Brasil se ha convertido en el gran centro de gravedad de la infraestructura digital latinoamericana. Según el recuento difundido por Latinometrics a partir de datos de DataCenterMap, el país cuenta con 205 centros de datos en 2026, el 38,8 % de los 529 identificados en los 19 mercados incluidos en la comparativa. La distancia respecto al resto es considerable: Chile aparece segundo con 66 instalaciones y México tercero con 65.
Las claves de los centros de datos de Brasil en 30 segundos
- Brasil suma 205 centros de datos, el 38,8 % del total recogido en la comparativa latinoamericana.
- Chile tiene 66, México 65, Argentina 43 y Colombia 41.
- São Paulo es además el mayor mercado regional medido por capacidad, con 536,7 MW de inventario mayorista en el primer trimestre de 2026.
- Cloud, inteligencia artificial, conectividad internacional y demanda empresarial están acelerando nuevas inversiones.
- Energía y agua empiezan a condicionar dónde podrán construirse las próximas grandes instalaciones.
La fotografía resulta interesante, aunque hay que interpretar con cuidado el número de instalaciones. Contar centros de datos no equivale a medir capacidad informática. Un pequeño centro empresarial y un campus hyperscale de cientos de megavatios pueden aparecer como dos instalaciones en un directorio, pese a que su capacidad sea radicalmente distinta.
Cuando la comparación se hace en megavatios, Brasil sigue ocupando una posición dominante. CBRE sitúa a São Paulo como el mayor mercado de centros de datos de América Latina, con 536,7 MW de inventario mayorista en el primer trimestre de 2026, un 8,9 % más que un año antes.
La suma de los cuatro grandes mercados analizados por CBRE, São Paulo, Querétaro, Santiago y Bogotá, alcanzó los 1.045 MW, después de crecer un 41,3 % interanual. El dato muestra que América Latina ya no es un mercado periférico dentro de la infraestructura cloud mundial.
Brasil tiene tamaño, demanda y conectividad para atraer grandes centros de datos
La ventaja brasileña no puede explicarse únicamente por la disponibilidad de terreno, agua o electricidad. El tamaño de su economía digital y de su población crea una demanda local difícil de igualar en América Latina.
Servicios financieros, comercio electrónico, streaming, telecomunicaciones, software empresarial y cloud generan grandes cantidades de tráfico que interesa procesar cerca de los usuarios. La llegada de cargas de inteligencia artificial añade ahora otra fuente de demanda.
São Paulo concentra buena parte de ese efecto.
CBRE señala que la ciudad absorbió aproximadamente 39,2 MW de nueva capacidad durante el primer trimestre de 2026, mientras los proveedores hyperscale continuaban ampliando su presencia en Brasil. Su inventario disponible se situó en 51,5 MW y la tasa de disponibilidad en el 9,6 %.
Hay además una ventaja que no aparece al contar edificios: la conectividad internacional.
Brasil dispone de numerosos sistemas de cable submarino que lo conectan con Norteamérica, Europa y África. Esa infraestructura reduce latencias, aumenta las rutas disponibles y convierte al país en un punto natural para concentrar plataformas destinadas tanto al mercado brasileño como a otros países de la región.
JLL coincide en identificar a Brasil, México, Chile y Colombia como los cuatro mercados que concentran actualmente la demanda latinoamericana. Su informe de cierre de 2025 calcula además que el inventario regional de colocation creció un 20 % durante ese año.
No parece, por tanto, un fenómeno limitado al número de instalaciones registradas en un directorio.
La inteligencia artificial aumenta la presión sobre la infraestructura
La nueva oleada tiene una característica diferente. Los centros de datos tradicionales podían crecer añadiendo servidores de manera relativamente gradual. Los clústeres destinados a inteligencia artificial requieren concentraciones mucho mayores de potencia.
Miles de GPU funcionando simultáneamente obligan a disponer de decenas o incluso cientos de megavatios, redes de alta capacidad y sistemas de refrigeración capaces de evacuar densidades térmicas cada vez mayores.
Por eso los megavatios disponibles empiezan a ser una medida más representativa que el número de edificios.
El mercado latinoamericano de construcción de centros de datos podría pasar de unos 5.590 millones de dólares en 2025 a 6.050 millones en 2026, según las estimaciones de Mordor Intelligence recogidas por Research and Markets. Brasil habría concentrado alrededor del 40 % de la inversión regional en 2024.
Los propios operadores están aumentando sus compromisos. Equinix anunció en mayo que sus inversiones ejecutadas o anunciadas entre 2025 y 2026 en América Latina superaban los 419 millones de dólares, de los cuales 270 millones correspondían a Brasil, frente a 81 millones en México, 42 millones en Chile y 28 millones en Colombia.
Brasil tampoco quiere limitarse a alojar servicios cloud convencionales. El desarrollo de capacidad para IA se ha convertido en una cuestión industrial y política porque disponer de infraestructura local permite ejecutar modelos y almacenar información dentro del país sin depender completamente de centros situados en Estados Unidos, Europa o Asia.
La electricidad es una de sus principales cartas.
Brasil dispone de una matriz eléctrica con una participación muy elevada de fuentes renovables, especialmente hidroeléctrica, eólica y solar. Para una industria en la que la disponibilidad de energía empieza a determinar dónde puede construirse un nuevo campus, esa característica tiene un valor económico creciente.
Pero describirla simplemente como «energía hidroeléctrica barata» sería reducir demasiado el problema. Los promotores necesitan capacidad eléctrica disponible en el lugar concreto, conexiones a la red, subestaciones, permisos y contratos a largo plazo. Tener abundante generación renovable a escala nacional no significa automáticamente disponer de cientos de megavatios en cualquier parcela.
