EE.UU. quiere dividir el mundo de la IA: sus socios deberán elegir entre Washington y Pekín

Estados Unidos prepara un endurecimiento de su estrategia internacional sobre inteligencia artificial que podría obligar a decenas de países a tomar una decisión incómoda: integrarse en el ecosistema tecnológico promovido por Washington o mantener una cooperación equivalente con China. Según un borrador interno del Departamento de Estado conocido por Reuters, la Administración estadounidense considera incompatible participar simultáneamente en Pax Silica y en determinadas iniciativas chinas de IA, una posición que podría acelerar la formación de dos grandes bloques tecnológicos.

Las claves de la batalla EE.UU.-China por la IA en 20 segundos

  • Washington prepara nuevas condiciones para los países vinculados a Pax Silica y su cooperación internacional en IA.
  • EE.UU. considera incompatible participar simultáneamente en determinados proyectos tecnológicos promovidos por China.
  • Kazajistán se ha convertido en el caso más visible al estar relacionado con ambos bloques.
  • China acaba de crear WAICO con 29 países fundadores y sede en Shanghái.
  • La disputa afecta a chips, modelos, centros de datos, minerales críticos, inversión y estándares tecnológicos.

La información resulta relevante porque la competición entre Estados Unidos y China está dejando de limitarse al acceso de Pekín a determinados aceleradores de Nvidia o a las restricciones sobre la fabricación avanzada de semiconductores.

El objetivo estadounidense es más amplio: construir una cadena tecnológica de confianza que abarque desde las materias primas hasta los modelos de inteligencia artificial.

Eso incluye minerales críticos, fabricación y encapsulado de chips, infraestructura energética, centros de datos, capacidad de cómputo y modelos. También implica decidir qué países, empresas y proveedores pueden participar en esa cadena.

China está respondiendo con una arquitectura internacional propia. El 16 de julio se firmó en Shanghái el acuerdo para crear la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO), una organización intergubernamental que contó desde su nacimiento con 29 países fundadores y que tendrá su sede en la ciudad china.

La carrera por la IA entra así en una fase diferente. Ya no se compite únicamente por fabricar el mejor modelo o conseguir más GPU. También se compite por decidir sobre qué infraestructura, estándares y cadenas de suministro funcionará la IA del resto del mundo.

Pax Silica deja de parecer una simple alianza tecnológica

Pax Silica nació como una iniciativa estadounidense centrada en reforzar la seguridad de las cadenas de suministro relacionadas con la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas.

Pero el borrador revelado por Reuters introduce una interpretación bastante más exigente.

Washington quiere transmitir a sus socios que participar en Pax Silica no equivale simplemente a adherirse a otra organización internacional. Estados Unidos espera un compromiso estratégico y considera difícil tratar como socio tecnológico fiable a un país que simultáneamente colabora con una iniciativa china diseñada alrededor de una visión competidora de la IA.

La diferencia es importante.

Hasta ahora numerosos países han intentado mantener relaciones tecnológicas con las dos grandes potencias. Pueden comprar infraestructura estadounidense, recibir inversiones chinas, utilizar modelos desarrollados en ambos países y mantener acuerdos comerciales con empresas de los dos mercados.

Ese equilibrio podría complicarse.

El borrador estaría dirigido a los firmantes de la declaración de cooperación sobre IA alcanzada en junio y pretende reforzar las condiciones de pertenencia al entorno de Pax Silica.

El caso de Kazajistán explica buena parte de la preocupación estadounidense.

Washington había celebrado su acercamiento a Pax Silica, entre otras razones por la importancia del país centroasiático dentro del suministro de minerales. Sin embargo, Kazajistán también aparece entre los 29 países que firmaron en julio el acuerdo fundacional de WAICO.

La propia documentación oficial china confirma que el viceprimer ministro y ministro de Inteligencia Artificial y Desarrollo Digital kazajo, Zhaslan Madiyev, participó en la firma.

