La velocidad con la que xAI ha construido su infraestructura de inteligencia artificial en el área de Memphis tiene una contrapartida menos visible que sus miles de GPU. Una investigación basada en comunicaciones con los reguladores sostiene que la empresa instaló 59 turbinas de gas natural para abastecer Colossus 2 sin obtener los permisos federales de calidad del aire que reclaman organizaciones civiles y ambientales.
Al menos 57 de esas unidades se encuentran en Southaven, Misisipi, al otro lado de la frontera estatal respecto al centro de datos situado en Tennessee. Las otras dos estarían instaladas en otra ubicación que no ha podido determinarse. La cifra duplica con holgura las 27 turbinas temporales que xAI había reconocido públicamente a comienzos de 2026. La empresa, ahora propiedad de SpaceX, no respondió a las preguntas remitidas durante la investigación.
Las claves del caso Colossus 2 en 20 segundos
- xAI habría instalado 59 turbinas de gas natural sin permisos federales de emisiones.
- Al menos 57 están en Southaven, Misisipi, junto a la frontera con Tennessee.
- Colossus 2 se encuentra al otro lado de esa frontera, en el área de Memphis.
- xAI había reconocido públicamente la operación de 27 turbinas temporales.
- Misisipi autorizó en marzo la construcción de 41 turbinas permanentes.
- Ese permiso no incluye las unidades móviles que ya están funcionando.
- xAI y el regulador estatal sostienen que las turbinas temporales están exentas.
- La EPA mantiene que las instalaciones temporales también necesitan permiso si superan los límites de emisiones.
- Una estimación para solo 30 turbinas arroja miles de toneladas anuales de contaminantes.
- Esas cifras representan emisiones potenciales, no mediciones directas de lo liberado hasta ahora.
- La NAACP y varias organizaciones ambientales han llevado el caso a los tribunales.
- El Departamento de Justicia ha pedido que se desestime la demanda por motivos legales y de seguridad nacional.
La controversia no se limita a decidir cuántas turbinas hay. El debate determinará si una empresa puede levantar una gran central energética junto a un centro de datos, clasificar sus generadores como temporales y comenzar a utilizarlos antes de pasar por el proceso de revisión ambiental previsto para las instalaciones industriales de gran tamaño.
Un permiso para 41 turbinas que no cubre las 59 unidades móviles
Misisipi concedió en marzo de 2026 un permiso para construir 41 turbinas permanentes destinadas a Colossus 2. La autorización llegó tres semanas después de la única audiencia pública celebrada sobre el proyecto. Las unidades identificadas ahora pertenecen, sin embargo, a otro conjunto: son turbinas móviles o temporales que ya proporcionan electricidad al centro de datos y que no están incluidas en ese permiso.
La posición de xAI y del Departamento de Calidad Ambiental de Misisipi, MDEQ, es que esas máquinas no necesitan autorización porque pueden transportarse y permanecerán menos de un año en la misma ubicación. La empresa ha utilizado una interpretación similar desde la construcción de su primer complejo Colossus en Memphis.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA, señaló en enero de 2026 que el carácter temporal de una turbina no elimina la obligación de obtener permiso cuando su capacidad potencial de contaminación supera los umbrales federales. La agencia ha comunicado, al mismo tiempo, que estudia introducir cierta flexibilidad regulatoria para unidades portátiles sin reducir la protección de la salud pública.
Esta diferencia jurídica explica buena parte del conflicto. Para Misisipi, las turbinas móviles no forman una instalación permanente sujeta al mismo procedimiento que una central convencional. Para la NAACP, Earthjustice y el Southern Environmental Law Center, las unidades funcionan juntas, sirven a un único proyecto y generan unas emisiones agregadas que convierten el emplazamiento en una gran fuente industrial.
El resultado práctico es una central eléctrica de gran tamaño construida detrás del contador, fuera de la red pública y dedicada a un solo cliente. Ben King, analista de Rhodium Group, la describió como un despliegue de generación con gas sin precedentes para abastecer una única instalación.
xAI comenzó con 27 turbinas reconocidas en enero. Documentos posteriores indicaron que había 46 unidades en mayo, después de instalar 19 en pocas semanas. Las nuevas comunicaciones elevan la cifra hasta 59. El ritmo de crecimiento hace que la discusión sobre su naturaleza temporal resulte especialmente relevante: las máquinas pueden cambiar individualmente, pero el suministro energético basado en turbinas móviles continúa aumentando.
Miles de toneladas potenciales, pero no una medición de emisiones reales
Las comunicaciones analizadas incluyen perfiles de emisiones proporcionados por los fabricantes para 32 turbinas. A partir de esos datos, Reuters calculó el impacto potencial de 30 unidades situadas en Southaven, aproximadamente la mitad del conjunto identificado.