Chile y México muestran que el tamaño del país no lo explica todo
El segundo puesto de Chile es posiblemente uno de los datos más interesantes de la clasificación de DataCenterMap.
El país registra 66 centros de datos, uno más que México, pese a tener una población y una economía considerablemente menores.
También aparecen relativamente bien posicionados mercados pequeños como Panamá, con 17 instalaciones, Costa Rica con 12 y Uruguay con 10.
La explicación está en que la infraestructura digital sigue una geografía distinta a la de la población. Conectividad internacional, estabilidad de la red eléctrica, regulación, concentración empresarial y disponibilidad de terrenos adecuados pueden pesar tanto como el tamaño del mercado nacional.
México está acelerando especialmente rápido.
CBRE calcula que Querétaro alcanzó 298,2 MW de inventario en el primer trimestre de 2026, tras crecer un extraordinario 450,2 % interanual por la entrada de despliegues hyperscale y de IA. Santiago alcanzaba 165,8 MW y Bogotá 44,3 MW.
Chile también prepara proyectos de mucha mayor escala. La disponibilidad de energía solar y almacenamiento está llevando a promotores a estudiar grandes campus específicamente orientados a cargas de inteligencia artificial.
Esto significa que el liderazgo de Brasil en número de centros de datos no garantiza que mantenga automáticamente la misma distancia cuando se compare la nueva capacidad que llegará durante los próximos años.
El agua no es una ventaja automática
Existe además un punto que merece matizarse en la comparación original: un país con abundantes recursos hídricos no tiene automáticamente resuelto el consumo de agua de sus centros de datos.
El impacto depende de la ubicación y, sobre todo, del sistema de refrigeración empleado.
Un centro refrigerado mediante sistemas evaporativos puede tener un perfil completamente diferente a otro que utilice circuitos cerrados o refrigeración seca. Incluso dentro de una misma compañía pueden existir arquitecturas distintas.
Brasil ha intentado introducir esta cuestión en su política industrial. El régimen REDATA propuesto para incentivar centros de datos incluía requisitos ambientales como utilizar energía limpia o renovable y alcanzar determinados niveles de eficiencia en el uso del agua.
La primera medida provisional que creó REDATA perdió su vigencia el 25 de febrero de 2026 al no completarse su tramitación. Ese mismo día la Cámara de Diputados aprobó un nuevo proyecto para recuperar el régimen, con incentivos fiscales durante cinco años para determinados equipos y exigencias relacionadas con el uso de energía limpia.
El debate no es menor porque los grandes campus de IA pueden convertirse en consumidores eléctricos comparables a instalaciones industriales.
Además, Brasil ya está viviendo las primeras discusiones sobre quién debe asumir el coste de ampliar redes eléctricas, cómo deben concederse los incentivos y qué beneficios económicos permanecen realmente en las comunidades donde se construyen estos proyectos.
Más de 500 instalaciones, pero el próximo salto se medirá en megavatios
La clasificación basada en DataCenterMap suma 529 centros de datos entre los países incluidos. Brasil representa 205; Chile y México añaden otros 131. Entre los tres concentran aproximadamente el 63,5 % del total.
Argentina aparece después con 43 instalaciones y Colombia con 41. A partir de ahí la caída es considerable: Panamá tiene 17, Perú 14, Costa Rica 12 y Uruguay 10.
La concentración probablemente continuará, pero el indicador que habrá que vigilar durante los próximos años será otro.
Una región puede añadir decenas de pequeños centros de datos sin modificar demasiado su capacidad informática. Un único campus de IA de 500 MW puede alterar mucho más el mercado eléctrico, la inversión y la capacidad disponible de un país que decenas de instalaciones tradicionales.
Brasil parte con ventaja por escala, demanda, conectividad y disponibilidad de energía renovable. México está creciendo rápidamente alrededor de Querétaro y Chile intenta convertir su capacidad renovable en una ventaja para la próxima generación de centros destinados a inteligencia artificial.
La carrera latinoamericana de centros de datos ya no consiste simplemente en acumular edificios. La verdadera competencia empieza a estar en quién puede entregar cientos de megavatios de electricidad, conectividad y refrigeración de manera fiable y a un coste que permita mantener funcionando miles de aceleradores durante las 24 horas del día.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos centros de datos tiene Brasil en 2026?
La clasificación difundida por Latinometrics a partir de DataCenterMap contabiliza 205 centros de datos en Brasil, equivalentes al 38,8 % de las 529 instalaciones recogidas para los países latinoamericanos incluidos.
¿Qué países tienen más centros de datos en América Latina?
Después de Brasil aparecen Chile con 66, México con 65, Argentina con 43 y Colombia con 41. Los cinco países concentran la mayor parte de las instalaciones recogidas en la comparativa.
¿Cuál es el mayor mercado de centros de datos de América Latina?
Por capacidad mayorista analizada por CBRE, São Paulo continúa siendo el mayor mercado, con 536,7 MW de inventario en el primer trimestre de 2026. Querétaro alcanzaba 298,2 MW y Santiago 165,8 MW.
¿Por qué Brasil atrae tantos centros de datos?
Influyen el tamaño de su mercado digital, la concentración de empresas y servicios financieros, la conectividad mediante fibra y cables submarinos y una matriz eléctrica con una elevada presencia de renovables. La disponibilidad concreta de energía, agua, suelo y conexiones eléctricas sigue condicionando cada proyecto.
Imagen y fuente: latinometrics