El “rendimiento” manda: el 2 nm de Samsung se enfrenta a nuevas dudas mientras Intel acelera con 18A

El debate sobre quién liderará la próxima generación de fabricación de semiconductores se ha vuelto a calentar por un motivo muy concreto: el rendimiento de fabricación (yield). En el mundo de las obleas, no basta con anunciar un nodo “más pequeño”; lo que decide si un proceso es viable —y rentable— es el porcentaje de chips que salen bien de cada wafer. Y, en esta métrica, las cifras que circulan en el mercado dibujan un escenario más complejo de lo que sugieren los titulares.

En los últimos días, un análisis atribuido a la firma de inversión KeyBanc ha reavivado las comparaciones entre los grandes jugadores del sector. Según esa lectura, Samsung estaría todavía por debajo del 40 % de yield en su 2 nm GAA, una cifra que, de ser cierta, obligaría a la compañía a mejorar con rapidez si quiere convertir su apuesta en un negocio sostenido.

La tensión no es menor porque Samsung viene de una etapa delicada con su 3 nm GAA: el mercado aún recuerda los problemas de madurez industrial y la forma en que esos tropiezos empujaron a parte del ecosistema fabless a priorizar a TSMC. Por eso, cualquier dato que sugiera fragilidad en 2 nm se interpreta como una señal de alerta… aunque conviene subrayar un matiz importante: en estos nodos, el yield es una fotografía que cambia mes a mes y depende mucho del tipo de chip, su tamaño y el grado de optimización del diseño.

Por qué el yield importa más que el “número de nanómetros”

Cuando se habla de un yield “por debajo del 40 %” o “en el entorno del 60 %”, lo que realmente se está discutiendo es la economía industrial:

  • Coste por chip funcional: si salen menos unidades buenas por oblea, cada unidad cuesta más.
  • Capacidad efectiva: una fábrica puede producir muchas obleas, pero si el rendimiento es bajo, la producción útil se desploma.
  • Plazos comerciales: un nodo puede ser técnicamente “real”, pero comercialmente inviable si no alcanza ciertos umbrales de rendimiento.

Este punto es clave porque la industria está entrando en una etapa donde el liderazgo ya no se decide solo por litografía: se decide por consistencia, capacidad y margen.

Samsung: dudas en una fase donde otros informes hablaban de mejora

Aunque la estimación conservadora citada por Wccftech sitúa el 2 nm de Samsung por debajo del 40 %, otros reportes del sector han apuntado en los últimos meses a un rango más alto, del 50 % al 60 %, e incluso a una evolución positiva frente a la etapa anterior.

Esa divergencia entre cifras ilustra un patrón habitual en semiconductores: las estimaciones de yield rara vez son uniformes, porque pueden estar midiendo cosas distintas (lotes piloto vs. ramp-up, chips pequeños vs. grandes, yield “por capa” vs. yield final). Aun así, lo relevante es la lectura estratégica: Samsung necesita demostrar al mercado que su 2 nm no es solo una mejora técnica, sino una plataforma industrial capaz de atraer volumen y sostener márgenes.

Intel 18A: la narrativa del regreso también pasa por el rendimiento

En paralelo, Intel está alimentando su propia narrativa de remontada con 18A, que combina nueva arquitectura de transistores y cambios profundos en la manera de alimentar eléctricamente el chip. En ese contexto, también han circulado valoraciones que colocan a Intel alrededor del 60 % de yield en 18A, una cifra que, de consolidarse, reforzaría la tesis de que la compañía puede competir de nuevo en la primera división de procesos avanzados.

Más allá de porcentajes concretos, hay señales que el mercado sigue con atención: Intel ha insistido en la mejora sostenida de su capacidad industrial y en la ambición de convertir su división de foundry en un pilar estratégico. Y, en un entorno donde la geopolítica pesa tanto como la tecnología, cualquier avance creíble en procesos avanzados dentro de EE. UU. se interpreta también como un factor de resiliencia de cadena de suministro, no solo como una ventaja competitiva.

TSMC sigue siendo el listón, pero la carrera es por capacidad y fiabilidad

En esta comparación a tres bandas, TSMC aparece a menudo como referencia por madurez industrial y escalado. Algunos análisis de mercado han colocado a TSMC en cifras superiores (por ejemplo, alrededor del 80 % en ciertos contextos), aunque, de nuevo, el dato exacto depende del alcance de la estimación.

Lo que sí es más tangible es que TSMC ya está moviendo piezas en 2 nm: la compañía ha confirmado el inicio de producción para su tecnología N2 en instalaciones como Baoshan, reforzando la idea de que el calendario industrial avanza.

Lo que deberían vigilar clientes y analistas en 2026

Más que discutir un número aislado (40 %, 50 % o 60 %), para un comprador —desde un fabricante de móviles hasta un integrador de IA— lo determinante en 2026 suele ser:

  1. Tendencia del yield (trimestre a trimestre), no el dato puntual.
  2. Riesgo de suministro y capacidad reservada, especialmente si el mercado entra en ciclos de escasez.
  3. Ecosistema de diseño y soporte (EDA/IP), porque en estos nodos cada detalle del diseño influye en el rendimiento final.
  4. Señales comerciales: quién firma volumen, qué tipos de chips entran primero y con qué ventanas de entrega.

En otras palabras: la guerra del “número de nanómetros” se está convirtiendo, cada vez más, en la guerra de la ejecución industrial.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa exactamente que un nodo tenga un yield del 40 % o del 60 %?

Implica el porcentaje de chips funcionales obtenidos por oblea tras completar el proceso. Cuanto más alto, mejor coste por chip y más viable es producir a gran escala.

¿Por qué hay estimaciones tan diferentes sobre el yield de Samsung 2 nm?

Porque no todas las fuentes miden lo mismo: puede variar según chip, tamaño del die, fase piloto o producción, y el método usado para estimar el rendimiento.

¿Puede Intel 18A convertirse en una alternativa real a TSMC y Samsung?

Puede, si consolida rendimientos y capacidad de forma sostenida y demuestra fiabilidad en producción. Algunas valoraciones de mercado apuntan a mejoras significativas, pero el factor decisivo será la ejecución industrial y la tracción comercial.

¿Qué deberían exigir las empresas al elegir una fundición en procesos avanzados?

Más allá del nodo, deberían priorizar capacidad asegurada, roadmap creíble, soporte de diseño, rendimiento estable y contratos con ventanas de entrega realistas.

vía: biz.chosun

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