La candidatura de Móra la Nova, en Tarragona, para albergar una de las futuras gigafactorías europeas de inteligencia artificial quiere apoyarse en la eficiencia energética como uno de sus principales argumentos. El proyecto plantea una instalación escalable desde una primera fase de hasta 55 MW hasta alcanzar los 150 MW, con cobertura renovable durante las 24 horas, un consumo de agua prácticamente nulo para refrigeración y un objetivo de eficiencia energética situado entre los más exigentes del sector.
Las claves de la gigafactoría de IA de Móra la Nova en 20 segundos
- La propuesta parte de una primera fase de hasta 55 MW y podría crecer hasta 150 MW.
- El proyecto aspira a operar con cobertura renovable las 24 horas del día.
- El diseño prevé un consumo de agua prácticamente nulo para la refrigeración.
- El objetivo de eficiencia se sitúa en un PUE de entre 1,15 y 1,2.
- La futura subestación de Els Aubals será una pieza relevante para garantizar la capacidad eléctrica inicial.
La iniciativa se enmarca en la carrera europea por desplegar grandes infraestructuras de computación capaces de entrenar y ejecutar modelos avanzados de inteligencia artificial. Estas instalaciones necesitan enormes cantidades de electricidad y concentran miles de aceleradores, redes de alta velocidad y sistemas de almacenamiento, por lo que la disponibilidad energética se ha convertido en uno de los factores que más pesan a la hora de elegir ubicación.
En este contexto, Móra la Nova quiere presentar una candidatura que no dependa únicamente de la potencia disponible, sino también de cómo se suministra y gestiona esa energía.
Hasta 150 MW de capacidad con crecimiento por fases
El planteamiento parte de una primera etapa de hasta 55 MW, respaldada por la futura subestación de Els Aubals.
A partir de ahí, la infraestructura podría ampliarse progresivamente hasta alcanzar 150 MW de potencia.
La estrategia por fases permite adaptar el crecimiento a la demanda real y a la disponibilidad de infraestructura eléctrica. En un proyecto de esta escala, construir toda la capacidad desde el primer día puede resultar innecesariamente costoso si el volumen de computación no llega de forma inmediata.
El enfoque modular también facilita acompasar la incorporación de nuevos sistemas de IA con la evolución tecnológica de los aceleradores.
La potencia eléctrica es especialmente relevante porque los nuevos centros de datos para IA consumen mucho más por rack que los centros convencionales. Las GPU y otros aceleradores actuales necesitan densidades eléctricas muy superiores y obligan a repensar tanto la alimentación como la refrigeración.
Por eso una instalación de 150 MW ya no puede entenderse simplemente como un edificio con servidores. Necesita subestaciones, conexiones de alta capacidad, sistemas de respaldo y una planificación energética de largo plazo.
Cobertura renovable las 24 horas
Uno de los argumentos más ambiciosos de la candidatura es la intención de operar con cobertura de energías renovables durante las 24 horas del día.
No se trata únicamente de compensar el consumo anual mediante certificados o contratos renovables, sino de acercar el suministro eléctrico a una cobertura horaria más continua.
Ese matiz importa porque un centro de datos funciona de forma permanente.
La generación solar puede cubrir buena parte del consumo durante determinadas horas, pero desaparece durante la noche. La eólica también es variable. Conseguir una cobertura renovable continua exige combinar diferentes fuentes de generación, almacenamiento, contratos de energía y respaldo de red.
La información difundida sobre la candidatura plantea precisamente esa combinación como uno de sus elementos diferenciales.
La Ribera d’Ebre cuenta además con una larga tradición energética y una infraestructura eléctrica relevante, un factor que puede ayudar a explicar por qué se ha elegido la zona para impulsar el proyecto.
El reto será demostrar que ese suministro puede mantenerse a la escala que requiere una infraestructura de hasta 150 MW.
Un PUE entre 1,15 y 1,2
Otro de los objetivos anunciados es alcanzar un Power Usage Effectiveness (PUE) de entre 1,15 y 1,2.
El PUE es una de las métricas más utilizadas para medir la eficiencia energética de un centro de datos.
Se obtiene dividiendo toda la electricidad consumida por la instalación entre la energía utilizada directamente por los equipos de tecnologías de la información.
Un PUE de 2,0 significa, de forma simplificada, que por cada unidad de electricidad utilizada por servidores y sistemas informáticos se consume otra cantidad equivalente en refrigeración, distribución eléctrica y otros servicios auxiliares.
Cuanto más se aproxima la cifra a 1,0, menor es la energía destinada a esas funciones adicionales.
Un valor de 1,15-1,2 sería competitivo para una instalación de nueva generación, aunque el PUE real dependerá de las condiciones operativas, la carga del centro, la temperatura exterior y la tecnología de refrigeración utilizada.
| PUE | Interpretación aproximada |
|---|---|
| 2,0 | Mucha energía auxiliar respecto al consumo IT |
| 1,5 | Eficiencia mejorada |
| 1,2 | Centro de datos de alta eficiencia |
| 1,0 | Límite teórico: toda la energía va a la carga IT |
La Generalitat señala que los avances en diseño y refrigeración permiten reducir considerablemente la energía auxiliar respecto a instalaciones construidas hace una década.