Para Estados Unidos ese tipo de doble pertenencia plantea un problema: un país integrado en proyectos estratégicos occidentales podría mantener simultáneamente una cooperación tecnológica estrecha con Pekín.

China responde con una organización internacional de IA

La alternativa china ya no es solamente comercial.

WAICO se presenta oficialmente como una organización internacional intergubernamental independiente destinada a promover la cooperación y la gobernanza mundial de la inteligencia artificial.

Pekín sostiene que estará abierta a todos los países y defiende un modelo basado en cooperación, desarrollo compartido y un mayor acceso de los países del Sur Global a la inteligencia artificial. La declaración de la conferencia de Shanghái reclama además cooperación en cadenas industriales y de suministro y critica la fragmentación de la gobernanza internacional de la IA.

Es la posición oficial china y debe entenderse también dentro de su disputa estratégica con Washington.

El presidente Xi Jinping aprovechó la World AI Conference de julio para presentar una batería de compromisos internacionales. China ofrecerá durante los próximos cinco años 5.000 plazas de formación y seminarios sobre IA para países en desarrollo, creará centros de cooperación con organizaciones como ASEAN, Unión Africana, Liga Árabe, BRICS y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y permitirá que 30 países utilicen su sistema meteorológico MAZU basado en inteligencia artificial.

Hay además una herramienta tecnológica especialmente interesante: los modelos abiertos.

China está produciendo una creciente oferta de modelos cuyos pesos pueden descargarse y desplegarse en infraestructura propia. Según datos difundidos por las autoridades chinas, los modelos abiertos desarrollados en el país habían acumulado conjuntamente más de 10.000 millones de descargas hasta julio de 2026.

Eso permite a Pekín competir de una manera diferente.

Un país no necesita necesariamente contratar una plataforma estadounidense para desarrollar servicios de IA. Puede descargar determinados modelos chinos, desplegarlos sobre infraestructura propia y construir servicios alrededor de ellos.

Para gobiernos interesados en soberanía tecnológica o con menos capacidad económica, esta posibilidad puede resultar atractiva.

Europa puede encontrarse ante una decisión especialmente difícil

La estrategia estadounidense plantea una cuestión importante para la Unión Europea.

Europa es aliada política y militar de Estados Unidos, pero mantiene importantes relaciones comerciales con China y al mismo tiempo intenta construir su propia política de soberanía tecnológica.

Una separación estricta de ecosistemas podría afectar a decisiones que actualmente parecen puramente empresariales.

¿Puede una infraestructura europea utilizar aceleradores estadounidenses y modelos chinos?

¿Podría una empresa que trabaja con proveedores chinos participar en determinados proyectos financiados por Estados Unidos?

¿Hasta dónde alcanzaría el concepto de proveedor de confianza?

¿Se aplicaría únicamente a gobiernos o terminaría trasladándose también a operadores de centros de datos, fabricantes, proveedores cloud y desarrolladores?

El borrador conocido hasta ahora no permite responder a todas esas cuestiones. Conviene además subrayar que se trata de una propuesta interna y no de unas condiciones internacionales definitivamente aprobadas.

Pero la dirección política resulta difícil de ignorar.

Estados Unidos lleva años intentando limitar la capacidad china para acceder a las tecnologías necesarias para fabricar y utilizar los semiconductores más avanzados. El siguiente paso sería evitar que esa capacidad se reconstruya indirectamente mediante terceros países.

Eso transforma la política de exportación en una política de bloques.

De las GPU a toda la infraestructura necesaria para la IA

La inteligencia artificial necesita una cadena industrial mucho mayor de lo que sugiere la atención dedicada habitualmente a Nvidia.

Antes de ejecutar un modelo hacen falta minerales, semiconductores, memoria, encapsulado avanzado, servidores, redes, fibra óptica, energía, refrigeración, centros de datos y capital para financiar toda esa infraestructura.

Después aparecen el software, los modelos, las aplicaciones y los estándares.

Por eso tanto Washington como Pekín están extendiendo su competición a prácticamente todos esos niveles.

