Stargate se atasca y OpenAI redibuja su mapa de “compute”: más nube, más socios y menos certezas
OpenAI vive una paradoja propia de la carrera de la Inteligencia Artificial: cuanto más crece su demanda, más depende de una infraestructura que no controla del todo. La compañía que popularizó ChatGPT prometió —junto a Oracle y SoftBank— un salto histórico en capacidad de centros de datos bajo el paraguas de Stargate, pero el mercado del “compute” se ha convertido en una guerra de potencia eléctrica, suelo industrial y chips que no espera a nadie. La promesa era mayúscula: Stargate nació como una iniciativa para invertir hasta 500.000 millones de dólares en cuatro años y levantar una red de infraestructura capaz de aportar 10 GW de capacidad para IA en Estados Unidos, anunciada públicamente en enero de 2.025. Un megaprojecto,

