Submer invertirá más de 1.000 millones en un centro de datos de IA en Flix

Submer Group ha elegido la antigua planta química de Ercros en Flix, en la comarca tarraconense de la Ribera d’Ebre, para levantar un centro de datos especializado en inteligencia artificial. La inversión anunciada supera los 1.000 millones de euros y convierte la recuperación de un emplazamiento industrial cerrado en uno de los mayores proyectos españoles vinculados a infraestructura digital.

El campus será desarrollado y operado por Rubix Data Centers, empresa integrada en Submer Group. El proyecto se ejecutará en dos fases y la previsión es que sus primeras obras arranquen a finales de 2027. Cuando esté terminado podría generar hasta 150 empleos permanentes en operación, mantenimiento, ingeniería de instalaciones críticas, seguridad y servicios auxiliares.

Las claves del centro de datos de Submer en Flix

  • La inversión anunciada supera los 1.000 millones de euros.
  • Se instalará en terrenos de la antigua planta de Ercros.
  • Rubix Data Centers desarrollará y operará la infraestructura.
  • El proyecto se construirá en dos fases.
  • El inicio del desarrollo está previsto para finales de 2027.
  • La compañía espera crear hasta 150 puestos de trabajo permanentes.
  • El diseño utilizará refrigeración líquida para soportar servidores de alta densidad.
  • Submer asegura que la operación no necesitará consumir agua para refrigerar.
  • El emplazamiento dispone de infraestructura eléctrica instalada de entre 85 y 90 MW.
  • No se ha identificado al cliente de largo plazo que ocupará la instalación.

La presentación institucional se celebró el 11 de julio con la participación del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y del conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper. El acuerdo se enmarca en las mesas de reindustrialización creadas para buscar nuevas actividades para plantas industriales que han cerrado o reducido su producción.

El anuncio es relevante tanto por su volumen económico como por el cambio de uso del terreno. Flix estuvo ligado durante décadas a la industria química. Ahora aspira a reutilizar parte de ese legado, especialmente el suelo, las conexiones eléctricas y la experiencia industrial de la zona, para alojar una actividad que demanda grandes cantidades de energía y una elevada capacidad técnica.

De una planta química a una infraestructura para inteligencia artificial

Los centros de datos dedicados a IA presentan necesidades diferentes a las instalaciones convencionales. Los servidores que entrenan o ejecutan modelos avanzados integran aceleradores con consumos y emisiones térmicas mucho mayores que los equipos destinados al alojamiento web, las bases de datos tradicionales o el almacenamiento empresarial.

Una sola bandeja de servidores de IA puede concentrar decenas o incluso cientos de kilovatios. Esa densidad hace que la refrigeración por aire resulte insuficiente o poco eficiente en determinados despliegues. El líquido permite extraer el calor más cerca de los procesadores y transportar una mayor cantidad de energía térmica ocupando menos espacio.

Submer nació en Barcelona en 2015 precisamente alrededor de la refrigeración líquida y por inmersión. Desde entonces ha ampliado su actividad hacia el diseño, la construcción y la operación de centros de datos, además de servicios de computación mediante GPU. La compañía afirma haber participado en más de 500 MW de infraestructura refrigerada por líquido y disponer de más de 8 GW de capacidad preparada para futuros despliegues en América, Europa, Oriente Próximo, África y Asia-Pacífico. Son cifras corporativas que describen su cartera global, no la potencia confirmada para Flix.

Rubix representa la capa encargada de localizar terrenos, asegurar potencia eléctrica, obtener permisos, construir las instalaciones y mantenerlas después en funcionamiento. Su modelo no consiste únicamente en desarrollar el activo para venderlo, sino en conservar la responsabilidad operativa durante la vida del proyecto.

En Flix, la empresa ha explicado que construirá y gestionará el centro conforme a unos niveles de servicio acordados con un cliente de largo plazo. Ese cliente no ha sido identificado. Tampoco se conoce todavía qué tipo de GPU utilizará, qué capacidad informática contratará o si será una plataforma cloud, un laboratorio de modelos, una administración pública o un gran grupo tecnológico.