La consecuencia podría ser una progresiva incompatibilidad entre dos cadenas tecnológicas.

No significa necesariamente que vayan a existir dos Internets completamente separados ni que todos los países deban abandonar inmediatamente cualquier tecnología procedente del bloque contrario. Tampoco el borrador estadounidense conocido permite afirmar que cualquier cooperación con una empresa china vaya a provocar automáticamente una exclusión.

Pero sí aparece una tendencia hacia una menor neutralidad.

Los países tendrán que evaluar cada vez más no solo qué tecnología es mejor o más barata, sino también de dónde procede y con qué dependencias geopolíticas viene acompañada.

La misma decisión puede terminar llegando a las empresas.

Un operador cloud podría tener que valorar el origen de sus aceleradores. Un centro de datos, quién financia sus instalaciones. Un fabricante, qué proveedores forman parte de su cadena. Y una administración pública, dónde se ha desarrollado el modelo que procesa sus datos.

La elección entre Estados Unidos y China podría terminar produciéndose mucho antes de ejecutar el primer prompt.

La IA puede acabar dividida en dos grandes cadenas de confianza

Washington argumenta que no tendría sentido compartir inversiones, minerales, capacidad industrial o tecnología estratégica con socios que posteriormente puedan contribuir al desarrollo de un competidor.

China ofrece el planteamiento contrario. Xi Jinping defendió en julio una cooperación abierta y criticó expresamente la ampliación del concepto de seguridad nacional en inteligencia artificial, mientras WAICO se presenta como una organización abierta a cualquier país.

Ambas posiciones responden a intereses estratégicos propios.

Por eso el elemento más importante de la información conocida esta semana no es únicamente Pax Silica.

Es que la inteligencia artificial está adquiriendo una estructura geopolítica parecida a la que durante décadas han tenido sectores como la energía, las telecomunicaciones o la defensa.

La tecnología empieza a definir alianzas.

Para muchos países, especialmente economías emergentes que necesitan inversión, centros de datos y acceso asequible a modelos, escoger exclusivamente uno de los dos lados puede resultar poco atractivo. Mantener relaciones con Washington y Pekín les proporciona competencia, financiación y margen de negociación.

Kazajistán representa precisamente ese modelo.

Estados Unidos parece dispuesto a reducir ese margen.

Si el planteamiento adelantado por Reuters termina convirtiéndose en política oficial, la gran batalla de la IA dejará de decidirse únicamente entre OpenAI, Anthropic, Google, Nvidia, DeepSeek, Alibaba o Zhipu.

También se decidirá país por país.

Y entonces chips, minerales, centros de datos y modelos dejarán de poder contratarse exclusivamente atendiendo a precio y prestaciones. La procedencia tecnológica podría convertirse en una decisión de política exterior.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Pax Silica?

Es una iniciativa liderada por Estados Unidos para reforzar la cooperación internacional y las cadenas de suministro vinculadas a la inteligencia artificial, los semiconductores y otros recursos tecnológicos estratégicos.

¿Estados Unidos ya obliga a todos sus aliados a elegir entre China y EE.UU.?

No. La información de Reuters procede de un borrador interno del Departamento de Estado. El planteamiento conocido pretende impedir determinadas participaciones simultáneas, pero todavía no debe presentarse como una obligación general y definitiva para todos los aliados estadounidenses.

¿Qué es WAICO?

La World Artificial Intelligence Cooperation Organization es una nueva organización intergubernamental de cooperación y gobernanza de la IA impulsada desde China. Su acuerdo fundacional fue firmado en julio de 2026 por representantes de 29 países y tendrá su sede en Shanghái.

¿Por qué Kazajistán es importante en esta disputa?

Porque mantiene vínculos con Pax Silica y también figura entre los países fundadores de WAICO. Su situación muestra las dificultades que plantea exigir a países con relaciones económicas diversificadas que se integren exclusivamente en uno de los dos ecosistemas tecnológicos.

vía: Reuters y elchapuzasinformatico

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