
Centros de datos en España: ni barra libre ni rechazo automático
España tiene por delante una decisión industrial que no se puede resolver con consignas. Los centros de datos van a tensionar energía, agua, red eléctrica y territorio. Negarlo sería ingenuo. Pero convertirlos en una amenaza homogénea también lo sería. No todos los centros de datos son iguales. No tiene el mismo impacto una instalación mal ubicada, con refrigeración poco eficiente, débil integración energética y escaso retorno local, que un proyecto diseñado con criterios exigentes de eficiencia, suministro renovable competitivo, conexión eléctrica adecuada, control acústico, recuperación de calor y restricciones claras sobre el uso del agua. La pregunta ya no debería ser “centros de datos sí o no”. La pregunta madura es otra: qué centros, dónde, con qué energía, con qué




