
La fibra óptica, la tecnología invisible que sostiene la era de la IA
Cuando se habla de inteligencia artificial, casi toda la atención se la llevan los chips, los centros de datos, la refrigeración líquida o el consumo eléctrico. Tiene lógica. Son los elementos más visibles de una carrera tecnológica que se ha convertido en un asunto estratégico para empresas, gobiernos y grandes proveedores cloud. Pero hay una pieza mucho menos vistosa sin la que nada de eso funcionaría: la fibra óptica. Casi todo lo que ocurre en internet pasa antes por un hilo de vidrio finísimo, más delgado que un cabello humano, capaz de transportar cantidades enormes de información a base de pulsos de luz. Videollamadas, entrenamiento de modelos, almacenamiento en la nube, contenidos en streaming, transacciones, copias de seguridad y tráfico