Esta falta de información no es extraña durante las primeras fases de un proyecto de centros de datos. Los contratos suelen incluir cláusulas de confidencialidad y pueden cerrarse mucho antes de que la infraestructura entre en funcionamiento. Pero impide valorar por ahora qué parte de los más de 1.000 millones corresponderá a edificios e instalaciones eléctricas y cuál estará destinada al hardware informático.

Dato anunciadoSituación actual
InversiónMás de 1.000 millones de euros
Promotor y operadorRubix Data Centers, de Submer Group
UbicaciónAntigua planta de Ercros en Flix
DesarrolloDos fases
Inicio previstoFinales de 2027
Empleo permanenteHasta 150 puestos
RefrigeraciónLíquida, sin consumo operativo de agua según Submer
Potencia existente en el emplazamientoEntre 85 y 90 MW
Potencia informática finalNo comunicada
ClienteNo comunicado
Fecha de entrada en servicioNo detallada
PUE previstoNo comunicado

La infraestructura eléctrica de entre 85 y 90 MW mencionada durante la presentación constituye uno de los principales atractivos del terreno. Sin embargo, no debe confundirse automáticamente con la carga informática final. La potencia total de un centro incluye servidores, refrigeración, almacenamiento, redes, iluminación, seguridad y pérdidas eléctricas. Además, el proyecto podría requerir refuerzos, nuevas subestaciones o ampliaciones posteriores.

La refrigeración sin agua será uno de los puntos a vigilar

Submer sostiene que la instalación no necesitará consumir agua durante su operación gracias a la refrigeración líquida de alta eficiencia. La afirmación resulta especialmente importante en Cataluña, donde el uso hídrico de los centros de datos se ha convertido en una cuestión sensible después de varios episodios prolongados de sequía.

Muchos centros convencionales emplean sistemas evaporativos que reducen el consumo eléctrico a cambio de utilizar agua. Una arquitectura seca o basada en circuitos cerrados puede evitar esa evaporación, aunque normalmente debe gestionar otras compensaciones, como una mayor demanda eléctrica en determinados momentos o la necesidad de disipadores de gran tamaño.

La formulación precisa es que Submer promete evitar el consumo de agua asociado a la refrigeración durante la operación. El proyecto puede seguir necesitando agua para usos sanitarios, limpieza, seguridad contra incendios u otros servicios del edificio.

La eficiencia completa tampoco puede evaluarse todavía porque no se ha publicado el PUE previsto. Este indicador relaciona toda la energía utilizada por el centro con la que llega directamente a los equipos informáticos. Cuanto más se aproxima a 1, menor es el gasto adicional en refrigeración, transformación eléctrica y otros sistemas.

El origen de la electricidad será otro elemento determinante. Un centro de datos de decenas de megavatios puede consumir tanta energía como una población de tamaño considerable. La refrigeración líquida reduce parte del gasto, pero no elimina el consumo de los procesadores.

La contribución ambiental dependerá, por tanto, de la mezcla eléctrica contratada, la disponibilidad real de generación renovable, las necesidades de respaldo y la capacidad de la red para atender la demanda sin desplazar otros usos industriales o residenciales.

Reindustrialización con menos empleos que una fábrica tradicional

Los 150 puestos permanentes anunciados tienen valor para un municipio como Flix, pero muestran también una característica de los centros de datos: requieren inversiones enormes y generan menos empleo directo que muchas actividades industriales tradicionales.

Una planta química, una fábrica de automóviles o una instalación de ensamblaje pueden sostener plantillas mucho mayores con una inversión equivalente. Un centro de datos concentra buena parte de su gasto en terrenos, acometidas eléctricas, transformadores, generadores, baterías, refrigeración, servidores y redes.

Durante la construcción sí puede movilizar a cientos o miles de profesionales, aunque Submer no ha ofrecido una estimación de los empleos temporales. Una vez operativo, el campus necesitará ingenieros eléctricos y mecánicos, técnicos de redes, especialistas en refrigeración, personal de seguridad y mantenimiento, pero muchas tareas informáticas podrán gestionarse a distancia.

