Arm rompe con 35 años de neutralidad y entra en la batalla de las CPU para IA

Arm ha dado uno de los mayores giros de su historia con Arm AGI CPU, su primer procesador de producción diseñado directamente por la compañía. Desarrollado junto a Meta y orientado a centros de datos para inteligencia artificial, el chip lleva a Arm más allá de su negocio tradicional de licencias y la coloca en un mercado donde tendrá que competir por los mismos servidores que utilizan arquitecturas x86 de Intel y AMD.

Las claves de Arm AGI CPU en 20 segundos

  • Es el primer procesador de producción propio en los más de 35 años de historia de Arm.
  • Integra hasta 136 núcleos Neoverse V3 y se fabrica en 3 nm.
  • Meta ha participado como socio principal y será uno de sus primeros grandes usuarios.
  • Arm lo orienta especialmente a inferencia y agentes de IA.
  • Puede alcanzar más de 45.000 núcleos por rack en configuraciones refrigeradas por líquido.

El cambio empresarial es casi tan relevante como las especificaciones técnicas. Arm construyó buena parte de su posición en la industria vendiendo propiedad intelectual y diseños que otros fabricantes podían adaptar a sus procesadores. Qualcomm, Apple, AWS, NVIDIA y numerosos fabricantes utilizan tecnologías Arm de maneras muy diferentes.

Ahora Arm también quiere vender silicio.

La compañía seguirá licenciando sus arquitecturas y ofreciendo sus Compute Subsystems (CSS), pero añade una tercera opción: adquirir un procesador diseñado por la propia Arm y preparado para instalarse en servidores.

Ese movimiento intenta extender el alcance de la arquitectura hacia empresas que no pueden permitirse desarrollar un procesador propio. Diseñar un chip avanzado para centros de datos exige equipos especializados, varios años de trabajo y una inversión que puede alcanzar cientos de millones de dólares.

Arm quiere ofrecer parte de las ventajas que los hiperescalares han conseguido con sus procesadores personalizados sin obligar a cada operador a convertirse también en diseñador de semiconductores.

Hasta 136 núcleos y más de 45.000 por rack

Arm AGI CPU está basado en Neoverse V3 y Armv9.2 y se fabrica mediante el proceso N3P de 3 nanómetros de TSMC. La configuración superior dispone de 136 núcleos, mientras Arm también ofrece variantes de 128 y 64 núcleos.

La frecuencia máxima depende de la configuración. Los modelos de 136 y 128 núcleos alcanzan hasta 3,5 GHz, mientras la variante de 64 núcleos puede llegar a 3,7 GHz. El procesador tiene un TDP base de 300 vatios.

Esta precisión es relevante porque algunas descripciones iniciales del producto han resumido sus especificaciones como “136 núcleos a 3,7 GHz”, cuando la documentación actual de Arm asigna esos 3,7 GHz al modelo de 64 núcleos.

Cada procesador incorpora 12 canales de memoria DDR5 de hasta 8.800 MT/s, 128 MB de caché de sistema y 96 líneas PCI Express 6.0. También dispone de CXL 3.0 para ampliar las posibilidades de conexión de memoria y dispositivos.

Arm está poniendo especial énfasis en la densidad a escala de rack.

Su servidor de referencia utiliza un diseño 1OU con dos nodos y dos procesadores por blade, para sumar 272 núcleos. Un rack convencional refrigerado por aire de 36 kW puede alojar 30 blades y alcanzar 8.160 núcleos.

Con refrigeración líquida la densidad aumenta considerablemente.

Una configuración desarrollada con Supermicro puede integrar 336 procesadores Arm AGI CPU en un rack de 200 kW, equivalentes a 45.696 núcleos.

Arm afirma que determinadas configuraciones pueden proporcionar más del doble de rendimiento por rack frente a sistemas x86 recientes. La cifra procede de las propias evaluaciones de la compañía y depende de las configuraciones y cargas utilizadas, por lo que no debe interpretarse como una ventaja universal frente a cualquier procesador Intel o AMD.

La elección del rack como unidad de comparación tampoco es casual.

Los grandes centros de datos de IA están cada vez más condicionados por la electricidad y la refrigeración disponibles. En esas instalaciones importa el rendimiento de una CPU, pero también cuánto trabajo puede concentrarse dentro de una determinada potencia eléctrica y superficie.

Meta impulsa un procesador que Arm venderá al resto del mercado

Meta ha tenido una participación directa en el nacimiento de AGI CPU.

Las dos compañías anunciaron en marzo que trabajarán conjuntamente en varias generaciones de procesadores para centros de datos. Meta utilizará AGI CPU dentro de su infraestructura y lo combinará con otros componentes de su cartera, incluidos sus aceleradores MTIA.

Pero el procesador no será exclusivo de Meta.

La compañía explicó desde el anuncio que los diseños de placa y rack se aportarían al Open Compute Project (OCP) y que Arm comercializaría el procesador para el resto del sector. OCP ya recoge un servidor de referencia AGI CPU orientado a instalaciones de alta densidad.

Esta estrategia puede cubrir un espacio que hasta ahora estaba principalmente reservado a los mayores proveedores cloud.

