HPE quiere situar la computación cuántica dentro de la infraestructura real de supercomputación, no como una tecnología aislada en laboratorio. La compañía ha anunciado en HPE Discover Las Vegas 2026 la ampliación de sus relaciones con ocho empresas del sector cuántico para avanzar en plataformas híbridas que combinen computación clásica, supercomputación, inteligencia artificial y procesadores cuánticos.
Las colaboraciones incluyen a Intel, IQM, Qblox, Quantinuum, QuEra Computing, Quantum Machines, Rigetti y Riverlane. La lista no es casual: reúne fabricantes de unidades cuánticas, especialistas en control, corrección de errores y distintas tecnologías de qubits. El objetivo de HPE es construir bancos de prueba integrados donde puedan validarse algoritmos híbridos, interoperabilidad de software y rendimiento de sistemas cuánticos conectados a entornos HPC.
La noticia refleja una idea cada vez más aceptada en el sector: la computación cuántica no sustituirá a los superordenadores clásicos en el corto plazo. Si llega a ser útil a escala industrial, lo hará integrada con infraestructuras HPC y de inteligencia artificial, donde cada tecnología resuelva una parte distinta del problema.
Una estrategia híbrida, no una carrera por un único tipo de qubit
HPE plantea sus colaboraciones desde una visión de “full-stack hybrid quantum supercomputing”. En la práctica, significa trabajar en toda la pila: hardware cuántico, control, corrección de errores, software, interconexión, flujos de trabajo y evaluación de rendimiento.
La compañía no apuesta por una única modalidad cuántica. Al contrario, quiere explorar varias tecnologías en paralelo: átomos neutros, trampas de iones, qubits superconductores y qubits de espín en silicio. Cada una tiene ventajas y límites propios en escalabilidad, fidelidad, control, temperatura, fabricación o conectividad.
| Socio | Área principal dentro del anuncio |
|---|---|
| Intel | Qubits de espín en silicio y capacidad de fabricación |
| IQM | Sistemas cuánticos superconductores |
| Quantinuum | Computación cuántica de iones atrapados y software |
| QuEra Computing | Computación cuántica basada en átomos neutros |
| Rigetti | Procesadores cuánticos superconductores |
| Qblox | Electrónica y sistemas de control cuántico |
| Quantum Machines | Control y orquestación de sistemas cuánticos |
| Riverlane | Corrección de errores cuánticos |
La diversidad tecnológica es importante porque el mercado cuántico sigue lejos de un consenso definitivo. Algunas arquitecturas avanzan mejor en fidelidad, otras prometen escalar más rápido, otras encajan mejor con procesos de fabricación industrial. HPE no intenta elegir un ganador ahora, sino crear una capa de integración que pueda convivir con distintas aproximaciones.
Ese enfoque encaja con su posición en supercomputación. Con la plataforma HPE Cray, la compañía ya suministra infraestructura para centros de investigación, laboratorios nacionales y grandes instalaciones científicas. Si la computación cuántica necesita conectarse a sistemas clásicos para preprocesar datos, ejecutar partes de algoritmos, corregir errores o validar resultados, HPE quiere ocupar esa capa de integración.
Por qué la supercomputación sigue siendo imprescindible
La computación cuántica suele presentarse como una tecnología capaz de resolver problemas imposibles para ordenadores clásicos. Esa promesa existe, pero todavía convive con enormes retos técnicos. Los sistemas actuales siguen siendo sensibles al ruido, tienen limitaciones de escala y requieren corrección de errores para acercarse a aplicaciones fiables.
