
El rechazo a los centros de datos de IA supera ya al de las nucleares en EE. UU.
La expansión de la inteligencia artificial se enfrenta a un problema que no se resuelve comprando más GPUs ni entrenando modelos más eficientes. Cada nuevo servicio de IA necesita centros de datos, electricidad, agua, refrigeración, suelo y conexiones a la red. Y ahí empieza la parte menos cómoda del debate: muchas personas quieren usar estas herramientas, pero no quieren tener cerca la infraestructura que las hace posibles. Una encuesta de Gallup publicada el 13 de mayo de 2026 muestra que siete de cada diez estadounidenses se oponen a la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial en su zona. El dato es especialmente llamativo porque la oposición supera incluso a la que generan las centrales nucleares: el 53




