El despliegue de inteligencia artificial ya se nota en la factura energética de Google. La compañía incrementó un 37 % su consumo eléctrico en 2025, el mayor aumento anual registrado hasta ahora, según su último informe ambiental. El dato resume una tensión que afecta ya a todos los grandes proveedores cloud: la IA exige más centros de datos, más chips, más refrigeración y más energía, justo cuando las empresas tecnológicas intentan mantener sus compromisos climáticos.
Google sostiene que volvió a igualar el 100 % de su consumo eléctrico anual con compras de energía renovable por noveno año consecutivo y que redujo un 2 % sus emisiones operativas respecto al año anterior. Pero la propia compañía reconoce el problema de fondo: la construcción de infraestructura para IA está avanzando más rápido que la descarbonización de la red eléctrica.
La diferencia entre ambas frases es importante. Igualar el consumo anual con compras renovables no significa que cada centro de datos funcione con energía limpia en cada hora del día. Significa que, en términos anuales, Google compra o contrata energía renovable equivalente a su consumo. Su objetivo más exigente sigue siendo operar con energía libre de carbono 24/7, algo mucho más difícil cuando la demanda crece a la velocidad actual.
La IA rompe el ritmo normal de crecimiento energético
El salto del 37 % no es un incremento menor dentro de una compañía que ya consume electricidad a gran escala. Data Center Dynamics señala que, tras este aumento, el consumo eléctrico total de Google ha subido más de un 250 % desde 2019. El crecimiento se atribuye sobre todo a la demanda de IA, con más capacidad de cómputo para entrenamiento, inferencia, productos como Gemini y servicios cloud para terceros.
Google intenta compensar esa presión con eficiencia y compra de energía limpia. En 2025 firmó acuerdos por más de 12 GW de nueva energía limpia, la mayor cifra anual de su historia y más que la suma de los dos años anteriores. La compañía destaca que, entre 2010 y 2025, ha firmado más de 240 acuerdos para comprar cerca de 35 GW de nueva energía limpia.
| Indicador de Google en 2025 | Dato comunicado |
|---|---|
| Crecimiento del consumo eléctrico | +37 % |
| Aumento desde 2019 | Más de +250 % |
| Energía limpia contratada en 2025 | Más de 12 GW |
| Acuerdos acumulados desde 2010 | Casi 35 GW |
| Emisiones operativas | -2 % interanual |
| PUE medio de centros de datos | 1,09 |
| Consumo total de agua | 10.900 millones de galones |
| Agua repuesta | 7.700 millones de galones |
La compañía también informa de un PUE medio de 1,09 en su flota de centros de datos, una cifra muy eficiente para el sector. El PUE mide cuánta energía total consume una instalación en relación con la energía que llega al equipamiento IT. Cuanto más cerca de 1, mejor. El problema es que la eficiencia por unidad no siempre compensa el aumento del volumen total: si se despliegan muchos más servidores, GPUs y aceleradores, el consumo agregado puede seguir creciendo con fuerza.
Google ofrece otro dato en esa dirección: la energía asociada a una consulta mediana de texto en Gemini se redujo 33 veces en 12 meses. Es una mejora técnica relevante, pero no evita que el consumo total suba si el uso se multiplica, los modelos crecen y la infraestructura se expande.
Renovables, nuclear, hidráulica y respuesta de demanda
El informe también muestra cómo está cambiando la estrategia energética de los grandes hyperscalers. Google no se limita a comprar certificados renovables. Está firmando acuerdos de suministro a largo plazo, apoyando nuevas fuentes de energía y buscando flexibilidad para reducir carga cuando la red está tensionada.
En 2025, entre sus movimientos más destacados figuran la colaboración con NextEra Energy para reactivar la central nuclear Duane Arnold en Iowa, de 600 MW; un acuerdo marco de 3 GW de energía hidroeléctrica con Brookfield en regiones de red como PJM y MISO; y un acuerdo de compra de energía de fusión con Commonwealth Fusion Systems, presentado como el mayor de su tipo hasta la fecha.
La compañía también afirma que ha integrado 1 GW de capacidad de respuesta de demanda en contratos eléctricos de largo plazo en Estados Unidos. En la práctica, esto permite desplazar o reducir cargas de machine learning durante periodos de estrés de red. Es una pieza cada vez más importante: los centros de datos de IA no solo consumen mucha energía, sino que pueden concentrar grandes cargas en lugares donde la red ya tiene restricciones.
Ese punto va a ganar peso. La discusión sobre IA y sostenibilidad no dependerá solo de cuántos parques solares o eólicos se contraten, sino de dónde se ubican los centros de datos, cuándo consumen, si pueden modular carga y qué impacto tienen sobre la red local.