Si funcionaran de forma continua al 80 % de su capacidad, esas 30 turbinas podrían emitir cada año cerca de 2.500 toneladas cortas estadounidenses de óxidos de nitrógeno, 4.000 toneladas de monóxido de carbono y 22 toneladas de formaldehído. El cálculo utiliza una carga del 80 % porque la EPA considera que las turbinas de gas suelen operar en ese rango o por encima para alcanzar una eficiencia adecuada.
Esas cifras no deben presentarse como toneladas ya liberadas a la atmósfera ni como el resultado de mediciones realizadas alrededor de Colossus 2. Son estimaciones de emisiones potenciales basadas en las especificaciones técnicas, las horas de funcionamiento asumidas y el nivel de carga empleado en el cálculo.
La distinción importa. Para conocer las emisiones reales habría que disponer de información completa sobre las horas de actividad de cada máquina, su carga, el combustible utilizado, los sistemas de control instalados y las mediciones obtenidas durante su funcionamiento.
El potencial calculado sigue siendo suficiente para explicar la intervención regulatoria. La Ley de Aire Limpio de Estados Unidos establece obligaciones adicionales para instalaciones capaces de emitir más de 100 toneladas anuales de determinados contaminantes. Solo los óxidos de nitrógeno estimados para 30 turbinas multiplicarían ampliamente ese límite.
Los óxidos de nitrógeno contribuyen a la formación de ozono a nivel del suelo y pueden agravar la inflamación respiratoria. El monóxido de carbono interfiere en el transporte de oxígeno dentro del organismo, mientras que el formaldehído está reconocido como carcinógeno. El riesgo individual depende de la concentración, la duración de la exposición, la distancia y las condiciones meteorológicas, no únicamente del volumen anual emitido.
La demanda presentada en abril por la NAACP, Earthjustice y el Southern Environmental Law Center se basaba todavía en las 27 turbinas conocidas entonces. Las organizaciones estimaron que la planta podía emitir anualmente más de 1.700 toneladas de óxidos de nitrógeno, 180 toneladas de partículas finas, 500 de monóxido de carbono y 19 de formaldehído. La aparición de más unidades obliga a revisar el alcance inicial del caso, aunque será el tribunal quien determine si existió una infracción y qué equipos deben incluirse.
Barrios con más asma y una población mayoritariamente negra
La investigación incorpora datos demográficos y sanitarios de las zonas situadas en un radio de cinco millas, unos ocho kilómetros, alrededor de las turbinas. Esa distancia se utiliza habitualmente en estudios ambientales para analizar la población que podría quedar expuesta a la contaminación de una fuente fija.
En 27 de los 28 sectores censales estudiados, las estimaciones de asma superaban las cifras generales de sus respectivos condados. En 24 sectores también era mayor la prevalencia estimada de enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Los datos proceden de las estadísticas locales de salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC.
El análisis no demuestra que Colossus 2 haya causado esas enfermedades. Los problemas respiratorios eran anteriores a la instalación de las turbinas y la región acumula otras fuentes industriales, tráfico y episodios de contaminación. Lo que plantea es que una nueva fuente de emisiones se ha colocado junto a comunidades cuya salud respiratoria ya parte de una situación desfavorable.
La distribución racial también es desigual. En la parte del radio situada dentro del condado de DeSoto, donde están las turbinas, alrededor del 46 % de la población es negra, frente al 33 % del conjunto del condado. En el lado de Tennessee, el porcentaje asciende al 94 %, mientras que en todo el condado de Shelby es del 52 %.
La población de Tennessee se encuentra además en una posición administrativa peculiar. Puede estar expuesta a emisiones procedentes de Misisipi, pero no participa en las decisiones regulatorias de ese estado. La frontera permite separar físicamente el centro de datos de buena parte de su generación eléctrica sin separar el aire que comparten ambos territorios.
No existen datos que demuestren que xAI eligiera deliberadamente la zona para perjudicar a comunidades negras. La disputa se encuadra en un problema más amplio de justicia ambiental: instalaciones contaminantes que, por decisiones históricas sobre suelo industrial, vivienda y segregación, terminan concentrándose cerca de poblaciones con menos recursos y peores indicadores sanitarios.
Un estudio publicado en 2022 encontró que los antiguos barrios afectados por el redlining, la discriminación bancaria que dificultaba conceder hipotecas a ciudadanos negros, continúan soportando una exposición mayor a contaminantes procedentes de instalaciones de combustibles fósiles. El caso de Memphis y Southaven no prueba por sí solo esa relación histórica, pero encaja con un patrón documentado en otras ciudades estadounidenses.
La demanda de la NAACP y la intervención del Gobierno estadounidense
La NAACP presentó la demanda federal el 14/04/2026 contra xAI y su filial MZX Tech. Acusa a ambas de operar más de dos docenas de turbinas sin la autorización exigida por la Ley de Aire Limpio y solicita que el tribunal detenga su funcionamiento hasta que se cumplan los requisitos ambientales. xAI no había respondido públicamente a las acusaciones cuando se presentó el caso.
