
El pie del correo no va a frenar a la IA: la protección empieza antes
Prohibir en el pie de un correo que su contenido sea tratado por inteligencia artificial tiene algo de gesto necesario y algo de defensa insuficiente. Necesario, porque el problema existe: cada vez más mensajes, adjuntos, contratos, propuestas, informes y documentos internos acaban pasando por asistentes de IA. Insuficiente, porque la IA ya no siempre aparece como una web externa donde alguien copia y pega un texto. Muchas veces está dentro del propio correo, del editor de documentos, del buscador corporativo o del resumen automático de una reunión. El debate abierto por Iñaki Jauregui Navarro en LinkedIn apunta a una inquietud real: qué ocurre cuando enviamos información confidencial y el destinatario la procesa con ChatGPT, Claude, Copilot, Gemini o cualquier otra