AWS desarrolla Graviton, Google dispone de sus propias CPU Arm y otros hiperescalares han invertido en diseños personalizados. El problema es que desarrollar un procesador de esta categoría requiere una escala económica fuera del alcance de la mayoría de operadores.

Arm intenta empaquetar ese conocimiento en un producto disponible comercialmente.

Eso puede resultar especialmente atractivo para proveedores especializados en infraestructura de inteligencia artificial que necesitan aumentar la densidad de CPU sin desarrollar silicio propio.

También existe una conexión con NVIDIA.

Los centros de datos de IA no funcionan únicamente con GPU. Las CPU se encargan de numerosas tareas relacionadas con la preparación de datos, almacenamiento, comunicaciones, ejecución de servicios y coordinación de los aceleradores.

Arm sostiene que AGI CPU puede convivir con diferentes aceleradores dentro de infraestructuras estandarizadas. La compañía lleva años trabajando mediante su programa SystemReady para reducir diferencias entre distintas plataformas Arm y facilitar que sistemas operativos y software puedan funcionar sobre hardware de varios fabricantes.

Esa compatibilidad será importante si AGI CPU pretende encontrar espacio en instalaciones que utilicen aceleradores NVIDIA, AMD u otras arquitecturas.

Los agentes de IA devuelven protagonismo a la CPU

El nombre AGI puede resultar llamativo, pero la tesis técnica de Arm está centrada principalmente en agentic AI, no en afirmar que el procesador permita alcanzar inteligencia artificial general.

Los agentes introducen cargas diferentes a las del entrenamiento masivo de un modelo.

Una GPU puede encargarse de los cálculos necesarios para ejecutar el LLM, mientras alrededor aparecen procesos que consultan bases de datos, realizan búsquedas, utilizan herramientas, llaman a APIs, coordinan servicios y preparan información para nuevas inferencias.

Buena parte de ese trabajo continúa dependiendo de CPU.

Arm sostiene que la expansión de los agentes podría multiplicar por más de cuatro las necesidades actuales de capacidad CPU por gigavatio de infraestructura. Se trata de una estimación de la propia compañía y dependerá de cómo evolucionen las aplicaciones agénticas y de qué parte de sus operaciones termine ejecutándose en CPU, GPU u otros aceleradores.

Meta ya está dando señales de esa tendencia.

Además de trabajar con Arm, la compañía anunció este año un acuerdo con AWS para incorporar decenas de millones de núcleos Graviton a su infraestructura, precisamente ante el aumento de las necesidades de CPU relacionadas con inteligencia artificial agéntica.

El mercado, por tanto, puede no convertirse simplemente en una batalla CPU contra GPU.

La arquitectura de los grandes sistemas de IA está evolucionando hacia combinaciones de CPU, GPU, aceleradores especializados, memoria de alta velocidad y redes capaces de mover enormes cantidades de información entre todos ellos.

Para Arm aparece una oportunidad, pero también un riesgo empresarial.

La compañía pasa de proporcionar tecnología a empresas que fabrican procesadores a fabricar un procesador que puede competir con productos desarrollados por algunos de sus propios clientes.

Arm sostiene que continuará ofreciendo las tres posibilidades: propiedad intelectual, CSS y procesadores completos. Desde esa perspectiva, AGI CPU amplía el mercado de Arm en lugar de sustituir su negocio tradicional.

Queda por comprobar cómo responderán sus licenciatarios a medida que el producto consiga clientes.

También existe una limitación mucho más física: la fabricación.

AGI CPU utiliza el proceso N3P de TSMC, precisamente una de las capacidades de producción más demandadas por la industria de semiconductores. Arm tendrá que competir por obleas con otros grandes diseñadores que utilizan tecnologías avanzadas del fabricante taiwanés.

Es una situación nueva para una compañía acostumbrada a vender diseños sin tener que gestionar directamente grandes volúmenes de producción.

Arm ya no tendrá únicamente que conseguir que sus arquitecturas sean buenas. Tendrá que fabricar suficientes procesadores, coordinar servidores y firmware, mantener una cadena de suministro y convencer a los operadores de centros de datos de que merece la pena instalar su CPU.

Ese es probablemente el cambio más importante detrás de AGI CPU.

Después de más de tres décadas proporcionando la arquitectura sobre la que otros construían chips, Arm ha decidido construir uno y llevarlo directamente al centro de datos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Arm AGI CPU?

Es el primer procesador de producción diseñado directamente por Arm. Está orientado a centros de datos, infraestructura cloud, inferencia y cargas relacionadas con agentes de inteligencia artificial.

¿Cuántos núcleos tiene Arm AGI CPU?

Arm ofrece configuraciones de 136, 128 y 64 núcleos Neoverse V3. La variante de mayor densidad integra 136 núcleos y funciona con un TDP base de 300 vatios.

¿Arm AGI CPU es un procesador exclusivo para Meta?

No. Meta ha participado como socio principal en su desarrollo y lo utilizará en sus centros de datos, pero Arm comercializa AGI CPU para otros clientes y parte de los diseños de infraestructura se están llevando al Open Compute Project.

¿Arm dejará de licenciar sus diseños a otros fabricantes?

Arm no ha anunciado ese cambio. Su estrategia contempla mantener las licencias de propiedad intelectual y los Compute Subsystems y añadir ahora procesadores completos como otra forma de consumir su tecnología.

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