La IA también agota la fibra óptica: los plazos de entrega llegan hasta un año

La carrera por construir centros de datos de inteligencia artificial está presionando otro eslabón físico de la infraestructura digital: la fibra óptica. Tras meses de tensión en GPUs, memoria HBM, energía, transformadores, refrigeración y suelo, ahora el cuello de botella se desplaza al vidrio. Los grandes clústeres de IA necesitan una densidad de interconexión muy superior a la de los centros de datos tradicionales, y la cadena de suministro de fibra no estaba preparada para absorber ese salto.

Según DigiTimes, grandes fabricantes chinos de fibra óptica como Hengtong y FiberHome ya tienen pedidos comprometidos hasta comienzos de 2027, con líneas de producción a plena capacidad y ciclos de entrega que han pasado de semanas a varios meses. En algunos casos, los plazos para compradores pequeños pueden llegar a un año, mientras que los grandes clientes están firmando acuerdos multianuales para asegurarse suministro.

El dato resume una realidad incómoda para la industria: la IA no solo necesita chips. Necesita millones de conexiones físicas dentro y entre centros de datos. Y esas conexiones dependen de fibra, conectores, transceptores ópticos, vidrio ultrapuro, preformas y fábricas capaces de escalar con rapidez. Ahí el sector se encuentra con una limitación que no puede resolverse solo con más capital: ampliar capacidad de preformas ópticas suele llevar entre 18 y 24 meses, según fuentes industriales citadas por DigiTimes y recogidas por Tom’s Hardware.

Los clústeres de IA multiplican la necesidad de fibra

La diferencia entre un centro de datos convencional y uno orientado a IA está en la red interna. Un entorno cloud clásico conecta servidores CPU, almacenamiento y redes de servicio con una densidad alta, pero manejable. Un clúster de entrenamiento o inferencia de IA necesita que miles de GPUs se comuniquen con baja latencia, alto ancho de banda y muy poca pérdida. Eso exige mallas de interconexión mucho más densas, con más enlaces ópticos dentro del rack, entre racks y hacia la capa de agregación.

Rahul Puri, responsable del negocio de redes ópticas de STL, ha señalado que los centros de datos enfocados a IA pueden requerir alrededor de 36 veces más fibra que los diseños basados en racks tradicionales de servidores CPU. La cifra no debe leerse como una regla universal para todos los proyectos, porque depende de arquitectura, generación de red, densidad de GPU y diseño de campus, pero sirve para entender el cambio de escala.

La demanda está creciendo a una velocidad que rompe las previsiones anteriores. Datos de CRU citados por publicaciones sectoriales apuntan a que la demanda de fibra para centros de datos creció alrededor de un 76 % interanual en 2025 y que este segmento podría representar cerca del 30 % de la demanda global de fibra en 2027. En 2024 estaba por debajo del 5 %. Aunque estas cifras proceden de estimaciones de mercado, reflejan una tendencia clara: el centro de datos ha pasado de ser un cliente relevante a convertirse en uno de los grandes motores de la industria de fibra.

El problema es que la fibra no se fabrica como un cable eléctrico convencional. El cuello de botella principal no está solo en el cableado final, sino en las preformas: barras de vidrio de altísima pureza a partir de las cuales se estira la fibra. Producirlas exige procesos químicos y térmicos complejos, control de impurezas, dopado preciso y equipamiento especializado. Si no hay suficientes preformas, las plantas de cableado pueden trabajar más turnos, pero no multiplicar la oferta real.

La escasez ya cambia precios y prioridades

La presión de la IA también está modificando qué tipo de fibra se fabrica. Algunos proveedores han desplazado capacidad desde fibra estándar G.652D, habitual en redes de telecomunicaciones, hacia fibra G.657A, más flexible y atractiva para centros de datos de alta densidad y otros usos con radios de curvatura más exigentes. Esa reasignación mejora márgenes para los fabricantes, pero crea escasez secundaria en fibra convencional para operadores de telecomunicaciones.

Tom’s Hardware recoge que los precios globales de fibra han subido desde mínimos de unos 3,70 dólares por fibra-kilómetro en 2021 hasta aproximadamente 6,30 dólares, una subida cercana al 70 %. El dato ayuda a explicar por qué los compradores están cambiando su comportamiento. En lugar de acudir al mercado pedido a pedido, los hiperescalares intentan cerrar contratos de largo plazo para reservar capacidad antes de que llegue el resto.

Meta es el ejemplo más visible. En enero, la compañía firmó con Corning un acuerdo multianual de hasta 6.000 millones de dólares para acelerar la construcción de centros de datos avanzados en Estados Unidos. Corning suministrará fibra óptica, cableado y soluciones de conectividad, y ampliará su capacidad en Carolina del Norte con Meta como cliente ancla.

