La colocation de centros de datos ha dejado de ser una solución táctica para empresas que no querían construir su propio CPD. Con la expansión del cloud híbrido, la Inteligencia Artificial, el edge computing y las cargas de alta densidad, el mercado se está convirtiendo en una de las capas críticas de la infraestructura digital. Las empresas ya no buscan solo espacio para racks. Buscan energía, conectividad, seguridad, refrigeración avanzada, cumplimiento normativo y capacidad de crecer sin asumir todo el coste de levantar un centro de datos propio.
El cambio se nota en la conversación del sector. Durante años, la colocation se explicó como alquiler de espacio en instalaciones compartidas. Esa definición sigue siendo correcta, pero se queda corta. Un proveedor de colocation moderno funciona como punto de interconexión entre empresas, operadores de telecomunicaciones, nubes públicas, plataformas de contenido, redes privadas, servicios gestionados y nuevas cargas de IA. La sala técnica importa, pero la red de conexiones que la rodea importa cada vez más.
La demanda no crece por una sola razón. Se combinan la migración a modelos híbridos, la necesidad de reducir inversiones propias, la presión regulatoria sobre los datos, el aumento del tráfico, el auge de las aplicaciones en tiempo real y la llegada de servidores para IA con consumos mucho más elevados por rack. Todo eso empuja a muchas organizaciones a revisar su estrategia: construir, alquilar, externalizar parcialmente o combinar varias opciones.
Qué diferencia a la colocation de otros tipos de centro de datos
No todos los centros de datos responden al mismo modelo. Un centro hiperescala está pensado para grandes plataformas cloud o tecnológicas. Un CPD empresarial suele estar controlado por una sola organización. Un edge data center acerca capacidad al usuario final para reducir latencia. La colocation ocupa un punto intermedio muy interesante: ofrece instalaciones compartidas, pero con espacios, energía y conectividad contratados por cada cliente según sus necesidades.
| Tipo de centro de datos | Uso principal | Característica clave |
|---|---|---|
| Hiperescala | Cloud, IA y plataformas globales | Gran escala y capacidad masiva |
| Colocation | Empresas, cloud híbrido e interconexión | Instalación compartida multiinquilino |
| Empresarial | Uso interno de una organización | Control directo del CPD |
| Edge | Baja latencia y proximidad al usuario | Ubicación cercana a consumo final |
| Modular o prefabricado | Despliegues rápidos o específicos | Crecimiento por módulos |
| HPC | Supercomputación e investigación | Alta densidad y rendimiento |
| Recuperación ante desastres | Continuidad de negocio | Resiliencia y redundancia |
| Telecom | Operadores e ISP | Red, peering y transporte |
| Gobierno e investigación | Servicios públicos, defensa y ciencia | Control, seguridad y soberanía |
La colocation destaca porque permite a una empresa mantener control sobre su hardware sin asumir toda la complejidad física. El cliente puede alojar servidores propios, cabinas, appliances de seguridad, equipos de red o infraestructura de backup en un entorno profesional, con energía redundante, climatización, seguridad física, monitorización y conectividad con múltiples operadores.
Ese equilibrio explica su crecimiento. Muchas compañías no quieren llevarlo todo a la nube pública, pero tampoco quieren mantener salas técnicas obsoletas, con poca eficiencia energética o sin redundancia suficiente. La colocation ofrece una tercera vía: infraestructura propia en una instalación especializada, conectada con nubes y redes externas.
La IA cambia los requisitos del colocation
La Inteligencia Artificial está alterando el diseño de los centros de datos. Los servidores con GPUs y aceleradores requieren más potencia, más refrigeración y mejor diseño eléctrico. Donde antes un rack de 5 o 10 kW podía ser suficiente para muchas cargas empresariales, ahora aparecen configuraciones mucho más densas, especialmente en entrenamiento, inferencia avanzada, HPC y análisis de datos.
Para los proveedores de colocation, esto supone una oportunidad y una presión. La oportunidad está en captar clientes que necesitan capacidad de alta densidad sin construir un campus propio. La presión está en adaptar edificios, salas, acometidas, distribución eléctrica y refrigeración a una demanda que no siempre encaja con instalaciones tradicionales.
| Necesidad de IA | Impacto en colocation |
| Más GPUs por rack | Mayor densidad eléctrica |
| Más calor | Refrigeración líquida o diseños híbridos |
| Más tráfico este-oeste | Redes internas de alto rendimiento |
| Más datos | Conectividad con cloud y almacenamiento |
| Más rapidez de despliegue | Contratos flexibles y capacidad disponible |
| Más costes energéticos | Mayor peso del precio eléctrico y eficiencia |
La colocation preparada para IA no consiste solo en colocar servidores caros en una sala. Hace falta estudiar peso de racks, distribución de potencia, capacidad de refrigeración, latencia de red, seguridad, mantenimiento especializado y posibilidad de crecer por fases. En muchos casos, la diferencia entre un proveedor preparado y uno que no lo está aparecerá en detalles poco visibles: temperatura de entrada, caudal, redundancia eléctrica, disponibilidad de circuitos o soporte para refrigeración líquida.
