
Refrigeración líquida: la cadena oculta de los centros de datos de IA
La refrigeración líquida ha dejado de ser una rareza reservada a supercomputadores y laboratorios. La llegada de racks con decenas de GPUs, aceleradores de Inteligencia Artificial y servidores cada vez más densos está obligando a rediseñar una parte del centro de datos que durante años funcionó con una lógica más estable: mover aire, controlar pasillos fríos y calientes, y mejorar poco a poco la eficiencia. Ese modelo no desaparece, pero ya no basta en todos los escenarios. Las nuevas plataformas de IA elevan la potencia por rack, concentran calor en chips concretos y obligan a sacar la energía térmica de forma más directa. Ahí entra una cadena de proveedores mucho más amplia de lo que parece: fabricantes de CDUs, racks




