La carrera por construir la infraestructura de inteligencia artificial está dejando una cifra que pasa desapercibida para muchos inversores. Un análisis de Nikkei Asia, basado en las cuentas trimestrales de Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle, estima que estas compañías acumulan alrededor de 1,65 billones de dólares en compromisos fuera de balance, una cantidad superior a los 1,35 billones de deuda que reflejan oficialmente sus balances. No se trata de deuda oculta en sentido contable ni de una práctica irregular, sino de obligaciones futuras derivadas principalmente de contratos de centros de datos, servidores y capacidad de computación para IA que todavía no han entrado en vigor.
Las claves de los compromisos fuera de balance de la IA en 20 segundos
- Las cinco grandes tecnológicas estadounidenses suman unos 1,65 billones de dólares en obligaciones futuras relacionadas con IA.
- La mayor parte procede de contratos a largo plazo para centros de datos, GPU, servidores y capacidad de computación.
- Estos compromisos aparecen en las notas de los estados financieros, no como deuda en el balance, porque muchos contratos aún no están activos.
- Si la demanda de IA no crece al ritmo esperado, las empresas deberán asumir esos costes igualmente cuando las instalaciones entren en funcionamiento.
Aunque algunos titulares hablan de «deuda oculta», esa expresión puede llevar a confusión. En realidad, estas obligaciones están reveladas en las memorias financieras y responden a las normas contables vigentes. La diferencia es que todavía no cumplen las condiciones necesarias para registrarse como pasivos en el balance, ya que muchos de los centros de datos aún no están operativos o el hardware contratado todavía no se ha entregado.
La factura de asegurar capacidad para la IA
La expansión de la inteligencia artificial ha cambiado la forma en la que los hiperescalares planifican sus inversiones. En lugar de esperar a que exista capacidad disponible, compañías como Microsoft, Amazon, Google o Meta están firmando contratos multimillonarios durante años para asegurarse electricidad, edificios, GPU, servidores y capacidad de proceso antes incluso de que los nuevos centros de datos entren en servicio.
Ese modelo reduce el riesgo de quedarse sin infraestructura en un mercado donde la demanda de computación sigue creciendo, pero también implica asumir compromisos financieros de enorme volumen durante muchos años.
Según el estudio de Nikkei, Meta concentraría alrededor de 420.000 millones de dólares en este tipo de obligaciones, mientras que Oracle habría elevado sus compromisos hasta unos 273.300 millones, impulsados por proyectos de gran tamaño relacionados con IA y centros de datos.
La situación no significa que estas compañías tengan problemas de liquidez ni que exista un incumplimiento de las normas contables. Simplemente refleja que una parte muy importante de las inversiones comprometidas todavía permanece fuera del balance porque corresponde a contratos cuya ejecución comenzará en el futuro.
Un riesgo que depende de la demanda futura
El verdadero debate no gira en torno a la legalidad del tratamiento contable, sino al riesgo económico que representan estos compromisos.
Cuando los nuevos centros de datos entren en funcionamiento, las empresas deberán empezar a pagar la capacidad contratada independientemente de que exista suficiente demanda para utilizarla. Si el crecimiento de la inteligencia artificial mantiene el ritmo actual, esas inversiones podrían amortizarse mediante nuevos servicios cloud, modelos de IA y clientes empresariales.
De hecho, Alphabet, Amazon y Microsoft cuentan con una cartera de servicios cloud pendientes de prestar valorada conjuntamente en alrededor de 1,45 billones de dólares, lo que para estas compañías respalda las inversiones realizadas. Amazon Web Services también ha defendido públicamente que sus inversiones no responden a una apuesta especulativa.
Sin embargo, el escenario cambia si el crecimiento del mercado se ralentiza.
En ese caso, los hiperescalares podrían encontrarse con una infraestructura sobredimensionada y contratos de larga duración que seguirían generando costes aunque la utilización de los centros de datos fuera inferior a la prevista.
A ello se suma otro elemento que algunos analistas empiezan a vigilar: varias empresas están financiando buena parte de estas inversiones mediante emisiones de deuda corporativa y nuevas acciones, mientras el gasto en infraestructura aumenta a un ritmo superior al crecimiento de sus beneficios.
No es un nuevo Enron, pero sí una señal que conviene entender
Algunos análisis han recuperado inevitablemente el recuerdo de Enron por el uso del término «off balance sheet». Sin embargo, la comparación debe hacerse con cautela.
En el caso de Enron, las estructuras fuera de balance sirvieron para ocultar pérdidas y activos problemáticos mediante sociedades instrumentales, una práctica que acabó constituyendo un fraude.
La situación actual es diferente. Los compromisos de Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle están recogidos en la documentación financiera, son conocidos por los auditores y responden a tratamientos permitidos por las normas contables internacionales y estadounidenses. Lo que preocupa a parte del mercado no es su existencia, sino que muchos inversores centren su atención únicamente en la deuda reflejada en el balance sin valorar la magnitud de las obligaciones futuras ya comprometidas.
En los próximos trimestres será especialmente relevante observar dos indicadores: la evolución de la demanda real de servicios de inteligencia artificial y la velocidad con la que entren en operación los miles de millones de dólares invertidos en nuevos centros de datos. Ambos factores determinarán si estos compromisos terminan convirtiéndose en una ventaja competitiva o en una carga financiera más difícil de absorber.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que una obligación esté fuera de balance?
Son compromisos futuros que todavía no cumplen los requisitos contables para registrarse como deuda en el balance, aunque sí aparecen descritos en las notas de los estados financieros.
¿Las Big Tech están ocultando deuda?
No en el sentido de un fraude contable. Los compromisos están divulgados conforme a la normativa aplicable, aunque su presentación fuera del balance puede hacer que algunos inversores no perciban fácilmente su volumen.
¿Por qué estas obligaciones están relacionadas con la inteligencia artificial?
Principalmente porque corresponden a contratos a largo plazo para construir y operar centros de datos, adquirir servidores, GPU y asegurar capacidad de computación necesaria para los servicios de IA.
¿Cuál es el principal riesgo?
Si la demanda de servicios de inteligencia artificial creciera menos de lo previsto, las empresas seguirían obligadas a pagar gran parte de la infraestructura comprometida cuando los contratos entren en vigor.
vía: tomshardware