Edge, sostenibilidad y conectividad: tres tendencias que pesan
El crecimiento del mercado de colocation se apoya en varias tendencias simultáneas. La primera es el edge computing. No todas las cargas pueden ejecutarse lejos del usuario final. Aplicaciones industriales, vídeo, gaming, IoT, vehículos conectados, sanidad digital o servicios financieros de baja latencia necesitan procesamiento más próximo.
La segunda es la sostenibilidad. Los centros de datos consumen mucha energía y están bajo mayor escrutinio público. Los clientes preguntan por origen renovable, PUE, refrigeración, huella de carbono, agua y eficiencia operativa. Ya no basta con decir que un edificio es “verde”. Las empresas necesitan datos verificables para sus propios informes ESG y para cumplir requisitos regulatorios.
La tercera es la interconexión. En un entorno híbrido, el valor de un centro de datos no está solo en sus metros cuadrados, sino en a quién permite conectarse. Operadores, clouds, redes privadas, CDNs, puntos neutros, plataformas SaaS y proveedores de seguridad forman parte del atractivo.
| Tendencia | Qué exige al proveedor |
| Edge computing | Más ubicaciones y menor latencia |
| Green data centers | Energía renovable y eficiencia medible |
| IA y HPC | Alta densidad y refrigeración avanzada |
| Cloud híbrido | Conexiones privadas con nubes públicas |
| Seguridad | Control físico, cumplimiento y trazabilidad |
| Data Center as a Service | Servicios más flexibles y gestionados |
| Automatización | Monitorización y mantenimiento predictivo |
El proveedor que solo ofrece espacio y potencia compite cada vez peor. El cliente espera una plataforma: conectividad neutral, soporte remoto, servicios de manos remotas, monitorización, opciones de backup, integración cloud, seguridad física y capacidad para adaptar infraestructura a nuevos requisitos.
España entra en el radar europeo
España está ganando peso en el mapa de centros de datos por varias razones: disponibilidad de suelo en determinadas regiones, buena conectividad internacional, despliegue de fibra, energía renovable, posición geográfica y creciente interés por la soberanía digital europea. Madrid sigue siendo el principal nodo, pero el crecimiento ya se está extendiendo hacia Aragón, Cataluña, Castilla-La Mancha, Valencia, Extremadura, Andalucía y otros territorios.
La capacidad instalada en centros de datos comerciales en España alcanzó los 439 MW a cierre de 2025, según SpainDC, con un fuerte crecimiento respecto al año anterior. La asociación proyecta un salto notable hasta 2030 si se ejecuta la cartera prevista. Ese potencial, sin embargo, dependerá de un factor que se ha vuelto decisivo: la potencia eléctrica realmente disponible.
| Factor en España | Relevancia para colocation |
| Fibra y conectividad | Buen punto de partida para cloud y redes |
| Energía renovable | Atractivo para clientes con objetivos ESG |
| Suelo fuera de grandes ciudades | Posibilidad de campus y expansión |
| Madrid | Nodo empresarial y cloud principal |
| Aragón | Crecimiento vinculado a grandes proyectos de IA |
| Barcelona | Mercado relevante, con presión territorial |
| Regulación eléctrica | Filtro para proyectos viables |
La colocation puede jugar un papel importante en este crecimiento porque no todas las empresas necesitan o pueden contratar un campus hiperescala. Muchas buscan ubicaciones con buena conectividad, cumplimiento normativo europeo, soporte cercano y opciones de crecimiento por fases. Ahí hay espacio para operadores globales, regionales y proveedores especializados.
De ahorrar costes a ganar flexibilidad
Uno de los argumentos clásicos de la colocation ha sido el ahorro frente a construir un CPD propio. Sigue siendo válido, pero ya no es el único. La construcción de un centro de datos exige inversión, permisos, diseño, obra civil, suministro eléctrico, redundancia, climatización, seguridad, personal especializado y mantenimiento continuo. Para muchas empresas, ese esfuerzo no tiene sentido si su negocio principal no es operar infraestructura.
