Templus ha reforzado su apuesta por Cataluña con la inauguración de un campus de centros de datos en la Zona Franca de Barcelona que suma 10 MW de potencia real instalada. La operación reúne dos instalaciones separadas por unos 500 metros, interconectadas para funcionar como una única plataforma de colocation, conectividad y servicios preparados para cargas de alta densidad.
La compañía llega a este punto tras dos movimientos en menos de un año. En febrero de 2025 adquirió a Cellnex el centro de datos de BitNAP en Barcelona, una instalación que entonces contaba con más de 3.000 m² y 1,7 MW de potencia, con el objetivo declarado de mejorar sus parámetros de eficiencia y duplicar su capacidad IT. En diciembre firmó la compra de nueve centros de datos a AtlasEdge, entre ellos otro activo en Barcelona, dentro de una operación europea que incluía instalaciones en Madrid, Milán, Zúrich, París, Ámsterdam, Londres, Leeds y Copenhague.
El resultado en Cataluña es un campus de 10 MW que, según Templus, convierte a la compañía en el primer operador de colocation y el primero por potencia operativa de la comunidad. La instalación ya da servicio a más de 200 empresas y fue presentada en un acto con la participación de la directora general de Infraestructuras Digitales de la Generalitat, Cristina Campillo, y del Chief Commercial Officer de Templus, Félix de la Fuente.
Dos centros que operan como uno solo
La lógica del campus es sencilla: sumar capacidad sin tratar cada centro de datos como una isla. El activo adquirido a Cellnex ha pasado de 1,7 MW a 6 MW, mientras que el centro comprado a AtlasEdge extiende su potencia hasta 4 MW. Al estar separados por una distancia aproximada de 500 metros, Templus los ha interconectado para que funcionen como una única plataforma operativa.
Esta configuración tiene sentido en un mercado donde la proximidad empieza a pesar tanto como el tamaño. Barcelona no compite con los grandes hubs europeos solo por volumen, sino por su capacidad para ofrecer infraestructura cerca de empresas, administraciones, operadores, servicios digitales y cargas que no siempre necesitan residir en los polos tradicionales de Madrid, Fráncfort, Londres, Ámsterdam o París.
Templus está construyendo su discurso precisamente sobre esa idea: una red paneuropea de centros de datos de proximidad, interconectados y situados donde ocurre la actividad económica. En su propia comunicación corporativa, la empresa vincula su modelo a cuatro factores: la demanda de potencia y densidad por la inteligencia artificial, el impacto de la latencia en las aplicaciones, la soberanía del dato y la sostenibilidad.
| Activo en Barcelona | Origen | Potencia actual indicada | Papel dentro del campus |
|---|---|---|---|
| Centro adquirido a Cellnex / BitNAP | Compra anunciada en febrero de 2025 | 6 MW tras ampliación | Base inicial del despliegue en Cataluña |
| Centro procedente de AtlasEdge | Acuerdo anunciado en diciembre de 2025 | 4 MW | Refuerzo de capacidad y densidad |
| Campus Zona Franca | Interconexión de ambos activos | 10 MW | Plataforma unificada de colocation y conectividad |
El enfoque permite a Templus presentar una propuesta más sólida para clientes que necesitan continuidad, crecimiento y redundancia dentro de la misma zona metropolitana. No es lo mismo operar dos instalaciones independientes que convertirlas en un campus coordinado, con una experiencia homogénea para clientes empresariales, administraciones públicas y proveedores tecnológicos.
Cataluña busca más músculo digital
La operación llega en un momento en el que Cataluña intenta reforzar su papel como nodo tecnológico del sur de Europa. Barcelona ya cuenta con un ecosistema digital relevante, actividad industrial, presencia de empresas tecnológicas, ferias internacionales y conectividad submarina en crecimiento. Pero para atraer más cargas cloud, inteligencia artificial, servicios gestionados, edge computing y plataformas de datos, necesita capacidad de centro de datos disponible, eficiente y bien conectada.
Ahí entra la lectura estratégica del campus. Un centro de datos de 10 MW no compite en escala con los grandes campus hiperescalares de decenas o cientos de megavatios, pero sí puede ser muy relevante para colocation empresarial, conectividad regional, cargas críticas, servicios de proximidad y despliegues de IA que necesitan densidad sin alejarse del mercado local.
Félix de la Fuente lo explicó durante la presentación con una frase orientada al tejido local: el objetivo de Templus es dotar a las entidades públicas catalanas y a las empresas de capacidad de conectividad, digitalización y competitividad al nivel de los principales nodos de interconexión de Europa.
El reto no es menor. Las empresas están moviendo más datos, usando más SaaS, desplegando más automatización, adoptando IA y revisando dónde alojan cargas sensibles. Al mismo tiempo, las administraciones tienen que responder a requisitos de soberanía, continuidad, seguridad y eficiencia energética. El colocation regional puede ganar peso cuando ofrece una alternativa cercana, neutral y con acceso a múltiples operadores.
