La adopción cloud en España avanza con una paradoja que define bien el momento tecnológico de muchas empresas: el país todavía tiene margen de mejora en la contratación de servicios básicos en la nube, pero cuando las organizaciones dan el paso, tienden a utilizarla en procesos de alto valor. Es una de las principales conclusiones del Observatorio Cloud Nation 2026, presentado por Aire en colaboración con Atlas Tecnológico en un encuentro celebrado en Madrid.
El informe dibuja una empresa española pragmática, menos preocupada por adoptar tecnología por moda y más centrada en usarla donde puede mejorar procesos reales. Según los datos expuestos durante la jornada, España alcanza un 53 % de uso cloud frente al 44 % de la media de la Unión Europea en determinadas métricas analizadas, y destaca especialmente en el empleo de la nube para ERP, CRM, computación propia y plataformas de desarrollo.
Santi Magazù, director general de cloud y ciber de Aire, y Zigor Gaubeca, CIO de la compañía, fueron los encargados de presentar las ideas principales del estudio. Ambos pusieron el foco en un punto que se repitió durante todo el encuentro: la nube ya no es solo una decisión tecnológica, sino una pieza de competitividad, seguridad y continuidad para las empresas.
La brecha entre grandes empresas y pymes sigue abierta
El Observatorio Cloud Nation 2026 muestra que España tiene una relación desigual con la nube. Las grandes organizaciones y los sectores más digitalizados avanzan con mayor rapidez, mientras que pymes e industria todavía encuentran obstáculos importantes, entre ellos la falta de conocimiento técnico, la complejidad de migrar aplicaciones heredadas y el miedo a perder control sobre los datos.
Magazù advirtió de que el verdadero reto como país es conseguir que la pyme y el sector industrial no se queden atrás. La clave, según el planteamiento del informe, pasa por ofrecer soluciones más comprensibles, acompañamiento técnico y garantías claras sobre seguridad y ubicación del dato.
Zigor Gaubeca incidió en la dificultad de migrar aplicaciones monolíticas hacia entornos cloud, un proceso que exige perfiles cualificados y conocimiento práctico. La falta de talento especializado aparece así como una barrera tan importante como el coste o la tecnología. Muchas empresas no rechazan la nube por falta de interés, sino porque no saben cómo hacer el camino sin asumir riesgos innecesarios.

David Carrero Fernández-Baillo, cofundador de Stackscale (Aire), empresa especializada en infraestructura cloud privada, considera que esta evolución es natural: «Las empresas españolas ya no preguntan simplemente si deben ir a la nube, sino qué nube necesitan, con qué garantías y bajo qué marco jurídico. La soberanía digital no consiste en levantar muros, sino en saber dónde están los datos, quién los opera, cómo se recuperan y qué opciones reales tiene el cliente si necesita cambiar de proveedor».
Soberanía, regulación y confianza
La soberanía del dato fue uno de los temas centrales de la jornada. La ubicación de la infraestructura, la protección de la información y la capacidad de mantener el control operativo se han vuelto factores estratégicos, especialmente en sectores regulados o con datos sensibles.
El informe señala que la seguridad y la protección de datos son ya una de las principales razones para ejecutar infraestructura a nivel nacional o europeo. También pesan el rendimiento, la latencia, la continuidad de negocio y la necesidad de cumplir con un entorno normativo cada vez más exigente.
Durante la mesa redonda, moderada por José Ángel Cuadrado Roca, se abordaron cuestiones legales y operativas que condicionan cualquier estrategia cloud seria. José María Baños, socio fundador de Letslaw, subrayó la importancia de mantener el control sobre los datos y advirtió del impacto que puede tener un problema de disponibilidad en la reputación de una empresa. Sor Arteaga, socia directora de Easy Telecom Law Firm, puso el acento en la reversibilidad contractual y en la necesidad de incluir cláusulas de salida claras para evitar que las organizaciones queden atrapadas en un proveedor.
En esa misma línea, Carrero defiende que el viaje a la nube debe diseñarse desde el principio con una visión técnica y legal conjunta: «La IA está acelerando decisiones que antes se aplazaban, pero conviene no confundir velocidad con improvisación. Una buena estrategia cloud necesita arquitectura, seguridad, acompañamiento técnico y asesoramiento legal desde el primer día. Si se deja la reversibilidad, la protección del dato o la continuidad de negocio para el final, el proyecto nace con deuda».
IA, edge computing y el papel del partner tecnológico
La Inteligencia Artificial aparece como uno de los grandes aceleradores de la inversión cloud. Las empresas necesitan más capacidad de cómputo, mejor gobierno del dato y arquitecturas capaces de procesar información cerca del origen cuando la latencia, el coste o la privacidad lo exigen. Por eso el informe sitúa las soluciones edge to cloud entre las prioridades de los directivos industriales.
El edge computing permite procesar y filtrar datos antes de enviarlos a la nube, una estrategia especialmente útil en industria, mantenimiento predictivo, logística, energía o entornos donde la toma de decisiones en tiempo real puede marcar diferencias. Pero para que la IA funcione, no basta con sumar infraestructura. Hace falta ordenar datos, definir responsabilidades, asegurar accesos y diseñar procesos que puedan medirse y corregirse.
Miguel Hidalgo, system support manager en Konica Minolta, resumió este desafío con una comparación sencilla: si la IA llega a una empresa desordenada, pedirá cómputo y datos claros, pero encontrará ruido. Antonija Tadić, account director en WAM, apeló a la calma estratégica con una idea igualmente directa: cuando el cliente tiene prisa, hay que invertir más tiempo en analizar y dibujar bien la arquitectura antes de ejecutar.
El partner tecnológico gana peso en este contexto. Para muchas pymes y medianas empresas, adoptar cloud, IA y edge computing al mismo tiempo puede resultar abrumador. La elección de proveedor deja de depender solo del precio por recurso y pasa a incluir cercanía, soporte, cumplimiento, capacidad de migración, conocimiento sectorial y claridad contractual.
España tiene una oportunidad relevante como nodo cloud del sur de Europa, pero el informe recuerda que el crecimiento dependerá también de factores externos a la tecnología. La disponibilidad energética, la red de distribución y la capacidad de ejecutar inversiones serán decisivas. Teresa Mallada, senadora de la Cámara Alta, advirtió durante el encuentro de la saturación de muchos nudos de red y reclamó acelerar inversiones para evitar que proyectos estratégicos queden bloqueados.
Cloud Nation 2026 deja una conclusión clara: la nube en España entra en una etapa más madura. Ya no basta con contratar servicios. Las empresas deben decidir qué datos pueden mover, cuáles deben mantener bajo control, cómo cumplir con la regulación, cómo aprovechar la IA y cómo salir de un proveedor si el negocio lo exige. Ese equilibrio entre ambición tecnológica, soberanía y acompañamiento profesional marcará buena parte de la competitividad digital de los próximos años.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Observatorio Cloud Nation 2026?
Es un informe elaborado por Aire en colaboración con Atlas Tecnológico que analiza la adopción cloud, la soberanía del dato, la IA y el edge computing en España y Europa.
¿Cuál es la principal paradoja cloud de España?
España todavía tiene margen de crecimiento en adopción básica de servicios cloud, pero destaca en el uso estratégico de la nube para procesos como ERP, CRM, computación propia y plataformas de desarrollo.
¿Por qué es importante la soberanía del dato?
Porque permite a las empresas conocer dónde están sus datos, bajo qué legislación se gestionan, cómo se protegen y qué capacidad tienen para migrar o recuperar sus servicios si cambia su proveedor.