
Ajinomoto se enfrenta al gran cuello de botella invisible de los chips de IA
Ajinomoto, conocida durante décadas por su vínculo con la industria alimentaria, se ha convertido en una pieza silenciosa de la cadena mundial de semiconductores. Su Ajinomoto Build-up Film, más conocido como ABF, es uno de esos materiales que rara vez aparecen en las presentaciones de los grandes fabricantes de chips, pero que resultan esenciales para que los procesadores avanzados puedan funcionar dentro de sus encapsulados. La presión vuelve ahora sobre este material por el crecimiento de la Inteligencia Artificial. Los chips para servidores, redes y centros de datos necesitan sustratos cada vez más grandes, complejos y con más capas. Eso significa más consumo de ABF por paquete y una cadena de suministro más exigida. El debate ya no gira solo