La colocation permite convertir parte de esa inversión en gasto operativo, crecer por fases y acceder a instalaciones con certificaciones, conectividad y seguridad que serían difíciles de replicar internamente. Además, reduce el riesgo de quedarse atrapado en un CPD propio que envejece rápido o que no puede adaptarse a nuevas densidades.
| Construir CPD propio | Usar colocation |
| Mayor control físico | Menor inversión inicial |
| Más inversión en obra y operación | Crecimiento por fases |
| Necesidad de equipo especializado | Acceso a operación profesional |
| Riesgo de obsolescencia | Mejor adaptación tecnológica |
| Menor dependencia de terceros | Más dependencia contractual |
| Control total de diseño | Menor flexibilidad arquitectónica extrema |
La decisión no es universal. Algunas organizaciones críticas, gobiernos, bancos o industrias pueden necesitar CPDs propios o modelos híbridos. Pero incluso en esos casos, la colocation se usa para recuperación ante desastres, expansión internacional, interconexión, respaldo o cargas concretas.
Los riesgos: energía, costes y concentración
El crecimiento de la colocation no está libre de problemas. El principal es la energía. La disponibilidad de potencia, el coste eléctrico y los plazos de conexión a red condicionan cualquier proyecto. Un proveedor puede tener suelo, financiación y clientes interesados, pero si no tiene potencia concedida y calendario real, el proyecto se queda en presentación.
También pesa la concentración. Algunos mercados europeos están muy tensionados por falta de suelo, limitaciones eléctricas o presión social. La expansión hacia regiones secundarias puede aliviar parte del problema, pero requiere conectividad, permisos, talento y acuerdos energéticos sólidos.
| Riesgo | Consecuencia |
| Falta de potencia | Retrasos o cancelación de proyectos |
| Coste energético | Menor competitividad |
| Alta densidad IA | Necesidad de rediseñar instalaciones |
| Supply chain | Retrasos en generadores, transformadores y equipos |
| Regulación ambiental | Más exigencia sobre agua y emisiones |
| Concentración regional | Saturación de nudos y rechazo local |
| Escasez de talento | Dificultad para operar 24/7 |
La otra tensión está en el precio. La demanda de IA puede elevar costes de capacidad, especialmente en centros preparados para alta densidad. Las empresas tendrán que comparar muy bien: no es lo mismo contratar racks estándar que capacidad preparada para GPUs, refrigeración líquida y conectividad de baja latencia.
La colocation se convierte en infraestructura estratégica
La colocation ya no es solo una categoría inmobiliaria ni un servicio técnico para empresas que no quieren un CPD propio. Se está convirtiendo en una infraestructura estratégica para la economía digital. Cloud híbrido, Inteligencia Artificial, redes privadas, edge, continuidad de negocio y cumplimiento regulatorio pasan cada vez más por instalaciones compartidas, conectadas y operadas por especialistas.
El mercado crecerá, pero no todo crecerá igual. Ganarán los proveedores capaces de ofrecer potencia real, interconexión, eficiencia, seguridad, servicios gestionados y adaptación a cargas de alta densidad. Perderán quienes sigan viendo la colocation como metros cuadrados con electricidad.
Para las empresas, la decisión también cambia. Elegir un proveedor de colocation ya no es solo comparar precio por rack. Hay que mirar potencia disponible, conectividad, ubicación, redundancia, certificaciones, sostenibilidad, soporte, escalabilidad y capacidad para acompañar futuras cargas de IA.
La próxima década no estará marcada únicamente por cuántos centros de datos se construyen, sino por qué tipo de capacidad ofrecen. Y ahí la colocation puede convertirse en una de las piezas más importantes de la infraestructura tecnológica: menos visible que los modelos de IA o las nubes públicas, pero imprescindible para que todo lo demás funcione.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la colocation de centros de datos?
Es un modelo en el que una empresa aloja sus servidores y equipos propios en un centro de datos de un tercero, usando su energía, refrigeración, seguridad física y conectividad.
¿En qué se diferencia la colocation del cloud?
En la colocation el cliente mantiene control sobre su hardware. En el cloud consume recursos virtualizados o servicios gestionados sobre infraestructura del proveedor.
¿Por qué la IA está impulsando la colocation?
Porque las cargas de Inteligencia Artificial necesitan más potencia, refrigeración, conectividad y capacidad de despliegue. Muchos clientes prefieren usar instalaciones preparadas antes que construir centros propios.
¿Qué debe mirar una empresa antes de contratar colocation?
Debe revisar potencia disponible, conectividad, ubicación, redundancia, seguridad, certificaciones, soporte remoto, sostenibilidad, costes y capacidad para crecer con nuevas cargas.