IBM ha firmado un acuerdo definitivo para adquirir HRL Laboratories, el centro de investigación propiedad conjunta de Boeing y General Motors. La operación incorporará a IBM especialistas en cúbits de espín sobre silicio, sensores cuánticos, materiales avanzados, criogenia y electrónica de control, aunque las compañías no han comunicado el precio de la compra.
Las claves de la compra de HRL Laboratories en 20 segundos
- IBM adquirirá el laboratorio de investigación propiedad de Boeing y General Motors.
- HRL trabaja con cúbits de espín fabricados mediante tecnologías de silicio.
- IBM mantendrá su arquitectura principal basada en cúbits superconductores.
- La compra también refuerza sus capacidades en sensores, materiales y comunicaciones cuánticas.
- El cierre se espera antes de terminar el tercer trimestre de 2026.
La operación no supone que IBM vaya a abandonar los cúbits superconductores con los que ha construido sus actuales ordenadores cuánticos. La compañía presenta la tecnología de HRL como una vía complementaria que puede aportar nuevos conocimientos sobre fabricación, conexión y escalado de sistemas durante la próxima década.
Boeing y General Motors dejarán de ser propietarios del laboratorio cuando se complete la transacción, pero ambas empresas continuarán colaborando con IBM en aplicaciones cuánticas y en el desarrollo de tecnologías avanzadas. El acuerdo todavía debe superar las condiciones habituales de cierre y recibir las autorizaciones regulatorias correspondientes.
IBM incorpora una segunda tecnología de cúbits
Los ordenadores cuánticos procesan información mediante cúbits, unidades muy sensibles al ruido y a cualquier interacción con el entorno. Existen varias formas de fabricarlos y ninguna ha resuelto todavía todos los problemas necesarios para construir sistemas grandes, estables y tolerantes a fallos.
IBM ha concentrado su estrategia en los cúbits superconductores. Estos circuitos funcionan a temperaturas extremadamente bajas y pueden controlarse mediante señales de microondas. Es una de las tecnologías cuánticas más desarrolladas, pero aumentar el número de cúbits también obliga a resolver problemas de cableado, refrigeración, conexión y corrección de errores.
HRL está especializada, entre otras áreas, en cúbits de espín sobre silicio. Esta aproximación utiliza el estado cuántico de electrones atrapados en pequeñas estructuras semiconductoras, conocidas como puntos cuánticos.
Su interés reside en que estas estructuras pueden fabricarse mediante procesos relacionados con la industria del silicio. Además, los dispositivos pueden alcanzar tamaños muy reducidos, una característica que podría ayudar a integrar un gran número de cúbits en un espacio limitado.
Eso no significa que puedan producirse de inmediato como un procesador convencional. Los cúbits de espín también requieren temperaturas criogénicas, controles de gran precisión y sistemas capaces de mantener su estado cuántico el tiempo suficiente para ejecutar operaciones.
HRL ha desarrollado una arquitectura de cúbits codificados basada en tres espines electrónicos. En 2023 anunció una demostración de control universal sobre este tipo de dispositivo, fabricado en su sala blanca de Malibú mediante estructuras de silicio y silicio-germanio.
La compra permitirá que IBM investigue en paralelo varias piezas del sistema. La compañía podrá comparar enfoques de fabricación, control y conexión sin tener que reemplazar su arquitectura superconductora ni comprometerse a que los cúbits de espín formen parte de un producto concreto.
Sensores cuánticos y materiales más allá del ordenador cuántico
HRL no es únicamente un laboratorio dedicado a construir procesadores cuánticos. Su actividad incluye sensores avanzados, fotónica, electrónica de alta velocidad, comunicaciones, fabricación, criogenia y nuevos materiales.
IBM destaca especialmente la sensórica cuántica, un campo que utiliza fenómenos cuánticos para medir variaciones muy pequeñas de campos magnéticos, aceleración, tiempo, gravedad u otras magnitudes físicas.
Este tipo de sensores puede tener aplicaciones en navegación, investigación científica, biomedicina y defensa. Por ejemplo, una medición suficientemente precisa podría ayudar a navegar en entornos donde no está disponible el sistema de posicionamiento global (GPS) o a detectar señales físicas demasiado débiles para sensores convencionales.
La adquisición también incorpora conocimientos en relojes atómicos compactos, detectores superconductores de fotones, dispositivos fotónicos de carburo de silicio y sistemas ópticos cuánticos transportables.
Otra parte del trabajo de HRL se centra en materiales que pueden mejorar el rendimiento de semiconductores y sensores. IBM considera que esta experiencia será útil tanto para sus proyectos cuánticos como para otras áreas de computación y comunicaciones.
