Las empresas están aumentando su inversión en inteligencia artificial y aseguran obtener mayores retornos, pero la calidad y disponibilidad de los datos se ha convertido en el principal obstáculo para extraer más valor de la tecnología. Es una de las principales conclusiones de The Value of AI 2026, el estudio elaborado por Oxford Economics para SAP a partir de una encuesta a 2.600 directivos de 13 países realizada entre marzo y mayo de 2026.
Las claves del informe SAP y Oxford Economics en 30 segundos
- La IA ya apoya el 30 % de las tareas en la empresa media encuestada y se espera que llegue al 48 % dentro de dos años.
- La inversión media declarada ronda los 28 millones de dólares y las compañías prevén aumentarla un 45 %.
- El ROI medio comunicado alcanza el 21 % y las expectativas a dos años suben al 38 %.
- El 73 % señala los problemas de calidad o disponibilidad de datos como freno al valor.
- Solo el 3 % se considera completamente preparado para desplegar y escalar agentes de IA.
El informe dibuja una etapa distinta a la experimentación inicial con inteligencia artificial. La pregunta para muchas organizaciones ya no es únicamente qué puede hacer un modelo, sino cuánto dinero dedicar a estas tecnologías, dónde integrarlas y cómo comprobar que producen resultados suficientes para justificar la inversión.
Los datos de SAP y Oxford Economics apuntan en esa dirección. Según el estudio, la IA apoya actualmente el 30 % de las tareas realizadas en la empresa media encuestada, frente al 25 % registrado un año antes. Los participantes esperan que esa proporción llegue al 48 % dentro de dos años, por encima del 41 % que anticipaba la edición anterior del informe.
Hay que tener en cuenta el alcance de la muestra. Oxford Economics encuestó a 2.600 personas con cargos de director o superiores en Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Singapur, Tailandia, Reino Unido y Estados Unidos. La mitad pertenecía a empresas de entre 500 y 1.500 empleados y la otra mitad a organizaciones de 1.500 trabajadores o más. España no figura entre los países estudiados.
Las empresas prevén aumentar un 45 % su inversión en IA
El gasto continúa creciendo.
La empresa media incluida en el estudio espera dedicar aproximadamente 28 millones de dólares a inteligencia artificial durante 2026, incluyendo tecnología, talento y otros costes relacionados. La cifra comparable del informe anterior era de 26,7 millones.
El cambio más importante aparece al mirar hacia adelante. Los participantes esperan incrementar su inversión aproximadamente un 45 % durante los próximos dos años.
Las cifras varían considerablemente según el país. En Estados Unidos, por ejemplo, el gasto declarado alcanza 37,2 millones de dólares, mientras que en Tailandia se sitúa en 18,3 millones. Francia declara 36 millones y Alemania 30 millones.
El retorno sobre la inversión (ROI) también mejora según las respuestas recogidas.
Las empresas calculan un retorno medio de 6,3 millones de dólares, equivalente al 21 %, durante este año. En la edición anterior del estudio, la cifra era de 4,7 millones y un 16 %.
Para dentro de dos años, las organizaciones esperan alcanzar aproximadamente 15,9 millones de dólares de retorno y un ROI del 38 %.
Estas cifras deben interpretarse como resultados declarados y expectativas de los encuestados. No constituyen una medición contable independiente realizada por Oxford Economics sobre los balances de las 2.600 empresas.
La propia encuesta muestra esa diferencia entre expectativas y resultados consolidados. Aunque el 69 % se declara satisfecho con el ROI actual de su inteligencia artificial, un 67 % no está convencido de que su implantación esté alcanzando todo su potencial.
El estudio detecta además un cambio en lo que las empresas consideran valor. Solo el 22 % discrepa de que el ROI de la IA se esté midiendo cada vez más por el valor generado y no exclusivamente por el ahorro de costes.
De hecho, los resultados más positivos aparecen en áreas como la generación de información para tomar decisiones y la relación con clientes. El ahorro y la productividad también mejoran para una parte de los participantes, pero no aparecen como los beneficios más destacados.
La IA agéntica dispara las expectativas, aunque solo el 3 % se siente preparado
Los agentes de IA concentran algunas de las expectativas más elevadas del informe.
El 83 % de las empresas atribuye a la IA agéntica un potencial entre moderado y muy alto para transformar su organización y el 64 % afirma haber probado ya algún caso de uso.
Pero existe una diferencia considerable entre experimentar y estar preparado para desplegar agentes a gran escala.
Solo el 3 % considera que su organización está completamente preparada. Un 29 % afirma estar preparada aunque todavía tiene algunas carencias, el 53 % se define como parcialmente preparada y el 15 % reconoce que no lo está.
Además, solo la mitad de las empresas afirma disponer de una comprensión clara y compartida sobre qué es la IA agéntica y qué puede hacer.
Las expectativas económicas han aumentado todavía más rápido. El ROI esperado para la IA agéntica ha pasado del 10 % indicado en la edición anterior al 17 % actual.
Para los próximos dos años, los participantes calculan un retorno potencial medio de 17,6 millones de dólares, frente a los 4,3 millones previstos en el estudio anterior.
El dato representa una expectativa, no un retorno ya obtenido. Y el propio informe aporta razones para ser prudente.
Todas las organizaciones encuestadas que estaban experimentando o utilizando IA agéntica habían encontrado al menos un problema durante su adopción. Un 62 % señala que el esfuerzo de integración resultó mayor de lo esperado, mientras que un 50 % observó problemas crecientes de fiabilidad o calidad al ampliar su utilización.