La cadena de suministro ensucia la foto
Aunque Google redujo sus emisiones operativas, sus emisiones de cadena de suministro crecieron un 25 % interanual. La compañía atribuye parte de ese aumento a la escala de la nueva infraestructura de IA y a una cadena de suministro en Asia-Pacífico que opera sobre redes con insuficiente energía libre de carbono.
Data Center Dynamics añade que la construcción de centros de datos representó alrededor de 2,3 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2025 y que Google señaló el peso de proveedores de semiconductores que operan en redes con acceso limitado a energía limpia en Taiwán, Japón, Vietnam e India.
Este detalle es clave porque la huella de la IA no está solo en el enchufe del centro de datos. Está también en los chips, los servidores, las memorias HBM, el empaquetado avanzado, la construcción, el acero, el hormigón, los sistemas de refrigeración y toda la logística asociada. A medida que los hyperscalers compran más aceleradores, la sostenibilidad de sus proveedores se convierte en parte central de su propia contabilidad climática.
Aquí aparece una paradoja. Google puede contratar más energía limpia para sus operaciones directas, pero no controla con la misma facilidad la electricidad que usan sus proveedores de semiconductores. Y buena parte de la cadena avanzada de chips se encuentra en regiones donde la electricidad sigue teniendo una huella de carbono elevada o donde el acceso a nueva energía limpia no avanza al ritmo que exige la demanda.
Agua: el otro límite de la infraestructura IA
El consumo de agua también aumentó. Según los datos recogidos por Data Center Dynamics, Google consumió 10.900 millones de galones en 2025, un 34 % más. La compañía asegura que repuso aproximadamente 7.700 millones de galones mediante 165 proyectos de gestión hídrica en 97 cuencas, una cifra que equivale a cerca del 78 % de su consumo de agua dulce según su comunicación oficial.
El dato debe leerse con cuidado. Reponer agua no significa devolver exactamente la misma agua, en el mismo lugar y en el mismo momento. Estos programas pueden mejorar cuencas, restaurar ecosistemas o compensar consumo mediante proyectos locales, pero no eliminan automáticamente la presión sobre comunidades donde los centros de datos compiten por recursos hídricos.
Google aspira a ser “water positive” en 2030, con un objetivo de reponer más agua de la que consume. Es una meta ambiciosa, pero el aumento del 34 % en consumo muestra que el reto crece al mismo tiempo que crece la infraestructura.
La sostenibilidad de la IA entra en una fase más incómoda
El informe de Google no dice que la compañía haya abandonado sus objetivos climáticos. Al contrario, muestra una inversión enorme en energía limpia, eficiencia, respuesta de demanda y proyectos de agua. Pero también deja claro que la IA está cambiando la escala del problema.
La narrativa de hace unos años era más sencilla: centros de datos cada vez más eficientes, grandes compras renovables y una nube capaz de reducir emisiones frente a infraestructuras dispersas. Esa historia sigue teniendo parte de verdad. Pero la IA añade una variable nueva: una demanda de cómputo que crece tan rápido que obliga a construir más infraestructura física de la que las redes eléctricas limpias pueden absorber cómodamente.
Google intenta defender que sus avances en hardware, software y compra de energía evitaron más de 58 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2025, y que sin esas medidas su huella habría sido mucho mayor. Esa lectura tiene valor, pero no borra la pregunta central: cuánta electricidad, agua y cadena industrial necesitará la IA cuando pase de producto en crecimiento a infraestructura cotidiana.
La respuesta no dependerá solo de Google. Microsoft, Amazon, Meta, Oracle, xAI, OpenAI y los grandes proveedores de chips están en la misma carrera. La sostenibilidad de la IA ya no se medirá por una métrica aislada, sino por la capacidad de alinear centros de datos, red eléctrica, fabricación de semiconductores, refrigeración y consumo real de productos.
Google ha puesto cifras sobre la mesa. Y esas cifras dicen que la IA no es solo software. Es energía, agua, territorio, materiales y red eléctrica.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto aumentó el consumo eléctrico de Google en 2025?
Google registró un aumento del 37 % en su consumo eléctrico, el mayor incremento anual comunicado hasta ahora.
¿Google usa solo energía renovable?
Google afirma que igualó el 100 % de su consumo eléctrico anual con compras de energía renovable por noveno año consecutivo. Eso no equivale necesariamente a consumir energía limpia cada hora en cada centro de datos.
¿Por qué sube tanto el consumo?
El principal factor es la expansión de infraestructura para IA, con más centros de datos, servidores, aceleradores y cargas de machine learning.
¿Qué pasa con el agua?
El consumo total de agua de Google creció hasta 10.900 millones de galones en 2025. La empresa afirma que repuso unos 7.700 millones mediante proyectos de gestión hídrica.
¿La eficiencia de los centros de datos compensa el crecimiento?
Ayuda, pero no basta por sí sola. Google comunicó un PUE medio de 1,09 y una mejora fuerte en eficiencia de Gemini, aunque el consumo total siguió creciendo por la escala del despliegue.