
Europa ajusta su Ley de IA mientras EE. UU. y China aceleran
La Unión Europea ha decidido rebajar el ritmo de aplicación de su Ley de Inteligencia Artificial antes de que la norma despliegue todo su peso. El acuerdo provisional alcanzado entre Consejo y Parlamento retrasa parte de las obligaciones para sistemas de alto riesgo, reduce solapamientos con otras regulaciones y añade una prohibición específica contra herramientas que generen imágenes íntimas o sexuales sin consentimiento. La lectura tecnológica es clara: Bruselas intenta mantener su papel como regulador global sin convertir la Ley de IA en un lastre para su industria. El movimiento llega en plena carrera geopolítica por la Inteligencia Artificial. Estados Unidos avanza con una aproximación más favorable a la industria, apoyada en grandes tecnológicas, inversión privada, cloud, chips y contratos