El 49 % tuvo dificultades para reproducir o depurar el comportamiento de los agentes, el 45 % obtuvo resultados diferentes entre equipos o regiones para un mismo proceso y un 44 % experimentó agentes que ejecutaron acciones incorrectas.
Datos, gobernanza y trabajadores aparecen como el verdadero cuello de botella
El informe sitúa los datos por delante de la propia tecnología entre los obstáculos para obtener mayor valor.
El 73 % de las empresas identifica problemas de calidad o disponibilidad de datos, frente al 69 % de la edición anterior. Un 57 % menciona insuficiencia de capacidades o experiencia en IA, mientras que el 56 % señala la ausencia de una estrategia clara, liderazgo o alineamiento organizativo.
Las limitaciones tecnológicas aparecen en el 46 % de las respuestas y la insuficiencia de inversión en el 43 %.
El contraste es especialmente relevante porque las compañías reconocen la importancia de los datos. Un 76 % considera su disponibilidad y calidad muy importantes o críticas a la hora de tomar decisiones relacionadas con IA.
Sin embargo, solo el 62 % considera actualmente que sus datos están preparados para la inteligencia artificial, frente al 64 % del año anterior.
Las diferencias internas también son grandes. Operaciones presenta una preparación del 67 %, ventas, marketing y atención al cliente del 60 %, y desarrollo de producto del 59 %. En el extremo contrario aparecen finanzas con un 36 % y las áreas legales y de riesgo con apenas un 25 %.
La calidad de las respuestas generadas introduce otro coste. El 79 % afirma encontrarse al menos ocasionalmente con resultados de IA de baja calidad que provocan retrabajo, retrasos o acumulación de tareas. Además, un 82 % asegura haber tenido que modificar en algún grado su trabajo cotidiano por este motivo.
Los trabajadores plantean un segundo desafío.
El 79 % de los participantes considera que obtener el máximo valor de la IA requiere una transformación laboral que vaya más allá de enseñar a utilizar herramientas. Al mismo tiempo, el 78 % no está convencido de que la formación promovida por su empresa avance al mismo ritmo que las herramientas de IA.
Entre las principales preocupaciones aparecen las diferencias de alfabetización en IA, el posible deterioro del juicio crítico y la toma de decisiones, una distribución desigual de las habilidades y la pérdida del aprendizaje que tradicionalmente se producía realizando determinadas tareas.
Por eso el 75 % de las organizaciones está incorporando formación o reciclaje profesional a su planificación de plantilla y el 60 % trabaja en rediseñar puestos para introducir la colaboración con IA.
El shadow AI continúa creciendo dentro de las empresas
El estudio dedica también atención al shadow AI, es decir, el uso de herramientas de inteligencia artificial sin aprobación o supervisión formal de la organización.
Solo el 9 % asegura que esto nunca sucede.
Un 3 % afirma que ocurre con mucha frecuencia, un 23 % frecuentemente, un 37 % ocasionalmente y un 29 % raramente.
Los problemas declarados son importantes. El 54 % de las organizaciones afirma haber recibido resultados inconsistentes o incorrectos derivados del uso no autorizado de IA y un 48 % dice haber experimentado fugas de datos o exposición de propiedad intelectual.
El 38 % menciona vulnerabilidades de seguridad y el 34 %, incumplimientos normativos.
De nuevo, se trata de respuestas de los directivos encuestados y no de incidentes verificados individualmente por los autores del informe. Aun así, muestran por qué permitir herramientas de IA sin controles puede convertirse en un problema de seguridad y gobernanza.
La situación se complica con los agentes porque estos sistemas pueden recibir permisos para interactuar directamente con aplicaciones y datos.
El 63 % de las organizaciones declara disponer de permisos y controles de acceso específicos para agentes, pero solo el 44 % cuenta con un registro de agentes.
Un 62 % utiliza mecanismos human-in-the-loop, con intervención humana dentro del proceso. El 53 % dispone de procedimientos de aprobación antes del despliegue y el 50 % mantiene registros de auditoría sobre las decisiones tomadas por los agentes.
Solo el 32 % cuenta con controles de costes o utilización.
Otro dato resume la distancia entre adopción y control: apenas el 12 % considera completamente preparados sus conocimientos para gobernar la IA, y el mismo porcentaje dice lo propio de sus procesos y marcos de gobernanza. Además, únicamente el 33 % afirma disponer de salvaguardas de ingeniería sólidas para código generado mediante IA.
El informe de SAP y Oxford Economics deja así una fotografía menos centrada en quién posee el modelo más potente y más relacionada con lo que sucede después de comprar la tecnología. Las empresas encuestadas están gastando más, utilizan IA en una proporción creciente de sus tareas y esperan retornos superiores, especialmente alrededor de los agentes.
Pero los datos muestran también que la rentabilidad esperada avanza más deprisa que la preparación organizativa en algunas áreas. Datos deficientes, agentes difíciles de supervisar, empleados que recurren a herramientas no autorizadas y mecanismos de gobernanza todavía incompletos pueden limitar el retorno incluso cuando los modelos continúan mejorando.
El reto empresarial de la siguiente etapa de la IA, según los resultados del estudio, se desplaza así desde experimentar con modelos hacia integrarlos en procesos reales sin perder control sobre los datos, las personas y las decisiones que esos sistemas pueden ejecutar.
Fuentes:
- SAP, Value of AI: Oxford Economics 2026: SAP Value of AI 2026