El comunicado menciona además capacidades en encapsulado, interconexiones entre cúbits y electrónica de control. Estas piezas reciben menos atención que el propio procesador, pero son necesarias para construir una máquina funcional.
Aumentar la cantidad de cúbits sin disponer de conexiones eficientes o de una electrónica capaz de controlarlos no produce por sí solo un ordenador cuántico útil. Por eso los fabricantes investigan el sistema completo, desde el material utilizado en el chip hasta el software que ejecuta los algoritmos.
La compra encaja en la hoja técnica de IBM hasta 2033
IBM mantiene el objetivo de entregar en 2029 Quantum Starling, un sistema tolerante a fallos con 200 cúbits lógicos y capacidad prevista para ejecutar 100 millones de operaciones o puertas cuánticas.
Un cúbit lógico no equivale a un único cúbit físico. Se construye combinando varios dispositivos físicos y aplicando códigos de corrección de errores. Esta técnica busca detectar y corregir fallos sin destruir la información cuántica que se está procesando.
La compañía sostiene que Starling podrá realizar unas 20.000 veces más operaciones que los sistemas actuales. Se trata de una previsión incluida en su planificación tecnológica, no de una capacidad disponible ni demostrada a esa escala.
Después llegaría Blue Jay, previsto para 2033 o años posteriores. IBM sitúa su objetivo en 2.000 cúbits lógicos y 1.000 millones de operaciones cuánticas. Alcanzar esas cifras exigirá avances en chips, corrección de errores, criogenia, electrónica y fabricación industrial.
Los conocimientos de HRL podrían utilizarse en algunos de esos componentes o en arquitecturas posteriores. IBM no ha anunciado que Starling vaya a incorporar cúbits de espín ni que vaya a combinar ambas modalidades dentro de la misma unidad de procesamiento.
La adquisición parece tener una perspectiva más larga. Jay Gambetta, director de investigación de IBM, ha señalado que el equipo de HRL reforzará los planes de la compañía en computación, sensores y redes cuánticas durante las próximas décadas.
IBM anunció en mayo de 2026 la creación de Anderon, una empresa independiente orientada a fabricar obleas para diferentes tecnologías cuánticas. El proyecto cuenta con apoyo del Departamento de Comercio de Estados Unidos y pretende ofrecer procesos de producción más repetibles a empresas y centros de investigación.
La compra de HRL abre la posibilidad de desarrollar junto a Anderon procesos industriales para cúbits de espín. Esa colaboración todavía se plantea como una opción futura, por lo que no existe un calendario de producción ni una capacidad anunciada.
Boeing y General Motors continuarán como socios
HRL tiene su origen en los laboratorios de investigación creados por Hughes Aircraft. Desde 1997 funciona como una empresa propiedad de Boeing y General Motors y desarrolla proyectos para clientes comerciales y organismos del Gobierno estadounidense.
La venta a IBM reúne bajo una sola compañía capacidades que hasta ahora estaban vinculadas principalmente a los sectores aeroespacial, automovilístico y de defensa.
Boeing y General Motors continuarán trabajando con IBM después del cierre. El comunicado no detalla los contratos, aplicaciones o proyectos concretos que mantendrán las tres compañías.
Tampoco se han publicado las condiciones económicas, el número de empleados que se incorporará a IBM ni posibles cambios en las instalaciones de HRL. El laboratorio mantiene su sede en Malibú, California, y dispone de infraestructura propia para investigación y fabricación experimental.
La operación amplía la competencia por reunir talento especializado en tecnologías cuánticas. Las grandes compañías no solo necesitan físicos y especialistas en algoritmos, sino también ingenieros de semiconductores, materiales, radiofrecuencia, refrigeración y encapsulado.
IBM obtiene con HRL un grupo que ya trabaja en varias de esas disciplinas. La compra no resuelve por sí misma el reto de construir un ordenador cuántico tolerante a fallos, pero añade una segunda vía tecnológica y capacidades que pueden resultar útiles incluso antes de que lleguen las máquinas previstas para la próxima década.
Preguntas frecuentes
¿Qué es HRL Laboratories?
Es un laboratorio estadounidense de investigación y desarrollo propiedad de Boeing y General Motors. Trabaja en computación cuántica, sensores, materiales, electrónica y comunicaciones avanzadas.
¿IBM dejará de utilizar cúbits superconductores?
No. IBM mantiene su arquitectura superconductora como base de su planificación cuántica. Los cúbits de espín de HRL se incorporan como una tecnología complementaria para investigación a largo plazo.
¿Cuánto pagará IBM por HRL?
Las compañías no han revelado las condiciones financieras de la operación.
¿Cuándo se completará la adquisición?
IBM espera cerrar la compra antes de terminar el tercer trimestre de 2026, siempre que obtenga las autorizaciones regulatorias y se cumplan las condiciones previstas.