La IA rompe una tendencia de décadas: la RAM vuelve a precios de hace 15 años

El precio de la memoria RAM está protagonizando una anomalía difícil de encontrar en la historia de la informática. Después de décadas en las que almacenar cada gigabyte resultaba progresivamente más barato, la fuerte subida de la DRAM durante 2026 ha devuelto el coste por GB a niveles que, ajustados por inflación, se aproximan a los de comienzos de la década de 2010. Sin ajustar los precios, la comparación puede llevar incluso hasta 2007-2008. Detrás del cambio está principalmente la enorme demanda de memoria asociada a la infraestructura de inteligencia artificial.

Las claves de la subida de la memoria RAM en 20 segundos

  • La DDR5 de consumo más barata ha superado en algunos registros los 11 dólares por GB.
  • En dólares nominales, son precios comparables a los observados alrededor de 2007-2008.
  • La demanda de HBM para aceleradores de IA está absorbiendo capacidad que también necesita la DRAM convencional.
  • TrendForce espera que la tensión entre oferta y demanda continúe durante 2027.

La comparación procede de los datos históricos recopilados por el proyecto DAM de la Universidad de Stanford, que continúa el conocido registro de precios de memoria de John C. McCallum y lo combina desde mediados de 2024 con precios minoristas obtenidos mediante Keepa. La serie permite observar un fenómeno que hasta hace poco parecía improbable: la curva que llevaba décadas descendiendo se ha dado la vuelta.

Eso no significa que fabricar memoria haya retrocedido tecnológicamente veinte años. Tampoco que todos los módulos DDR5 cuesten lo mismo que la DDR2 de aquella época. La comparación se refiere al precio minorista más barato encontrado por gigabyte, una distinción importante para interpretar correctamente los datos.

Décadas abaratando la memoria y apenas un año para cambiar la tendencia

La evolución histórica de la memoria informática ha sido extraordinaria.

En los primeros sistemas informáticos, almacenar unos pocos kilobytes podía representar una parte considerable del coste de una máquina. La fabricación de semiconductores, el aumento de la densidad y las sucesivas generaciones de DRAM provocaron después una caída prácticamente continua del precio por unidad de capacidad.

DDR, DDR2, DDR3, DDR4 y posteriormente DDR5 siguieron esa tendencia general.

Cada generación podía comenzar siendo relativamente cara, pero el aumento de producción terminaba reduciendo rápidamente el coste por gigabyte.

Los datos recopilados por Stanford permiten contemplar esa evolución desde finales de los años cincuenta. La escala necesita representarse de forma logarítmica porque la diferencia entre los primeros precios y los actuales comprende muchos órdenes de magnitud.

Durante 2024 y buena parte de 2025 todavía podía encontrarse memoria DDR5 de consumo en Estados Unidos alrededor de 2-3 dólares por GB dentro de las referencias más económicas.

La situación comenzó a cambiar con rapidez durante la segunda mitad de 2025.

En 2026 la escalada se aceleró y algunas referencias minoristas situaron la DDR5 más económica por encima de los 10 dólares por GB, con registros alrededor de 11-13 dólares por GB.

El resultado visual es especialmente llamativo: después de décadas bajando, la curva prácticamente ha comenzado a recorrer el camino contrario.

El investigador Daniel Lemire ha llamado la atención sobre esta anomalía histórica al comparar los precios actuales con la evolución de las últimas décadas. En términos nominales, el precio por unidad de memoria vuelve a situarse aproximadamente en niveles observados alrededor de 2007.

Pero hay que introducir la inflación en la ecuación.

¿La RAM cuesta realmente lo mismo que en 2007?

No exactamente.

La base de datos de Stanford permite cambiar entre dólares nominales y dólares constantes de 2024 utilizando el índice de precios al consumidor estadounidense (CPI-U).