Ahí entra la supercomputación. Un flujo híbrido puede usar un superordenador clásico para preparar datos, dividir tareas, ejecutar simulaciones complementarias, optimizar circuitos, interpretar resultados o coordinar varios recursos cuánticos. En algunos casos, la parte cuántica actuaría como acelerador especializado dentro de un flujo más amplio.
| Componente | Papel en una arquitectura híbrida |
| Supercomputador clásico | Simulación, preprocesado, optimización y coordinación |
| Procesador cuántico | Resolución de partes específicas del problema |
| Inteligencia artificial | Búsqueda, ajuste de parámetros y análisis de resultados |
| Control cuántico | Gestión precisa de señales y operaciones sobre qubits |
| Corrección de errores | Reducción del ruido y mejora de fiabilidad |
| Software de orquestación | Unión de los distintos recursos en un flujo común |
Esta integración será necesaria en áreas como química computacional, materiales, optimización, energía, investigación farmacéutica, criptografía poscántica, defensa o modelización física. No todas esas aplicaciones llegarán al mismo tiempo ni con el mismo grado de madurez, pero comparten una necesidad: sistemas capaces de combinar recursos clásicos y cuánticos sin obligar al investigador a trabajar con plataformas desconectadas.
Trish Damkroger, vicepresidenta sénior y directora general de HPC & AI Infrastructure Solutions en HPE, defendió que reunir supercomputación y tecnologías cuánticas en una plataforma híbrida puede acelerar el paso de la investigación a la aplicación real. La frase resume bien la ambición: sacar la computación cuántica de demostraciones aisladas y llevarla a entornos operativos donde pueda medirse frente a cargas científicas e industriales.
Del laboratorio al banco de pruebas integrado
Las nuevas colaboraciones de HPE no anuncian un producto comercial cuántico único ni una fecha concreta para una ventaja cuántica práctica. El foco está en crear testbeds, entornos de prueba integrados en los que puedan evaluarse algoritmos, software y arquitecturas.
Ese matiz es relevante. La computación cuántica aún necesita mucho trabajo de ingeniería antes de convertirse en una herramienta cotidiana para empresas. HPE se mueve en una fase intermedia: construir la infraestructura que permita probar qué funciona, cómo se conecta, qué rendimiento se obtiene y qué tecnologías pueden escalar.
| Objetivo de los testbeds | Qué permite evaluar |
| Co-diseño de algoritmos híbridos | Qué parte ejecuta el sistema clásico y cuál el cuántico |
| Interoperabilidad de software | Compatibilidad entre stacks, herramientas y controladores |
| Benchmarking de rendimiento | Medición real frente a cargas HPC e IA |
| Validación de workflows | Ejecución completa de tareas de principio a fin |
| Comparación de modalidades | Fortalezas y límites de cada tipo de qubit |
| Integración con AI factories | Uso de cuántica junto a infraestructura de inteligencia artificial |
HPE menciona también la relación con entornos de inteligencia artificial. Esto no significa que la cuántica vaya a reemplazar a las GPUs. El interés está más bien en cómo los sistemas cuánticos podrían formar parte de infraestructuras más amplias donde convivan HPC, modelos de IA, simulaciones y flujos científicos complejos.
En este punto, la palabra “escala” no debe interpretarse solo como más qubits. Escalar implica también control estable, corrección de errores, interconexión, refrigeración, software, fiabilidad, mantenimiento, seguridad y facilidad de uso. Un sistema cuántico útil no es solo un chip con muchos qubits, sino una plataforma completa que pueda integrarse en operaciones reales.
Corrección de errores y control, dos piezas decisivas
Dos de los campos incluidos en la estrategia de HPE merecen atención especial: la corrección de errores cuánticos y los sistemas de control. Sin ellos, el salto hacia aplicaciones prácticas será muy difícil.
Los qubits son extremadamente frágiles. Cualquier interacción no deseada con el entorno puede degradar el cálculo. La corrección de errores busca detectar y corregir esos fallos, pero exige recursos adicionales y una coordinación muy precisa entre hardware y software. Riverlane aparece en el anuncio precisamente por su papel en esta área.