Corning ha confirmado además que otros dos clientes hiperescalares han firmado acuerdos grandes y de largo plazo similares en tamaño y duración al de Meta. La compañía comunicó en sus resultados del primer trimestre de 2026 un crecimiento del 36 % en Optical Communications y vinculó el avance a la demanda de productos para inteligencia artificial generativa y redes ópticas.

NVIDIA también se ha movido para cerrar el cuello de botella. La compañía ha anunciado una inversión de 300 millones de dólares en Corning para levantar tres nuevas plantas de fibra óptica en Carolina del Norte y Texas, con el objetivo de aumentar la capacidad estadounidense de fibra y conectividad óptica para centros de datos de IA. Las nuevas instalaciones no resolverán el problema inmediato, porque la capacidad adicional no llegará de forma significativa hasta 2027 o más adelante.

Una nueva dependencia crítica para los centros de datos

La escasez de fibra obliga a mirar la infraestructura de IA con otros ojos. Durante la primera fase del boom, el debate se centró en las GPUs y la memoria HBM. Después llegaron la energía, los transformadores, los permisos y la refrigeración. Ahora se suma la conectividad óptica. Cada capa parece revelar un nuevo límite físico.

La consecuencia para los promotores de centros de datos es importante. Un campus puede tener suelo, potencia eléctrica y servidores comprometidos, pero si no tiene suficiente fibra interna, cableado estructurado, transceptores y conectividad de larga distancia, el proyecto puede retrasarse o salir más caro. En clústeres de IA, la red no es un complemento: determina cuántos aceleradores pueden trabajar juntos de forma eficiente.

Para operadores de telecomunicaciones, la situación tiene una lectura mixta. Por un lado, el auge de los centros de datos crea demanda de nuevas rutas, enlaces de interconexión y fibra oscura. Por otro, la competencia por materiales puede encarecer despliegues tradicionales de FTTH, backhaul móvil, redes metropolitanas o proyectos empresariales. Si los fabricantes priorizan fibra de mayor margen para IA, algunos operadores pueden verse empujados a plazos más largos o a precios menos favorables.

China sigue siendo una pieza central en esta cadena. Fabricantes como Hengtong y FiberHome tienen escala, capacidad industrial y una posición fuerte en la producción global de fibra. DigiTimes subraya que sus líneas están trabajando a plena capacidad y que los pedidos ya se extienden hasta 2027. Esta dependencia industrial añade una capa geopolítica a la infraestructura de IA, justo cuando Estados Unidos y sus aliados intentan reducir vulnerabilidades en semiconductores, energía y materiales críticos.

La respuesta estadounidense pasa por contratos de suministro y nueva capacidad local, como muestran los acuerdos de Corning con Meta y NVIDIA. Pero construir fábricas, formar personal, asegurar materiales y estabilizar producción lleva tiempo. La IA escala en meses; la industria del vidrio óptico escala en años.

El resultado previsible es una etapa de precios altos, plazos largos y compras defensivas. Los grandes clientes podrán reservar capacidad con acuerdos multianuales. Los compradores medianos y pequeños tendrán menos poder de negociación y podrían sufrir más retrasos. En una cadena tan tensionada, cada anuncio de nuevos centros de datos de IA aumenta la presión sobre una infraestructura que hasta hace poco parecía abundante.

La fibra óptica era una capa silenciosa de internet. Ahora se convierte en un recurso estratégico para la inteligencia artificial. Sin ella, las GPUs no se comunican a la velocidad necesaria, los racks no escalan y los modelos no se entrenan ni sirven respuestas con la eficiencia prometida. La próxima limitación de la IA no está solo en el chip ni en la energía: también está en el vidrio.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los centros de datos de IA necesitan tanta fibra óptica?
Porque los clústeres de IA conectan miles de GPUs con redes de muy baja latencia y alto ancho de banda. Esa arquitectura exige muchas más conexiones ópticas dentro del rack, entre racks y entre centros de datos.

¿Es cierto que necesitan 36 veces más fibra?
Es una estimación citada por STL para comparar centros de datos de IA con diseños tradicionales basados en servidores CPU. No aplica igual a todos los proyectos, pero refleja el salto de densidad en la red interna.

¿Por qué no se puede fabricar más fibra rápidamente?
El cuello de botella está en las preformas ópticas, barras de vidrio ultrapuro de las que se extrae la fibra. Ampliar capacidad suele requerir entre 18 y 24 meses por la complejidad técnica del proceso.

¿A quién afecta más la escasez?
A centros de datos de IA, hiperescalares, operadores de telecomunicaciones y compradores pequeños. Los grandes clientes están cerrando acuerdos multianuales, mientras que los compradores con menos volumen pueden enfrentarse a plazos de entrega mucho más largos.

vía: Digitimes

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