Si simplemente se compara el número de dólares pagados por gigabyte, los actuales 11-13 dólares pueden encontrarse en periodos próximos a 2007-2008.

Sin embargo, 12 dólares de 2008 tenían bastante más poder adquisitivo que 12 dólares actuales.

Una vez corregida la inflación, la comparación se desplaza varios años hacia delante y coloca los precios actuales más cerca de los observados aproximadamente a comienzos de la década de 2010, cuando DDR3 era la tecnología predominante.

Por eso resulta más preciso hablar de dos comparaciones diferentes: en dólares nominales, la memoria ha retrocedido cerca de dos décadas; en términos reales, el retroceso ronda aproximadamente 15 años, dependiendo del punto exacto utilizado.

Hay además otra precaución.

Stanford no calcula el precio medio de toda la RAM vendida en el mercado. Su indicador de DRAM utiliza el DIMM de consumo nuevo más barato disponible por GB cada mes en Amazon, mediante el histórico de Keepa. Desde 1957 hasta mediados de 2024 utiliza la serie histórica de McCallum.

Los propios responsables del proyecto advierten de que los precios minoristas pueden ir por detrás de los contratos mayoristas y que las referencias más económicas pueden corresponder a generaciones antiguas en liquidación.

Es decir, la gráfica sirve extraordinariamente bien para identificar la tendencia histórica, pero no debe interpretarse como un índice oficial del precio medio mundial de la DRAM.

La HBM para inteligencia artificial cambia las prioridades

El motivo de fondo de la subida está relacionado con otro tipo de memoria: la High Bandwidth Memory (HBM).

HBM utiliza chips DRAM apilados verticalmente y conectados mediante interfaces extremadamente anchas para proporcionar el enorme ancho de banda requerido por GPUs y aceleradores destinados a inteligencia artificial.

NVIDIA, AMD y otros diseñadores de aceleradores necesitan cantidades crecientes de esta memoria.

Y fabricar HBM compite por algunos de los mismos recursos industriales utilizados para producir DRAM convencional.

S&P Global Market Intelligence explicaba a comienzos de 2026 que Samsung Electronics, SK hynix y Micron estaban desplazando capacidad hacia HBM ante la demanda procedente de los centros de datos de IA. El resultado es una oferta más limitada de DRAM tradicional para servidores, ordenadores y electrónica de consumo.

Los incentivos económicos también son evidentes.

HBM es un producto de mayor valor añadido y sus márgenes pueden resultar mucho más atractivos para los fabricantes. Cuando existe capacidad limitada, dedicar obleas y nuevas inversiones a productos relacionados con IA puede resultar más rentable que aumentar rápidamente la producción de memoria destinada al mercado de consumo.

Pero HBM no es el único problema.

Los propios servidores de inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de DRAM convencional además de la memoria integrada junto a los aceleradores. La construcción de centros de datos está aumentando así la presión desde varios frentes.

TrendForce advertía el 22 de julio de que los precios contractuales de la DRAM para servidores subirían con fuerza durante el tercer trimestre de 2026. Su previsión para 2027 mantiene además un mercado tensionado porque el crecimiento de la demanda relacionada con IA superaría la expansión de capacidad de Samsung, SK hynix y Micron.

La firma señala específicamente que HBM y nuevas tecnologías como SOCAMM consumen una proporción creciente de la capacidad disponible, lo que limita la oferta de módulos RDIMM para servidores.

Construir fábricas no resuelve el problema inmediatamente

La industria está reaccionando.

Samsung, SK hynix y Micron tienen importantes proyectos de ampliación de capacidad. SK hynix, por ejemplo, acaba de aprobar inversiones multimillonarias para nuevas instalaciones destinadas a DRAM, HBM y NAND.

El problema es el calendario.

Una fábrica de semiconductores avanzada no puede construirse y comenzar a producir memoria en unos meses. Requiere instalaciones extremadamente complejas, maquinaria especializada, puesta en marcha de los procesos y posteriormente alcanzar rendimientos de fabricación suficientes.

