
El valor de los centros de datos se juega fuera del edificio
Durante años, la conversación tecnológica se resumía en una palabra cómoda: nube. Todo parecía flotar en algún lugar abstracto, lejos de las ciudades, las empresas y las decisiones industriales. Ahora el debate ha bajado a tierra. Se habla de centros de datos, megavatios, suelo, fibra, permisos, refrigeración, subestaciones eléctricas y grandes inversiones. Es un avance, pero también puede quedarse corto si los territorios se limitan a celebrar la llegada de infraestructura sin preguntarse qué serán capaces de construir alrededor. La oportunidad real no está solo en atraer servidores. Está en convertir esa infraestructura en actividad económica de mayor valor: talento técnico, ciberseguridad, inteligencia artificial, universidades conectadas con empresas, servicios digitales para sectores esenciales y nuevos proyectos capaces de aprovechar la