Refrigeración con un consumo de agua prácticamente nulo
El agua es otro de los puntos sensibles en la expansión de los centros de datos.
Algunas tecnologías de refrigeración evaporativa pueden consumir volúmenes importantes, especialmente en regiones cálidas y durante periodos de alta temperatura.
La candidatura de Móra la Nova plantea un consumo de agua prácticamente nulo para la refrigeración, lo que apunta a sistemas que reduzcan o eviten el uso de agua evaporada como mecanismo principal para eliminar calor.
Este aspecto puede ser especialmente relevante en España, donde la disponibilidad de agua y las sequías periódicas han convertido el consumo hídrico de grandes infraestructuras en un asunto cada vez más vigilado.
La inteligencia artificial complica además el problema porque los aceleradores de última generación concentran más potencia térmica en espacios cada vez menores.
Eso está haciendo que la industria adopte con mayor rapidez soluciones de refrigeración líquida directa al chip y circuitos cerrados donde el líquido se reutiliza continuamente.
Reducir el consumo de agua no significa eliminar la necesidad de refrigeración. Significa trasladar el problema hacia sistemas capaces de extraer y disipar el calor con una utilización hídrica mucho menor.
Las gigafactorías europeas necesitarán mucha más infraestructura que GPU
La candidatura catalana debe entenderse dentro de un programa europeo mucho mayor.
La Unión Europea trabaja en el despliegue de gigafactorías de inteligencia artificial, instalaciones de computación de gran escala destinadas a entrenar y ejecutar modelos avanzados.
Estas infraestructuras serán considerablemente mayores que las actuales AI Factories y estarán orientadas a reunir grandes cantidades de aceleradores, almacenamiento y capacidad de red.
El desafío no consiste únicamente en conseguir suficientes GPU.
Cada nuevo clúster necesita decenas o cientos de megavatios de electricidad, sistemas de refrigeración, fibra de alta capacidad y una cadena de suministro capaz de mantener operativa la instalación.
La disponibilidad de terreno y energía puede acabar siendo tan importante como el acceso al hardware.
Ese es precisamente el terreno donde Móra la Nova quiere competir.
La Ribera d’Ebre busca transformar su perfil energético
El proyecto tendría también implicaciones territoriales.
La Ribera d’Ebre ha estado tradicionalmente vinculada a la producción energética y ahora aspira a aprovechar parte de esa experiencia e infraestructura para atraer actividad digital.
Una gigafactoría de IA podría generar demanda de servicios tecnológicos, redes de comunicaciones, mantenimiento eléctrico, ingeniería y perfiles especializados.
Pero la magnitud real de ese efecto dependerá de que la candidatura llegue finalmente a convertirse en uno de los proyectos seleccionados.
Por ahora se trata de una propuesta, no de una infraestructura aprobada ni en construcción.
También será necesario definir aspectos como inversión total, calendario, tecnología de refrigeración definitiva, proveedores de computación y modelo de operación.
El objetivo de 150 MW representa la capacidad máxima prevista, no una potencia que vaya a estar disponible desde el primer día.
Energía y eficiencia se convierten en argumentos para atraer IA
La carrera por instalar infraestructuras de inteligencia artificial está cambiando la forma en que regiones y países presentan sus candidaturas.
Hace unos años bastaba con disponer de suelo, fibra y una conexión eléctrica razonable.
Los nuevos centros de IA elevan mucho el listón.
Necesitan energía abundante, contratos de largo plazo, refrigeración eficiente y capacidad para ampliar rápidamente la infraestructura si aumenta la demanda.
Móra la Nova intenta responder a esas condiciones con una combinación concreta: hasta 150 MW, suministro renovable continuo, bajo consumo de agua y un PUE objetivo de entre 1,15 y 1,2.
Ahora deberá demostrar que esas cifras pueden mantenerse cuando el proyecto pase de la propuesta al diseño técnico definitivo.
Si la candidatura prospera, la Ribera d’Ebre podría pasar de ser una zona asociada históricamente a la generación energética a convertirse también en una localización relevante para una de las infraestructuras digitales más exigentes de Europa.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta potencia tendrá la gigafactoría de IA de Móra la Nova?
La propuesta contempla una primera fase de hasta 55 MW y capacidad para crecer progresivamente hasta 150 MW.
¿Funcionará únicamente con energías renovables?
El proyecto plantea una cobertura renovable durante las 24 horas del día. La forma concreta de conseguirla dependerá de la combinación de generación, almacenamiento, contratos energéticos y red eléctrica.
¿Qué significa un PUE de 1,15?
Indica que, por cada unidad de energía consumida por los equipos informáticos, aproximadamente 0,15 unidades adicionales se destinan a refrigeración, distribución eléctrica y otros sistemas auxiliares. Es un nivel de eficiencia elevado para un centro de datos.
¿La gigafactoría de Móra la Nova ya está aprobada?
No. Móra la Nova es una candidatura para albergar una de las futuras gigafactorías europeas de inteligencia artificial. La propuesta todavía debe superar el proceso de selección y las correspondientes fases de planificación y autorización.