Por eso buena parte de la nueva capacidad tardará años en incorporarse plenamente al mercado.

Mientras tanto, los fabricantes también pueden aumentar la producción mediante migraciones hacia nodos más avanzados, que permiten obtener más bits de memoria por oblea. Pero incluso estas mejoras tienen límites.

El desequilibrio ha sido resumido recientemente por Elon Musk durante una presentación de resultados de SpaceX. Según sus cálculos, la producción de memoria puede aumentar alrededor de un 20 % anual mientras que la demanda asociada al nuevo ciclo tecnológico podría crecer mucho más deprisa, llegando a plantear tasas del 200 %. Se trata de una estimación del empresario, no de una previsión independiente del mercado, pero ilustra la diferencia de velocidades que preocupa a los grandes compradores.

El problema termina llegando mucho más allá de los centros de datos

La batalla por la memoria de IA puede parecer inicialmente un problema de NVIDIA, AMD, los hiperescalares o los operadores de grandes centros de datos.

Sus efectos llegan mucho más lejos.

Un servidor convencional necesita DRAM. También un ordenador portátil, un teléfono móvil, una consola, una estación de trabajo o una tarjeta gráfica.

Los fabricantes de estos dispositivos pueden absorber parte del incremento de costes, reducir la cantidad de memoria instalada o trasladarlo al precio final.

La situación resulta todavía más delicada en infraestructura empresarial. Un servidor con 512 GB, 1 TB o varios terabytes de RAM multiplica cualquier aumento del precio por gigabyte. En grandes plataformas de virtualización y cloud, donde la memoria suele ser uno de los recursos que determina cuántas máquinas virtuales pueden alojarse en cada nodo físico, el coste de la DRAM vuelve a tener un peso que durante años había ido perdiendo.

La memoria parecía destinada a convertirse progresivamente en un componente abundante y barato. La inteligencia artificial ha interrumpido, al menos temporalmente, esa trayectoria.

La incógnita es cuánto durará.

TrendForce espera que la demanda vinculada a IA siga creciendo por encima de la expansión de oferta durante 2027. Los fabricantes están aumentando capacidad y desarrollando nuevas generaciones de memoria, mientras la propia industria de IA trabaja simultáneamente en técnicas para reducir sus necesidades mediante cuantización, compresión, arquitecturas más eficientes y nuevas formas de gestionar la memoria.

Después de casi setenta años en los que el precio por gigabyte parecía tener una única dirección, 2026 está demostrando que incluso una de las tendencias más constantes de la informática puede darse la vuelta cuando aparece una demanda suficientemente grande.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta actualmente un GB de memoria DDR5?

Los registros utilizados por el proyecto DAM de Stanford han situado algunas de las referencias DDR5 de consumo más económicas alrededor de 11-13 dólares por GB durante 2026. Son precios minoristas de las opciones más baratas detectadas, no el precio medio mundial de la DRAM.

¿La RAM cuesta realmente lo mismo que en 2007?

En dólares nominales pueden encontrarse precios por GB similares a los registrados alrededor de 2007-2008. Al ajustar por inflación, la comparación se acerca más a los precios de comienzos de la década de 2010.

¿Por qué la inteligencia artificial está encareciendo la memoria RAM?

Los aceleradores de IA consumen grandes cantidades de HBM, mientras los servidores que los acompañan también requieren DRAM convencional. Samsung, SK hynix y Micron están destinando una parte creciente de sus recursos a productos relacionados con IA, reduciendo la capacidad disponible para otros segmentos.

¿Bajará el precio de la memoria RAM en 2027?

No existe certeza. TrendForce prevé que durante 2027 el crecimiento de la demanda relacionada con IA continúe superando la expansión de la oferta de los tres grandes fabricantes, por lo que espera que el mercado siga tensionado.

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