El efecto económico dependerá también de si alrededor de la instalación aparecen empresas de software, proveedores técnicos, centros de formación o proyectos de investigación. Un edificio lleno de servidores aporta menos valor territorial si funciona como una infraestructura aislada que si sirve para atraer actividad tecnológica y conocimiento.

La Generalitat vincula el proyecto con su intención de convertir el sur de Cataluña en un polo digital. En marzo, el Govern tenía identificados 26 nuevos proyectos de centros de datos que sumarían más de 2.000 MW, frente a los 122 MW repartidos entre los 17 centros entonces operativos, todos ellos concentrados en Barcelona. Varios de los nuevos desarrollos se localizan en Tarragona y otras zonas con mayor disponibilidad de suelo y potencia eléctrica.

Flix podría beneficiarse además de su proximidad al Barcelona Supercomputing Center y de la candidatura catalana a una de las grandes fábricas europeas de inteligencia artificial. Sin embargo, ambos proyectos son independientes y la llegada del centro de Submer no confirma la adjudicación de la gigafactoría europea.

Una apuesta por la infraestructura soberana de IA

Submer presenta el campus como parte de la construcción de capacidad europea para inteligencia artificial soberana. La expresión se refiere a que empresas y administraciones puedan ejecutar modelos en infraestructuras sometidas a jurisdicción europea, con control sobre la ubicación de los datos, los proveedores y la operación.

La soberanía no depende únicamente de que el edificio esté en España. También intervienen la nacionalidad del operador cloud, el origen del hardware, el software utilizado, los contratos de soporte y las leyes aplicables a cada compañía.

El centro de Flix podrá aportar suelo, energía y refrigeración dentro de la Unión Europea. La evaluación completa requerirá saber quién será el cliente, quién controlará la plataforma cloud y qué modelos de servicio ofrecerá.

El proyecto muestra, en cualquier caso, cómo la carrera de la IA está cambiando la geografía de los centros de datos. Las instalaciones ya no se concentran únicamente junto a grandes capitales y nodos de telecomunicaciones. La disponibilidad de potencia eléctrica empieza a pesar tanto como la cercanía a los usuarios, sobre todo para entrenamientos que pueden ejecutarse en regiones alejadas sin afectar de forma relevante a la latencia.

Flix ofrece un terreno industrial, infraestructura energética y espacio para crecer. Submer aporta experiencia en refrigeración y una estructura empresarial que cubre desde el desarrollo físico hasta la computación con GPU.

Quedan por conocer los permisos definitivos, el calendario completo, la potencia informática, el cliente y los compromisos energéticos. Hasta que esos elementos estén cerrados, los más de 1.000 millones deben entenderse como la inversión prevista para el desarrollo total, no como capital ya desembolsado.

La antigua planta de Ercros no se convertirá de inmediato en un centro de inteligencia artificial. El anuncio abre un proceso de varios años en el que será necesario descontaminar o adaptar terrenos, completar trámites, asegurar capacidad eléctrica y construir una instalación preparada para una tecnología que cambia a gran velocidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto invertirá Submer en el centro de datos de Flix?
La compañía ha anunciado una inversión superior a 1.000 millones de euros para el desarrollo completo del proyecto en dos fases.

¿Cuánta potencia tendrá la instalación?
El emplazamiento dispone de infraestructura eléctrica instalada de entre 85 y 90 MW, pero Submer no ha comunicado todavía la carga informática final del centro.

¿Consumirá agua para refrigerar los servidores?
Submer afirma que el diseño de refrigeración líquida no requerirá consumo de agua durante la operación. Eso no excluye otros usos auxiliares dentro del recinto.

¿Cuándo comenzará a funcionar?
El desarrollo está previsto a partir de finales de 2027, pero no se ha anunciado una fecha concreta para la entrada en servicio de la primera fase.

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