El litigio ha adquirido una dimensión política después de que el Departamento de Justicia pidiera intervenir y desestimar la demanda. El Gobierno sostiene que la legislación concede a la Administración federal amplias facultades para controlar la aplicación de las normas ambientales y limitar determinadas demandas ciudadanas.
También argumenta que interrumpir el suministro eléctrico de Colossus podría perjudicar intereses económicos y de seguridad nacional, debido al uso de sistemas de xAI en operaciones del Gobierno y de las Fuerzas Armadas estadounidenses. La NAACP responde que las acciones ciudadanas son un mecanismo previsto precisamente para actuar cuando los reguladores no persiguen una posible infracción.
El juez todavía debe pronunciarse sobre estas cuestiones. Hasta entonces no puede afirmarse que xAI haya infringido definitivamente la ley ni que la consideración de las turbinas como temporales sea válida. Ambas posiciones permanecen enfrentadas: la EPA y los demandantes consideran relevante la capacidad conjunta de emisión; el regulador de Misisipi defiende que las unidades portátiles no necesitan permiso.
El caso podría establecer un precedente para otros centros de datos. Si el tribunal acepta que decenas de turbinas móviles pueden operar de forma sucesiva sin someterse a la revisión de una gran central, las empresas tecnológicas dispondrán de una vía rápida para generar electricidad mientras esperan una conexión a la red.
Si prevalece la interpretación contraria, los promotores tendrán que incorporar antes los estudios ambientales, las consultas públicas y los controles de emisiones. Eso puede alargar los proyectos, pero también evitar que una instalación comience a operar antes de que sus efectos hayan sido evaluados.
La carrera por la IA empieza a construir sus propias centrales eléctricas
Colossus 2 refleja un problema que se está extendiendo por Estados Unidos. Los grandes centros de datos necesitan cientos de megavatios y las redes eléctricas no siempre pueden proporcionarlos en los plazos exigidos por las empresas de inteligencia artificial.
Construir nuevas líneas, subestaciones y centrales conectadas a la red puede requerir varios años. Las turbinas modulares permiten obtener electricidad en meses, instalar capacidad por fases y evitar parte de la espera. Para xAI, esa solución ha sido una pieza importante para ampliar Colossus con rapidez.
Pero llamar temporal a la generación no reduce sus emisiones. Una turbina utilizada durante once meses puede funcionar de manera intensiva, y varias unidades retiradas pueden ser sustituidas por otras sin que desaparezca la central energética que forman en conjunto.
La discusión tampoco consiste únicamente en elegir entre IA y medioambiente. Los proyectos pueden recurrir a la red, contratos de generación, almacenamiento, mejoras de eficiencia o fuentes propias sometidas a permisos. La cuestión es cuánto tiempo y control público está dispuesta a sacrificar una empresa para alcanzar antes una capacidad de computación determinada.
SpaceX ha ofrecido recientemente a residentes del área de Memphis una reducción del 50 % en las tarifas de Starlink y alquiler gratuito del equipo. La compañía presenta la medida como una forma de agradecer el apoyo local a los centros de datos. Organizaciones ambientales sostienen que el descuento no responde a las reclamaciones sobre ruido, calidad del aire y funcionamiento de las turbinas.
El beneficio puede resultar útil para algunos hogares, pero no sustituye una evaluación ambiental ni reduce por sí mismo las emisiones. La relación entre una empresa y sus vecinos no puede limitarse a compensaciones comerciales cuando la discusión afecta a permisos federales y salud pública.
Colossus 2 fue concebido para ampliar con rapidez la capacidad que necesita Grok y el resto de servicios de IA vinculados con las compañías de Elon Musk. La infraestructura energética ha crecido con la misma urgencia que los servidores. Ahora los tribunales deberán decidir si esa velocidad se consiguió dentro de la ley o si las turbinas comenzaron a funcionar antes de someterse a los controles que corresponderían a una de las mayores plantas de gas fuera de red dedicadas a un centro de datos.
Preguntas frecuentes
¿xAI tiene 59 turbinas funcionando sin ningún permiso?
La investigación identifica 59 turbinas sin permisos federales de calidad del aire. Misisipi ha autorizado otras 41 unidades permanentes, pero ese permiso no incluye las turbinas móviles ya instaladas.
¿Las turbinas han emitido ya las miles de toneladas publicadas?
No puede afirmarse. Las cifras difundidas son estimaciones anuales potenciales para 30 turbinas operando al 80 % de capacidad, no mediciones acumuladas de emisiones reales.
¿Por qué xAI considera que no necesita permisos?
La empresa y el regulador de Misisipi sostienen que las turbinas son móviles, temporales y permanecerán menos de un año en el emplazamiento. La EPA y los demandantes discrepan cuando las emisiones superan los límites federales.
¿Está demostrado que Colossus 2 haya causado enfermedades respiratorias?
No. Los datos muestran que los barrios cercanos ya presentaban tasas estimadas de asma y EPOC superiores a las de sus condados. La preocupación es que las nuevas emisiones puedan agravar una situación previa.
vía: tomshardware