prevista de 1 GW, mientras Reuters había informado en 2025 de un proyecto de 1 GW en Visakhapatnam como el mayor hub asiático de Google fuera de Estados Unidos. Aunque las cifras concretas han variado en distintas informaciones, la dirección es inequívoca: Google quiere levantar en India uno de sus activos estratégicos para la siguiente fase de la IA.

La dimensión energética también explica por qué estos proyectos se planifican cada vez más como hubs y no como un único edificio. Un campus de esta escala permite modular capacidad, repartir cargas, encajar nuevas fases según disponibilidad eléctrica y preparar interconexión con cables, redes y servicios regionales. En el caso de Visakhapatnam, la prensa india ha vinculado el proyecto a la ambición de convertir la zona en una nueva puerta digital para India, con mejor salida internacional hacia el sudeste asiático y Oceanía.

No es solo crecimiento: es una redistribución del cloud mundial

Lo que está ocurriendo en Asia no implica que Estados Unidos o Europa vayan a perder peso. Ambos seguirán siendo polos esenciales del cloud y de la infraestructura de IA. Pero sí significa que el modelo histórico, basado en unos pocos grandes nodos que sirven mercados muy amplios, está dejando paso a una red más distribuida. Los proveedores necesitan más presencia local para cumplir normas, bajar latencia, acercar inferencia y dar respuesta a clientes que ya no aceptan depender siempre de una región remota.

En ese contexto, Google está ampliando capacidad allí donde ve una convergencia difícil de ignorar: población conectada, empresas en transición al cloud, políticas públicas favorables y necesidad creciente de infraestructura preparada para IA. Andhra Pradesh es el caso más visible ahora mismo, pero el patrón es más amplio. Tailandia y Malasia ya están en la hoja de ruta. Y si la evolución del mercado mantiene el ritmo actual, Asia no será una extensión del cloud global: será uno de los lugares donde se decida buena parte de su siguiente etapa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Google está invirtiendo más en centros de datos en Asia?
Porque la región combina fuerte crecimiento digital, más demanda de cloud e IA, exigencias crecientes de residencia de datos y oportunidades para desplegar infraestructura más cerca de usuarios y empresas. Google ya tiene en desarrollo nuevos proyectos en India, Tailandia y Malasia.

¿Está confirmado el proyecto de Google en Andhra Pradesh?
Sí está confirmado que Andhra Pradesh figura como ubicación en desarrollo en la web oficial de Google. Lo que todavía no ha detallado oficialmente la compañía son cifras como el importe exacto o la capacidad total. Esos datos han sido adelantados por medios como The Economic Times.

¿Qué papel juega la regulación en esta expansión?
Un papel importante. India, Indonesia y Vietnam han reforzado sus marcos de protección de datos y de control sobre tratamiento o almacenamiento local en distintos supuestos, lo que empuja a los grandes proveedores a ofrecer más capacidad dentro de cada mercado.

¿La IA está cambiando el diseño de los centros de datos en Asia?
Sí. Las cargas de IA exigen más potencia, refrigeración y densidad de hardware. La IEA prevé que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplique antes de 2030, con un aumento aún mayor en instalaciones centradas en IA.

vía: cloudcomputing-news

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