EE. UU. rebaja su ofensiva contra los drones chinos, pero el golpe regulatorio sigue vivo
El pulso tecnológico entre Estados Unidos y China vuelve a encontrar un campo de batalla inesperado: los drones civiles y sus componentes. En las últimas semanas, Washington ha dado señales mixtas: por un lado, el Departamento de Comercio ha retirado una propuesta que habría endurecido aún más las restricciones a la importación de drones fabricados en China; por otro, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) mantiene una vía regulatoria que, en la práctica, limita la entrada de nuevos modelos y de determinados componentes críticos asociados a fabricantes extranjeros, con especial foco en compañías chinas como DJI y Autel. La consecuencia es un escenario confuso para el mercado —y especialmente delicado para sectores que dependen de drones de forma cotidiana, como