El control cuántico, por su parte, es la capa que permite operar los qubits con precisión. Empresas como Qblox y Quantum Machines trabajan en la electrónica, señales y orquestación necesarias para ejecutar operaciones cuánticas de forma fiable. Sin control de calidad, un procesador cuántico prometedor no puede convertirse en sistema útil.
| Reto técnico | Por qué importa |
| Ruido en los qubits | Reduce la fiabilidad del cálculo |
| Corrección de errores | Permite acercarse a ejecuciones más estables |
| Control de señales | Hace posible operar qubits con precisión |
| Orquestación híbrida | Coordina recursos clásicos, IA y cuánticos |
| Benchmarks | Permiten comparar tecnologías con cargas reales |
| Estándares | Evitan sistemas cerrados difíciles de integrar |
Para HPE, reunir a especialistas en estas capas es tan importante como trabajar con fabricantes de procesadores cuánticos. La historia de la computación muestra que las plataformas ganadoras no dependen solo del chip, sino del sistema completo que lo rodea.
Una carrera industrial todavía abierta
El anuncio de HPE se suma a una tendencia más amplia. Grandes empresas tecnológicas, laboratorios nacionales, centros de supercomputación y startups cuánticas están intentando conectar sus avances con infraestructura clásica. IBM, Google, Microsoft, Quantinuum, IonQ, Rigetti, IQM, QuEra y otros actores siguen caminos distintos, mientras gobiernos de Estados Unidos, Europa y Asia financian programas estratégicos.
Europa también está avanzando en sistemas híbridos ligados a supercomputación, con proyectos impulsados por EuroHPC y centros nacionales. Para el sector público, la computación cuántica se asocia a soberanía tecnológica, seguridad, materiales, energía y defensa. Para las empresas, el interés se concentra en aplicaciones donde una ventaja pequeña pero real podría justificar inversiones importantes.
HPE intenta ocupar una posición transversal: no ser solo proveedor de hardware clásico ni solo integrador, sino una plataforma capaz de conectar tecnologías cuánticas distintas con supercomputación e inteligencia artificial. Es una apuesta razonable porque reduce el riesgo de depender de una única arquitectura cuántica y aprovecha su base instalada en HPC.
El reto será convertir colaboraciones de investigación en sistemas operativos, medibles y útiles. La industria cuántica ha prometido mucho durante años, y los plazos siguen siendo inciertos. La diferencia ahora es que el debate está bajando del titular científico a la ingeniería de integración: cómo se conectan los sistemas, cómo se programan, cómo se corrigen errores y cómo se mide si aportan valor frente a un superordenador clásico.
HPE no está anunciando que la computación cuántica práctica haya llegado. Está preparando el terreno para que, cuando empiece a ser útil, no funcione como una isla tecnológica. Ese puede ser el punto más importante del anuncio: la cuántica tendrá más posibilidades si nace integrada en la supercomputación que ya usan investigadores, gobiernos e industrias.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha anunciado HPE en HPE Discover 2026?
HPE ha ampliado colaboraciones con Intel, IQM, Qblox, Quantinuum, QuEra Computing, Quantum Machines, Rigetti y Riverlane para avanzar en plataformas híbridas que integren supercomputación, inteligencia artificial y computación cuántica.
¿Qué significa computación híbrida clásica-cuántica?
Es un enfoque en el que superordenadores clásicos y procesadores cuánticos trabajan juntos. El sistema clásico coordina, prepara y analiza tareas, mientras el procesador cuántico ejecuta partes específicas del problema.
¿Por qué HPE trabaja con varias tecnologías de qubits?
Porque la industria cuántica aún no ha elegido una arquitectura dominante. HPE quiere explorar átomos neutros, iones atrapados, superconductores y qubits de espín en silicio para comparar ventajas y límites.
¿Qué papel tienen la corrección de errores y el control cuántico?
Son piezas esenciales para que los sistemas cuánticos sean fiables. La corrección de errores reduce fallos en los qubits y los sistemas de control permiten operar el hardware con precisión.
vía: hpe