Microsoft ha presentado Majorana 2, una nueva versión de su procesador cuántico topológico con la que afirma haber multiplicado por 1.000 la estabilidad de sus cúbits respecto a su chip anterior. La compañía asegura que el avance, apoyado en un nuevo diseño de materiales desarrollado con ayuda de inteligencia artificial, le permite recortar a la mitad su hoja de ruta y fijar ahora 2029 como objetivo para disponer de un ordenador cuántico escalable y tolerante a fallos.
El anuncio llega en un momento de fuerte competencia entre grandes tecnológicas, laboratorios públicos y startups por demostrar qué arquitectura cuántica puede convertirse en una máquina útil fuera del laboratorio. IBM, Google, Amazon, Quantinuum, PsiQuantum y varios grupos chinos siguen caminos distintos. Microsoft, en cambio, mantiene una apuesta mucho más singular: los cúbits topológicos basados en modos cero de Majorana, una vía que promete menor tasa de error y mayor escalabilidad, pero que también ha estado rodeada de debate científico.
Plomo en lugar de aluminio para lograr cúbits más estables
La principal novedad de Majorana 2 está en la pila de materiales. Microsoft ha sustituido el aluminio usado en Majorana 1 por plomo como superconductor y ha actualizado la región semiconductora activa con una combinación de arseniuro de indio y arseniuro de indio-antimoniuro. Según la compañía, este cambio duplica con creces la brecha topológica, una propiedad clave porque protege al cúbit frente al ruido ambiental y los errores.
El resultado, siempre según Microsoft, es un salto relevante en la vida útil de los cúbits. En Majorana 1, las duraciones se situaban entre 1 y 12 milisegundos. En Majorana 2, la vida media supera los 20 segundos y en algunos casos pasa de un minuto. Para una tecnología cuántica, donde la fragilidad de los estados es uno de los mayores obstáculos, esta diferencia cambia la conversación si se confirma de forma independiente.
Majorana 2 está construido sobre tetrons, un tipo de cúbit topológico formado por dos nanohilos superconductores con modos cero de Majorana en sus extremos. La información cuántica se almacena mediante la paridad, es decir, si el número de electrones en el topoconductor es par o impar. Las operaciones se realizan mediante mediciones, activadas y desactivadas con pulsos digitales que conectan y desconectan puntos cuánticos de los nanohilos.
Este enfoque de control basado en mediciones es importante porque, según Microsoft, permite leer el cúbit en una sola operación y medir la paridad conjunta de dos cúbits. Esa capacidad es necesaria para implementar corrección de errores cuánticos, el ingrediente que separa los experimentos actuales de una máquina realmente tolerante a fallos.
| Elemento | Majorana 1 | Majorana 2 |
|---|---|---|
| Superconductor principal | Aluminio | Plomo |
| Región semiconductora | Material previo de Microsoft | InAs / InAsSb |
| Vida útil de los cúbits | 1-12 milisegundos | Media de 20 segundos |
| Casos máximos reportados | Milisegundos | Más de un minuto |
| Mejora declarada | — | Más de 1.000 veces |
| Objetivo de hoja de ruta | Más largo plazo | Ordenador escalable en 2029 |
La IA también entra en el diseño de materiales cuánticos
Uno de los puntos más llamativos del anuncio es el papel de la inteligencia artificial. Microsoft sostiene que el avance en Majorana 2 se logró con ayuda de IA aplicada al diseño y fabricación de la nueva pila de materiales. La empresa presenta este uso como una demostración de cómo los modelos pueden acelerar investigación física compleja, no solo escribir código o generar texto.
La idea tiene sentido. La computación cuántica topológica depende de materiales extremadamente delicados, interfaces limpias y propiedades electrónicas difíciles de ajustar. Encontrar una combinación que produzca una fase topológica estable exige explorar muchas variables: composición, crecimiento del material, geometría, contacto entre capas, control eléctrico, temperatura y ruido. Si la IA ayuda a reducir ese espacio de búsqueda, puede acelerar ciclos que antes requerían años de prueba y error.
Microsoft también relaciona Majorana 2 con DARPA. La agencia estadounidense seleccionó previamente a Microsoft y PsiQuantum para avanzar a la fase final de su programa US2QC, integrado en la Quantum Benchmarking Initiative, cuyo objetivo es evaluar si alguna arquitectura puede alcanzar computación cuántica útil antes de 2033. Para Microsoft, seguir dentro de este proceso aporta una validación externa de su hoja de ingeniería, aunque no equivale por sí solo a cerrar el debate científico sobre sus cúbits.
