De coches a robots y wearables: la automoción se reinventa con IA para dominar la próxima década
En los grandes salones internacionales del automóvil, el guion está cambiando. Donde antes el protagonismo recaía en superdeportivos, prototipos futuristas o eléctricos de autonomía récord, hoy gana terreno un espectáculo distinto: robots humanoides recorriendo los pasillos, demostraciones de “IA física” y dispositivos wearables conectados en tiempo real con datos de conducción, salud y seguridad. La industria del motor, empujada por la electrificación, la presión del software y una competencia feroz —especialmente desde Asia—, está ampliando su ambición: ya no quiere vender solo coches, quiere operar plataformas de movilidad, automatización e inteligencia aplicada. La lógica es industrial, pero también estratégica. Los fabricantes llevan años integrando sensores, conectividad y capacidades de conducción asistida. El siguiente paso natural es trasladar esa pila tecnológica