Eficiencia, energía renovable y cargas de IA
Templus presenta sus centros como infraestructuras Tier III, carrier-neutral y alimentadas con electricidad de origen renovable. En su web corporativa, la compañía identifica sus ubicaciones de Barcelona como BCN01 y BCN02, con nivel Tier III, neutralidad de carriers y electricidad renovable al 100 %, aunque las potencias reflejadas en la ficha pública pueden no coincidir siempre con la potencia real instalada comunicada para el nuevo campus tras las ampliaciones.
La sostenibilidad no es ya un argumento decorativo en centros de datos. El consumo eléctrico, la refrigeración, el PUE, el origen de la energía y la reutilización o eficiencia térmica condicionan la viabilidad de los nuevos proyectos. En un contexto donde la IA aumenta la densidad por rack y la demanda de potencia, cualquier operador que quiera crecer necesita explicar no solo cuánta energía tiene, sino cómo la usa.
El componente “AI-Ready” también debe entenderse con precisión. No significa que todos los clientes vayan a desplegar grandes clústeres de entrenamiento de modelos, sino que la infraestructura debe estar preparada para cargas más densas, con mayor demanda de potencia, refrigeración, conectividad y seguridad física. En el mercado de colocation, esa preparación puede marcar diferencias para empresas que necesitan alojar GPU, inferencia, analítica avanzada o plataformas de datos intensivas.
| Factor | Por qué importa |
|---|---|
| Potencia disponible | Determina cuántas cargas de alta densidad pueden alojarse |
| Proximidad | Reduce latencia y acerca el dato a empresas y usuarios |
| Carrier-neutral | Permite elegir operadores y mejorar redundancia |
| Tier III | Aporta un marco de diseño orientado a disponibilidad |
| Energía renovable | Responde a exigencias ESG y presión regulatoria |
| AI-Ready | Prepara el entorno para GPU, inferencia y cargas intensivas |
El crecimiento de Templus se apoya además en una estrategia de adquisiciones. Tras la compra de activos de AtlasEdge, la compañía gestionaría una cartera de más de 60 MW y 750 clientes en mercados de colocation de alto crecimiento, según el comunicado de AtlasEdge. La propia web de Templus muestra una red que ya incluye ubicaciones en Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia, Ceuta, Lisboa, Ámsterdam, Copenhague, Leeds, Londres, Milán, París y Zúrich.
El valor de estar cerca del dato
La inauguración del campus de Barcelona confirma una tendencia más amplia en Europa: la infraestructura digital se está distribuyendo fuera de los grandes hubs tradicionales. La IA, el edge, la soberanía del dato, la regulación europea y la necesidad de reducir latencias están empujando a muchas empresas a buscar capacidad más cercana a su actividad real.
Esto no elimina el papel de los grandes polos de infraestructura. Madrid, Fráncfort, Londres, París o Ámsterdam seguirán siendo esenciales. Pero el mapa ya no se explica solo por unos pocos centros hiperconcentrados. Las empresas quieren arquitecturas híbridas, con cargas repartidas entre cloud público, cloud privado, colocation regional, edge y centros propios. En ese escenario, Barcelona gana atractivo si cuenta con potencia, conectividad y operadores capaces de crecer.
Para Templus, Cataluña se convierte en una plaza relevante dentro de su expansión paneuropea. La compañía no está presentando solo una suma de megavatios, sino una propuesta de proximidad para empresas y administraciones que necesitan alojar infraestructura crítica sin alejarla de su entorno operativo. El desafío será mantener eficiencia, conectividad, servicio y capacidad de crecimiento en un mercado donde la demanda aumenta, pero también lo hacen las exigencias energéticas y regulatorias.
La apertura del campus de 10 MW en la Zona Franca deja un mensaje claro: Barcelona quiere más peso en la infraestructura digital europea, y Templus quiere ocupar una posición visible en ese movimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha inaugurado Templus en Barcelona?
Templus ha inaugurado un campus de centros de datos en la Zona Franca de Barcelona con 10 MW de potencia real instalada, resultado de interconectar dos instalaciones próximas.
¿De dónde proceden los dos centros de datos del campus?
Uno procede de la adquisición del centro de BitNAP a Cellnex en febrero de 2025, ampliado hasta 6 MW. El otro forma parte de la operación de compra de activos de AtlasEdge, con 4 MW en Barcelona.
¿Por qué es importante este campus para Cataluña?
Porque aumenta la capacidad local de colocation, conectividad e infraestructura preparada para cargas de alta densidad, en un momento de crecimiento de IA, cloud, soberanía del dato y digitalización empresarial.
¿Qué significa que el campus sea AI-Ready?
Significa que la infraestructura está preparada para cargas más exigentes en potencia, refrigeración y conectividad, como despliegues con GPU, inferencia, analítica avanzada o plataformas de datos intensivas.
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