La empresa afirma que pretende construir un prototipo tolerante a fallos basado en cúbits topológicos en “años, no décadas”. Es una promesa ambiciosa. Una cosa es demostrar mejores dispositivos de pocos cúbits y otra muy distinta escalar hacia sistemas con suficientes cúbits físicos, control, corrección de errores, criogenia, fabricación repetible y software para ejecutar problemas útiles.
El debate científico sigue abierto
El anuncio de Majorana 2 debe leerse con cautela. Microsoft lleva años defendiendo que su enfoque topológico puede acortar el camino hacia un ordenador cuántico práctico. Pero sus afirmaciones sobre Majoranas y cúbits topológicos han recibido escepticismo de parte de la comunidad científica, especialmente tras controversias anteriores y por la dificultad de reproducir de forma abierta los resultados.
Nature ya recogió en 2025 dudas de físicos sobre las pruebas presentadas por Microsoft en torno a Majorana 1. Algunos expertos consideran prometedora la aproximación, pero piden más datos públicos, reproducibilidad independiente y evidencias más sólidas de que los dispositivos se comportan realmente como cúbits topológicos protegidos. Reuters también ha señalado que Microsoft se enfrenta a críticas de investigadores que reclaman más transparencia, mientras la compañía defiende que ha compartido datos suficientes con organismos como DARPA.
Esta tensión es normal en un campo donde las promesas son enormes y los resultados experimentales pueden ser difíciles de interpretar. Los cúbits topológicos, si funcionan como se espera, podrían reducir de forma notable la carga de corrección de errores frente a otras arquitecturas. Pero precisamente por eso las pruebas deben ser especialmente rigurosas.
Microsoft no compite solo contra otras empresas. Compite contra una pregunta física básica: si su arquitectura puede fabricarse de forma repetible, escalarse y corregirse hasta ejecutar cálculos útiles. La mejora de vida útil es un dato fuerte si resiste el escrutinio, pero todavía queda por demostrar la integración a gran escala.
Por qué importa para la industria tecnológica
La computación cuántica tolerante a fallos podría cambiar áreas como química computacional, materiales, optimización, criptografía poscuántica, simulación molecular y determinados problemas científicos imposibles de abordar con ordenadores clásicos. No sustituirá a los centros de datos tradicionales ni a la inteligencia artificial generativa, pero podría resolver clases de problemas muy específicas con un impacto industrial enorme.
Por eso la fecha de 2029 importa. Microsoft no está anunciando un producto comercial masivo para mañana, sino una aceleración de su calendario. Si logra acercarse a un prototipo tolerante a fallos a finales de la década, presionará a competidores y reforzará la idea de que la carrera cuántica está pasando de la investigación básica a la ingeniería de sistemas.
También hay una lectura estratégica para la propia Microsoft. La compañía no quiere quedar reducida a proveedor de nube e IA. Azure Quantum, su investigación en materiales, sus alianzas con laboratorios y su participación en programas de evaluación como los de DARPA le permiten disputar una capa futura de computación avanzada. En una industria donde la IA ya consume cantidades enormes de cómputo clásico, la posibilidad de añadir una plataforma cuántica útil sería una ventaja de largo plazo.
Majorana 2 no cierra la carrera cuántica. Tampoco elimina las dudas. Pero sí marca un avance importante en la narrativa de Microsoft: más estabilidad, nuevos materiales, control basado en mediciones, ayuda de IA y una fecha concreta para escalar. La prueba real llegará cuando la comunidad pueda evaluar con más detalle los datos, la reproducibilidad y el camino hacia sistemas con corrección de errores funcional.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Majorana 2?
Majorana 2 es el nuevo procesador cuántico topológico de Microsoft. La compañía afirma que sus cúbits son 1.000 veces más fiables que los de su procesador anterior y que tienen una vida media de unos 20 segundos.
¿Qué cambia respecto a Majorana 1?
El cambio principal está en los materiales. Microsoft sustituye el aluminio por plomo como superconductor y usa una nueva región semiconductora basada en arseniuro de indio y arseniuro de indio-antimoniuro.
¿Por qué son importantes los cúbits topológicos?
Porque, en teoría, pueden ser más resistentes al ruido y a los errores que otros tipos de cúbits. Eso podría reducir la complejidad necesaria para construir ordenadores cuánticos tolerantes a fallos.
¿Está demostrado que Microsoft vaya a tener un ordenador cuántico útil en 2029?
No. Microsoft ha fijado 2029 como objetivo, pero todavía debe demostrar que su arquitectura puede escalarse, corregir errores y reproducirse de forma fiable. Parte de la comunidad científica sigue pidiendo más transparencia y validación independiente.